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Espejo retrovisor: Violencia paterna

noviembre 3, 2018

Por: Redacción

En 2013 el joven Xavier Legrand realizó su cortometraje debut, Avant que de tout perdre (Antes de perder todo), con el cual obtuvo los galardones principales del Festival de Cine de Clermont Ferrand y fue nominado para el premio Oscar en su categoría. (Aquí se pudo ver en MyFrenchFilmFestival del año siguiente.)

Avant que de tout perdre narra el terror de una madre, ‘Miriam’ (estremecedora Lea Drucker) por huir antes que su esposo se entere que ha escapado de su hogar y abandonado su empleo. Los veintinueve minutos del cortometraje van in crescendo ante el inminente acorralamiento del marido, su proximidad. Poco a poco nos enteramos de lo violento y celoso de él, quien la tiene aterrorizada, los motivos por los cuales ella se escabulle de esa manera abrupta con sus dos hijos, un niño pequeño y una adolescente, a quienes recoge camino a la escuela para llevarlos al supermercado en que labora. Ahí explica su situación, de la cual están enterados, le apoyan, hace trámites, mientras el marido cada vez está más cerca. Con grados altos de tensión se moviliza la situación, donde cual fuga de inocentes cercados por villanos, será en los últimos segundos cuando aparece el agresivo hombre, ‘Antoine’ (Dennis Ménochet) en tanto ellos salen por el extremo opuesto en su automóvil.

Cuatro años después, Legrand escribe y dirige lo que viene a ser una extensión de esa trama en Por un hijo (Jusqu’a la garde, 2017) en que ‘Miriam’ y ‘Antoine Besson’ están en un juzgado de lo familiar, litigando por la custodia de los hijos, ‘Julien’ y ‘Josephine’; los abogados exponiendo sus argumentos; se entiende que ella ha huido de él, se ha refugiado en casa de sus padres, quien ha reaparecido, los ha localizado, batalla por tener derecho a ver al niño pequeño, la mayor ha alcanzado los dieciocho y está fuera de la disputa.

Durante minutos, el drama suena a desquite de ‘Miriam’ contra ‘Antoine’, a que ha puesto en contra a los hijos, a que él es tranquilo, buen tipo, trabajador, como lo ven quienes lo conocen y tratan en su empleo.

‘Julien’ vive atemorizado, la mamá se niega a cumplir la sentencia del juzgado, pone trabas a permitir que pase los fines de semana con su padre. Cuando esto sucede, uno puede sentir el dolor de ‘Antoine’, su pesar por la renuencia del niño a cualquier intento de proximidad.

Legrand se pronuncia porque la situación lo predispone, su poco aguante, la cocción que se genera en su interior, las reacciones ante su propio padre (la mamá intenta entenderlo); las barreras del niño, sus ineficaces diligencias claramente esforzadas. La gota que colmará sus arranques va al pretender ver a su hija en el cumpleaños.

La trama subsecuente de Por un hijo, camina en la posición de ‘Josephine’ en edad rebelde, cerrada a la reaparición del papá, mortificada por sus líos juveniles (una escena puntual en el baño, solo vemos sus piernas y su accionar) con su mamá aferrada a que estudie música y deje al novio; asunto que se solventa por el lado de ‘Miriam’, comprensiva obligadamente.

Los preliminares de la crisis se dan en la fiesta, con una secuencia exaltada con el fondo de Proud Mary (de Credence Clearwater Revival) interpretada por el grupo del novio y ‘Josephine’, ella en los vocales, su versión más adyacente a la excelente de Ike & Tina Turner, con la retentiva de que Tina era golpeada por Ike; en tanto ‘Antoine’ se salta la entrada, se obstina, le brota la ofuscación.

Por un hijo circula en un tema de harta actualidad, la violencia doméstica, maridos golpeadores, hijos traumados, papás de uno y otro bando conscientes, sin pasar a medidas emergentes. Las ineficaces, necias y aferradas obsesiones del hombre quien, en lugar de alejarse, aceptar la pérdida, rehacer su vida, enmendarse, mirar hacia nuevos horizontes, recae a su furia, se ciega.

La secuencia final encara las posibles verdades señaladas por Miriam, el pavor refractado en su rostro, el escondrijo usual, abrigar a ‘Julien’ y mutuamente. Legrand implica a vecinas y alecciona en lo que se debe hacer en esos casos y en la pronta respuesta. Replica la subida de tensión hacia el desenlace que en su cortometraje.

Por: Leopoldo Villarelo Cervantes

Estudió en el Centro de Capacitación Cinematográfica la carrera de guión y realización cinematográfica. Ha colaborado en distintos medios impresos y electrónicos como el suplemento cultural Arena, del periódico Excélsior. También ha participado en Radio UNAM con textos y recomendaciones para cine y televisión. Imparte el curso de apreciación cinematográfica en el Museo Universitario del Chopo, y uno con el mismo nombre en la FES Acatlán.

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