“Esperando a…Godette”: Una rebelión contra el teatro actuado

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Jaime Rosales Domínguez.-

“Esperando a…Godette” es una rebelión contra el teatro que se monta actualmente con escenografías y vestuarios caros, pero con actores que parecen cartones, afirma el actor de cine, maestro y coach de actuación Alejandro Bracho, de cara al estreno en julio próximo de su adaptación libérrima del clásico escrito por Samuel Beckett, “Esperando a Godot”.

Aburrido de lo que califica como un teatro en el que los actores actúan en lugar de simplemente ser, Bracho se arriesga con una obra a la que da una vuelta de tuerca para revestirla con tintes de comedia, alejada del teatro formal y más cercana a un teatro que él llama orgánico, en el que cuando los actores se besen no actúen y que cuando se miren a los ojos y se digan “te amo”, se amen de verdad.

Por eso, en su elenco figura como una de las protagonistas la cantante transexual Morganna Love (protagonista del documental “Made in Bangkok”), que lo es realmente, pues vivió el proceso de reasignación sexual, y no tiene que fingir en su papel; así como alumnas del propio Bracho: Ana Dizáin, Isabella Sánchez-Mejorada y Carilú Navarro, a quienes eligió ‒dice‒ porque ya han trabajado con él, hablan su mismo lenguaje, en el que la premisa no es actuar sino ser, como lo dicta la técnica Uta Hagen, que el entrevistado aplica en sus cursos.

Con todos esos ingredientes “Esperando a…Godette” se anuncia como una obra transformadora que pretende conectar con el público desde lo más esencial del ser humano, pues su director está convencido de que cualquier proyecto teatral se emprende para que quienes participan en él se conviertan en mejores personas, pero también el público:

Yo no creo en ese teatro en el que llegas, ves la obra y sales del mismo modo que entraste; de aquí deberás salir cambiado porque algo te pasó. Idealmente deberás ser una mejor persona después de haber visto la obra”, afirmó en entrevista para Filmeweb.

Mujeres asesinadas y desaparecidas

En la adaptación de Bracho los personajes de la pieza original ‒“Vladimir” y “Estragón”‒ se convierten en una sexoservidora transexual (Morganna Love en su debut como actriz) y en “Ana”, compañera de aquella, pero con problemas de adicción a las drogas (Ana Dizáin), a las cuales les sucede de todo mientras se pone a prueba su relación por la expectativa de conocer a un personaje que no saben si en realidad existe (“Godette”).

Se trata de un giro completo a la obra de Beckett en al menos dos sentidos: en la concreción de los personajes y sus circunstancias, y en el tono esperanzador del relato.

Cuando se ubica a esta obra dentro del teatro del absurdo, como que se cree que eso significa estar fuera de la realidad o decir puras estupideces. Nosotros la ubicamos en un lugar concreto de Tlalpan, y en vez de dos personajes desconocidos tenemos dos sexoservidoras en circunstancias bien definidas. Es una obra muy humana con personajes muy reales, a diferencia de ‘Vladimir’ y ‘Estragón’, que no lo son y por eso es muy difícil que el público se identifique con ellos; en cambio aquí es muy posible que el espectador tenga una simbiosis con lo que les ocurre a estas dos chicas”.

Esperando godette 2

Consultado acerca de dónde queda en esta adaptación el carácter existencialista de la obra original, ese que postulaba la inutilidad de la vida, el actor y director señaló que si bien se trata de una pieza muy nihilista, hay que entender que se escribió en 1949, poco después de concluida la Segunda Guerra Mundial, y que en Francia, donde vivía Beckett por entonces, había muchas carencias hasta de agua.

Nosotros la trajimos a la época actual y siento que mientras la original es una obra muy nihilista, sin esperanza, con dos personajes que ya perdieron el último tren, aquí es al revés: es una obra esperanzadora en la que al final las dos mujeres en vez de perderlo, logran subirse a ese tren”.

Conocido por su personaje del villano “Emilio Uriarte” en la telenovela “Los Sánchez” (TV Azteca, 2004), que estuvo al aire más de un año, Alejandro Bracho asienta que el propósito de “Esperando a…Godette” es contar una historia de amor y ayudar a que esta sociedad sea más tolerante, más consciente y más amorosa, porque vivimos un momento muy triste como país, y la obra, aunque es una comedia y sin llegar a ser panfletaria, sí toca el tema de las mujeres asesinadas y desaparecidas.

Nos pudimos haber quedado en una comedia cómoda, con alburcitos, como las que ya conocemos del teatro comercial, pero no. Es una obra inteligente, requiere que el público piense y por eso es arriesgada, porque hacer teatro barato en México es muy redituable, pero hacer teatro donde se requiere que el público haga un esfuerzo es un riesgo, y lo es también porque aquí las actrices tienen que hacer un movimiento interno que no cualquiera está dispuesto, pues para que el actor realmente se pueda meter en situación tiene que ir al extremo y a las últimas circunstancias, y aquí hacemos eso”, precisó.

Horrible y tieso, el teatro mexicano

El lenguaje también fue adaptado. Bracho tradujo la obra porque encontró que las traducciones argentinas y españolas resultaban muy “tiesas”, y se trataba de que el lenguaje de los personajes lo hicieran propio las actrices y que hablaran como ellas lo hacen, que se adaptara al habla de cada una.

El director no tuvo problema con eso porque afirma que su estilo no es tiránico ni insulta a los actores cuando se salen de su trazo, según una costumbre que proviene desde el director japonés Seki Sano.

Yo propongo, pero si ellas no se sienten cómodas no lo hacen; no las obligo a nada porque no me gusta que hagan escenas con las que no se sientan cómodas, y de todos modos el mensaje se transmite. Si no hacemos algo con amor, pues entonces para qué lo hacemos”.

Primo del actor Julio Bracho, Alejandro ha sido dirigido por maestros como Abraham Oceransky (“Herejía”, de Sabina Berman), Lech Hellwig-Corzinsky (“El balcón”, de Jean Genet) y Benjamín Cann (“Una pareja abierta…muy abierta”, de Darío Fo y Franca Rame). Entre sus actuaciones en cine destaca su coestelar en la cinta “007: Licencia para matar”, con Timothy Dalton, como “James Bond”.

En la sesión work in progress presentada hace unos días, Bracho confió en poder convencer al público para animarse a cruzar la ciudad y enfrentarse al tránsito vehicular, todo por presenciar un proyecto “muy diferente a todo lo que han visto”.

Y es que, afirma, hoy en el teatro mexicano todo es tan horrible y tan tieso; y todo es hablar y hablar y hablar, pero nadie siente nada: “Como todo mundo está contaminado por las telenovelas, en México nadie sabe lo que es una buena actuación y cuando ven una obra en el Centro Cultural del Bosque, por ejemplo, nadie sabe lo que está viendo, pero el público aplaude y hasta les dan premios”.

“Esperando a…Godette “se escenificará a partir de julio en Traspatio Escénico, en la colonia Hipódromo Condesa de la Ciudad de México.

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