El filme africano que no llegó a los Oscar por abordar homosexualidad

marzo 6, 2018

Por: Redacción

Tras pasar por festivales internacionales como la Berlinale, Sundance y quedar a las puertas de la nominación al Óscar, Inxeba (La herida) se estrenó con gran expectación en su país, Sudáfrica, preparada para tocar fibras sensibles: la homosexualidad y los rituales de iniciación de los jóvenes de la etnia xhosa.

Sólo dos semanas le duró al cine sudafricano la alegría de ver una de sus obras peleando por espectadores con títulos como The Shape of the Water o The Post, antes de que el órgano responsable de las clasificaciones de audiencia revisase su estatus y la elevase de “apta para mayores de 16” a “X18”, la categoría usada para la pornografía.

Su reclasificación convirtió su exhibición en ilegal en los cines comerciales, lo que supuso una especie de censura de facto que ha llevado a que actualmente no se puede ver legalmente en ninguna pantalla en Sudáfrica.

“Lo que está claro es que esta no es ya sólo una lucha por ‘Inxeba’. Es una lucha por la libertad y los derechos de todos los artistas y cineastas sudafricanos”, expresó al conocerse la noticia el director de la cinta, John Trengove, quien actualmente se encuentra en el extranjero trabajando en su próximo proyecto.

Por su parte, la productora, Urucu Media, informó esta semana de que intentarán revertir la situación por la vía judicial.

La película cuenta la historia de ‘Xolani’, un joven xhosa que regresa desde la ciudad para participar como “cuidador” en los ritos de iniciación que en su etnia marcan el paso de la adolescencia a la edad adulta.

Además de días en las montañas del sureste de Sudáfrica, rituales de circuncisión e historias junto al fuego sobre lo que supone convertirse en un hombre adulto, para ‘Xolani’ (Nakhane Touré) el viaje significa también su oportunidad anual de volver a ver a un compañero de infancia, ‘Vija’ (Bongile Mantsai), ambos homosexuales en secreto.

Pero el “iniciado” (Niza Jay), que se encuentra a cargo de ‘Xolani’ -un joven de la ciudad objeto de las burlas de sus compañeros y también homosexual- adivina su relación y confronta a su cuidador sobre los prejuicios contra los gays entre los xhosa y sobre la imposibilidad de vivir una vida feliz y plena.

La cinta acaparó más de una quincena de galardones en el circuito internacional de festivales y, aunque no acabó entrando entre las cinco nominadas, llegó hasta la lista de nueve finalistas al Oscar en la categoría de Mejor Película de habla no inglesa.

Sin embargo, para los miembros del tribunal de apelaciones de la Junta de Cine y Publicaciones (FPB, siglas en inglés), Inxeba no tiene “ningún valor científico, educativo ni artístico”.

Es difícil responder a eso porque ni siquiera dicen cómo llegaron a esa conclusión”, señaló Cait Pansegrouw, productora de la película.

Contra el filme se esgrimieron también acusaciones de sexo explícito -aunque no hay, por ejemplo, tomas que muestren genitales-, de retratar “comportamientos dañinos” susceptibles de ser replicados por cualquier joven de 16 años y de uso de lenguaje blasfemo y sexista, entre otros.

No es nada que no se pueda ver, recordó Pansegrouw, en otros estrenos comerciales e incluso en las series de televisión más de moda.

Es más, otro de los puntos sensibles sometidos a debate, el secreto en torno a los rituales de iniciación xhosa, ha sido abordado en “incontables documentales” e incluso en la biografía de Nelson Mandela (El largo camino hacia la libertad) y la película basada en ella, agregó la productora.

El clamor nunca ha sido del grado del que hemos estado experimentando nosotros, no ha llevado a violencia -el equipo ha recibido numerosas amenazas de muerte- o a este nivel de violencia, al menos. Así que creo que tenemos bases para decir que lo que hay es homofobia”, consideró la productora.

En suma, los responsables de la película subrayan que las asociaciones que apelaron la clasificación inicial de la película pedían que se elevara a “+18”, no a “X18”.

Esto se ha convertido en algo más grande que el filme. Es sobre libertad de expresión, de decisión, sobre los derechos de las minorías y de su representación”, opinó Pansegrouw.

Pese a todo, es optimista respecto a poder devolver la película a los cines por la vía judicial y agradeció el apoyo abrumador de la industria.

“Claramente, esto ilustra cuán lejos Sudáfrica tiene que llegar todavía, a pesar de tener una increíble Constitución sobre el papel. La realidad sobre el terreno es desgraciadamente muy diferente”, concluyó.

Por: Nerea González | Fuente: EFE

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