Factor Cinema: Linda Lovelace

noviembre 22, 2016

Omar Villalpando.-

Nadie ha dicho que la vida de una actriz porno es fácil, y menos cuando protagoniza una cinta de este tipo y adquiere estatus de legendaria. Y es que detrás del supuesto glamour que tienen filmaciones del género, hay historias que podrían parecer salidas de guiones cinematográficos. Esto es lo que sucedió con la siguiente actriz Linda Lovelace.

Nacida como Linda Susan Boreman, el 10 de enero de 1949 en la ciudad de Nueva York, tuvo una infancia caótica, donde el maltrato se hizo presente. Hija de un policía y un ama de casa fue educada bajo el régimen católico. Pero fue durante la década de los 70 en la que su vida dio demasiados vuelcos tal vez para una sola persona.

Cuando tenía 20 años comenzó a salir con Chuck Traynor, connotado pornógrafo con quien sostiene una relación bastante tormentosa. Hay quien asegura que se casó solamente para huir del hogar familiar, para sumergirse en una situación mucho más delicada, pues incluso tuvo un hijo que le fue arrebatado por su madre, quien lo dio en adopción.

Linda comenzó en la industria del cine porno haciendo todo tipo de trabajos. Hay una cinta en particular llamada “Dog Fucker” (1971), en la que efectivamente es penetrada por un perro, en un acto manifiesto de zoofilia. Curiosamente ella negó el acto sexual con el can, pero las imágenes hablaron por sí solas.

En 1972 es contratada para filmar la cinta “Garganta profunda”, en la que se refería a un tipo muy específico de sexo oral. Sin embargo, pasó de los locales especializados de pornografía a las salas de cine comerciales, convirtiéndose en una bola de nieve tan poderosa que ni siquiera la férrea moral del presidente Richard Nixon pudo detener.

Como dato cultural, esta cinta, por ende, la más exitosa del cine porno, registró una taquilla de más de 600 millones de dólares. Pero por dentro Linda se encontraba en una relación enfermiza, en la que Traynor la siguió obligando, a pesar de su negación, a continuar en esta industria.

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De hecho Lovelace declaró que nunca vio ingreso alguno por su participación en la cinta, mientras que él recibió sólo mil 250 dólares por concepto de producción.

Esta relación terminó en 1973, acusándolo de prostitución, pornografía y de ser el culpable indirecto del cáncer de mama que padeció debido a la inyección obligada de peligrosas dosis de silicona, así como de un hepatitis adquirido dentro de esa misma operación, aunque de este último asunto nunca se comprobó nada.

Las siguientes cintas post “Garganta profunda” fueron un fracaso sonado, como una secuela filmada en 1974 y “Éxtasis sexual en la Macumba” (1975), así como la cinta no pornográfica “Linda Lovelace para Presidente”, de ese mismo año.

En 1975 volvió a casarse, esa vez con Larry Murciano. Tuvo dos hijos y terminó divorciándose en 1996, alegando maltrato psicológico, físico y alcoholismo. En 1980 publicó su autobiografía, en la que salieron a la luz muchas de las cosas que han sido descritas en este texto. El título de este escrito es “Ordelia”, y en un giro dramático del destino Linda se convirtió en una activista anti pornografía.

Incluso, así se llegó a referir sobre su famosa cinta: “When you see the movie ‘Deep Throat’, you are watching me being raped. It is a crime that movie is still showing; there was a gun to my head the entire time”. (“Cuando ven la película ‘Garganta profunda’ están viéndome siendo violada. Es un crimen que la película se continúe mostrando; había una pistola apuntando a mi cabeza todo el tiempo”).

Ironías de la vida: en los años 70 había sufrido un accidente automovilístico que agravó los problemas con su familia, y en 2002 vuelve a sufrir otro, pero del cual no salió bien librada y falleció el 22 de abril del 2002. Antes había sido trasplantada de hígado debido a la hepatitis que ya había sufrido.

A pesar de su giro del destino, Linda es, aún hoy en día, considerada una de las mejores actrices surgidas de la industria de la pornografía, y “Garganta profunda” sigue teniendo su lugar legendario en la historia de la cinematografía mundial… con todo y los ataques de las mal llamadas buenas conciencias.

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