Espejo Retrovisor: No dejes de creer, Journey

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Leopoldo Villarello Cervantes.-

El título del documental “Don’t Stop, Believin’: Everyman’s Journey” (2012), proviene de la canción más famosa de la banda estadounidense de rock Journey, con la que se les ubica inmediatamente, y un himno en varios estratos, en el beisbol, en anuncios; según unos datos la más tocada en la radio desde su salida en 1981, “el más vendido en I Tunes”, y como fondo en infinidad de series televisivas y películas.

El punto central de este documental es una variante en el mundo del espectáculo de La Cenicienta. En el 2006, a través de un video en You Tube Neil Schon, el líder de la banda encontró al sustituto de su cantante de entonces, Steve Augeri, a quien brevemente suplió Jeff Scott Soto.

Así, la celebridad tocó a la puerta del filipino Arnel Pineda, que en esos videos interpretaba las composiciones de Journey, y tanto Neil Schon, el guitarrista, como Ross Valory, el bajista, los sobrevivientes de la formación original de 1973, vieron en él alguien equiparable a Steve Perry, que fuera su cantante más reconocido, y la pieza que necesitaban para su Tour del 2007.

Dirigido por la filipina Ramona S. Díaz, un tanto para vanagloriarse de que su pequeño país tuviera una estrella como Arnel Pineda, con un grupo musical del nivel de Journey, y para narrar el suceso que se desprendió de ello y la celebridad en que se convirtió su compatriota.

El documental recupera con entrevistas a Schon y demás miembros, el descubrimiento de Pineda; desde cómo lo llamaron, lo probaron y lo que resultó. Se observan los ensayos, los preparativos, la primera noche que Arnel salió al escenario y superó temores, y pudo tomar su espacio frente a las multitudes que lo aceptaron y le aplaudieron.

También se escuchan comentarios de los fanáticos del grupo, los que les han seguido en su trayectoria y los nuevos. Comentarios al relevo que supuso el joven venido de las islas filipinas a conseguir su sueño.

Como es natural en Rockumentales, algunos de los momentos brillantes, significativos, son los números musicales, la interpretación de sus “hits”, como “Anyway you mant it” o “Faithfully”, y a Arnel saltando , explotando, a ratos como un Mick Jagger de miniatura corriendo por el tablado, otras ligera copia de Steve Perry, con su melena negra y larga, dando aire nuevo a esas canciones de hace veinte o más de treinta años, y algo discordante con los miembros de Journey, sesentones, serios, con cabello recortado y canas.

Pero los instantes superiores vienen con el viaje a su tierra natal de Arnel Pineda. Por un lado a verlo con su familia, varios hijos, la esposa, los amigos; los beneficios que le ha rendido haber trabajado con Journey: casa nueva, lujos por encima de la media de sus paisanos. La bienvenida grandiosa que le hace su gente. Incluso es recibido por la Presidenta de Filipinas, un hecho fuera de sus pensamientos.

Arnel Pineda se convierte en un héroe de su patria. El primer cantante triunfador a nivel mundial, estadounidense. Y como parte de ello, y por supuesto del negocio de los conciertos, el que Journey ofrezca un concierto en Manila, donde los compatriotas  de Arnel corean sus interpretaciones, ascienden al grupo como su favorito; y su familia al completo vibran al verlo en el escenario y en las pantallas gigantes.

“Don’t Stop Believin’: Everyman’s Journey”, es fiel al título, al No dejar de creer, a la posibilidad de brincar a la celebridad, a lo que puede suceder por medio de un video, del Internet; de cantar los éxitos del grupo que se admira. Claro que es una fase del show business, del mundo del espectáculo, en que un conjunto musical “viejo” para proseguir sus giras y ganando dinero, le hace falta sangre joven. Y Arnel Pineda fue el afortunado, y se ha establecido como parte esencial del Journey de los años 2000.

“Don’t Stop Believin’: Everyman’s Journey” fue proyectado en una edición anterior de Ambulante, Gira de Documentales, en su sección Sonidero, enfocada en filmes sobre música y músicos.

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