Factor Cinema: Marlene Dietrich

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Sebastián Bracho.-

Si en Hollywood Marilyn Monroe (a quien ya tuvimos en esta sección) era considerada el epítome de la sensualidad femenina, Europa no podía quedarse atrás y lo encontró en una hermosa mujer, icono de la cinematografía mundial que también llegó a “La Meca del Cine”, y contó su propia historia de una manera peculiar, de esa que tal vez no era muy común aún en un mundo como este. Con ustedes, “La Venus Rubia”, Marlene Dietrich.

Nacida en Berlín, el 27 de diciembre de 1901, tuvo por nombre completo Marie Magdalene Dietrich. Su carrera comenzó estudiando en una escuela de música, lugar al que asistió ya que sabía tocar el violín. Si bien oficialmente su trayectoria en el cine comenzó en 1923, hay quien tiene una teoría de que había aparecido en un filme de 1919 en calidad de extra. El caso es que hacía cintas mientras hacía coros en el cabaret alemán.

Su golpe de suerte llegó en 1930, con la filmación de la primera cinta sonora europea, “El ángel azul”, de Josef Von Stenberg. Marlene era de complexión robusta, y para este papel tuvo que adelgazar. Sin embargo, el cambio tuvo resultados, pues es una de las películas más emblemáticas de su carrera.

Además, hay que decir que Von Stenberg, con quien trabajó en varios proyectos más, construyó a partir de ese filme le demostró una verdadera devoción, misma que le ayudó a reafirmar el mito de diva, del que nunca podría desprenderse.

Tras el éxito de “El ángel azul”, Marlene viajó a Hollywood a filmar “Marruecos”, donde alternó con Gary Cooper, en la que irónicamente es la única vez que fue tomada en cuenta para el Oscar (cuando estos premios todavía no eran muy reconocidos).

Entre los proyectos que filmó bajo las órdenes de Von Stenberg se encuentran “Capricho Imperial” (1932), “La Venus Rubia” (1932), “Expresso de Shangai” (1934), y otras más, en donde encarnaba a la perfección el papel de femme fatale.

Pero todo se salió de control en 1935, con la filmación de “El diablo era mujer”, donde encarnaba a una española en una cinta con varios mensajes que disgustaron al gobierno del país ibérico. Incluso, los negativos de la cinta desaparecieron, hasta que uno, en manos de la actriz, apareció en 1959 y el filme dejó de ser leyenda.

Conforme fueron avanzando los años, Marlene se puso a las órdenes de otros directores, como Billy Wilder, quien la dirigió en “Berlín Occidente” (1948) y “Testigo de cargo” (1957).

Incluso, formó parte de la misma versión fílmica del clásico libro de Julio Verne “La vuelta al mundo en 80 días” en la que aparecieron Shirley Maclaine y Mario MorenoCantinflas”. En 1958 filmó “Sed de mal”, en la que fue dirigida por Orson Welles y “Vencedores y vencidos” (1961) acerca de los Juicios de Nuremberg en los que se rendían cuentas al régimen nazi de Adolfo Hitler.

Hay una anécdota en torno a esta cinta en particular. En una escena, mientras paseaba con el actor Spencer Tracy, se escuchaba la popular canción “Lili Marlen”, que ella misma cantaba, y de la cual se encargó de la traducción del alemán al inglés (en el 80 del siglo pasado, el grupo Olé Olé la cantaba en español).

Marlene Dietrich2

Una pierna rota en los años 70 dio fin a su carrera, aunque apareció brevemente en la cinta “Just A Gigolo”. Murió en París, el 2 de mayo de 1992, pero varios mitos de su carrera comenzaron a surgir.

Por ejemplo, una supuesta relación lésbica nada menos que con Greta Garbo, de quien con el tiempo se convertiría en gran rival. Así como el aseguramiento de sus piernas en más de un millón de dólares, todo un hito para esa época.

Además, es una de las primeras actrices que trabajó como entretenedora de las tropas estadounidenses, y lo hizo en plena Segunda Guerra Mundial, luego de que en 1937 adquiriera la nacionalidad estadounidense. Se decía que mantenía contacto con diversos actores de la política mundial durante sus últimos años de vida. Pero como toda diva hollywoodense, dejó muchos cabos sueltos que a la  fecha no se han aclarado del todo.

Aun así, basta ver alguna de sus películas para comprobar porqué esta actriz alemana es, aún hoy en día, un icono de la sensualidad.