Filmes latinoamericanos, mayoría en el 37 Foro Internacional de la CN

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En la edición 37 del Foro Internacional de Cine de la Cineteca Nacional, los filmes latinoamericanos fueron mayoría, seis de quince, dos terceras partes. Uno de Bolivia, Viejo calavera (2016, director Kiro Russo); tres mexicanos, La libertad del diablo (2017, documental de Everardo González), Nocturno (2016, dirigida por Luis Ayhllón), y una coproducción con Chile, Casa Roshell (2016, guión y dirección de Camila José Donoso); dos argentinos, El limonero real (2016, de Gustavo Fontán) y La idea de un lago (2016, guión y dirección de Milagros Mumenthaler).

La segunda obra de Milagros Mumenthaler (su ópera prima Abrir puertas y ventanas) adapta Pozo de aire, libro de Guadalupe Gaona, para entrar en la problemática de Inés (Carla Crespo), alrededor de los cuarenta, separada de su pareja, embarazada, próxima a publicar un libro de fotografías, donde se aúna la naturaleza y el lago cercano a la casa de campo en que desde niña vacaciona con su familia.

La idea de un lago se narra en tres épocas, dos preponderantes, la infancia y la actual, con un par de viajes a la veintena, en particular la mañana en que informó a su madre (Rosario Bléfari) que tenía novio, ‘Pablo’ (Juan Barberini); siempre vertebradas a aquella casa, hoy descuidada, mutada, pintada, como si alguien deseara borrar lo que significó.

Parte de la crisis se traba con la resolución de efectuar análisis del ADN familiar para equiparar con los cuerpos que se han ido descubriendo y ver si alguno de ellos es el del padre, desaparecido en tiempos de la dictadura militar argentina, y cómo afecta esto a su mamá, renuente y creyente aún pueda él reaparecer.

La realizadora Mumenthaler pone a Inés en monólogos espontáneos a cámara, a dar pie a sus añoranzas, a los días en que el papá iba con ellas, a contemplarlo a través de la ventana; a lo discordante que fueron los veraneos sin él, con su madre silenciosa, en vigilia, aguardando el retorno, sin resignarse.

La proximidad del hijo por nacer, los ultrasonidos, van a la par con las pruebas y alistamiento del libro, dos criaturas en vías de salir a la luz, a despejar el panorama para Inés, con su reacción adversa a sellar su compromiso con Pablo, a aceptar su petición, a soltar la carga del pasado.

Ese mismo peso que soporta la mamá, más fehaciente por el hecho de poner a la misma actriz en ambas etapas con unos treinta años de diferencia, las cicatrices de la pérdida y dolor marcadas en su rostro, en su mirada, en su envejecimiento; y también en sus pensamientos, lo adusto, su cerrazón.

La idea de un lago es la encarnación de unos días sin contratiempos, donde ‘Inés’ y su hermano retozaban, los amigos de sus padres les visitaban; en que reían, brindaban; cuando las angustias y terrores del régimen militar todavía no les pegaba. Se acentúa en la iluminación y encuadres en el interior y exterior de la casa, posterior a la ausencia paterna.

Sin extenderse, se pronuncia en las secuelas heredadas de la dictadura militar, en el deseo por reponer el pretérito y reconstruir la familia, en traer la pieza faltante del rompecabezas que le rompieron.

El 37 Foro prosigue proyectándose en la Cineteca Nacional y el circuito del área metropolitana.

Por: Leopoldo Villarello Cervantes

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