Factor Cinema: Adela Fernández

Diana Ruiz.-

Emilio “El Indio” Fernández tuvo una hija que, tras su muerte, fue la principal promotora de su legado cinematográfico. La escritora y maestra, fallecida en agosto de hace tres años, también tiene su historia.

Nació el 6 de diciembre de 1942 en la Ciudad de México, y aunque suene a obviedad, desde niña tuvo contacto con personalidades del cine como María Félix, Dolores del Río y Pedro Armendáriz, entre muchos otros.

De hecho, su incursión en el mundo de la literatura se dio por accidente, cuando se dedicaba a contestar las cartas que recibía de parte de hermosas mujeres, con fuerte influencia de Juan Rulfo y Carlos Fuentes.

Esto dio pie a que creara un cuento llamado “El jardín de la tía Enedina”, clasificado por el mismo Gabriel García Márquez como uno de los que todos tendrían que leer. Y este fue el principio, pues terminaría editando varios libros, como “Vago Espinazo de la Noche”, “Duermevelas” e “Híbrido”, los monólogos “El Sepulturero” y “Sin Sol… ¿Hacia dónde Mirarán los Girasoles?”, y las obras de teatro “La Tercera Soledad” y “La Prodigiosa”.

También, siguiendo el legado de su padre, realizó dos cortometrajes: “Claroscuro” y “Cotidiano surrealismo”. Aunque tanto en sus trabajos escritos como audiovisuales se le vinculó con movimientos culturales como la generación Beat, la señora siempre se definió como una  “mamona” (sic) y barroca.

En alguna ocasión, aseguró haberse horrorizado con el cine, pues no entendía algunas cosas sobre las películas que dirigía su padre: “Pensaba que mi papá era malo ya que ante los colgados, los fusilamientos, los hombres arrastrados por caballos, él, mi papá, se la pasaba en una silla gritando: ‘Acción, corte, va de nuevo o salió perfecto’, ¿cómo podía ordenar aquello? Y lo más extraño era que todos esos ‘muertos’ se levantaban y se iban a comer”.

Y fue el mismo cineasta que, para alejarla del mundo del cine, la indujo a la literatura: “Lo que más me interesa es la conducta humana, la existencia, el pensamiento, el mundo de las ideas. Encuentro que a través de la literatura se puede investigar, ahondar, conocer todos estos misterios”.

En 2013 estuvo dedicada a la realización de un homenaje a la memoria de su famoso padre. Incluso, a principios de agosto de ese mismo año había recuperado sus cenizas y llevado las mismas a “La Fortaleza”, su amada casa en Coyoacán. Ahí, se anunció que estaba trabajando en un documental sobre su memoria. Asimismo, tenía un libro por estrenar, “Sabrosuras de la muerte”.

El encargado de homenajear al “El Indio” y Adela Fernández fue el historiador de “La Fortaleza”, Cristóbal Arias Gómez, quien a pesar de su juventud dedicó buena parte de su tiempo a este proyecto.

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