Espejo Retrovisor: Michèle Morgan, una espectacular diva del cine francés

enero 13, 2017

Por: Redacción

Leopoldo Villarello Cervantes.-

Días antes que la prensa y los medios fueran acaparados por la muerte de Carrie Fisher y enseguida de Debbie Reynolds, falleció Michèle Morgan, una de las divas francesas de décadas ahora lejanas.

La bella rubia tuvo su primer estelar en un clásico del Realismo Poético Francés, “Muelle en brumas” (1938) dirigida por Marcel Carné con guión de Jacques Prévért; su debut había sido en “Mademoiselle Mozart” (1936) y ya como protagonista con Marc Allegret en “Gribouille” (1937).

Reconocida, además de su talento por sus ojos verdes ‒el título de su autobiografía publicada en 1937 sería “Avec ces yeux la” (Allí, con esos ojos), y en el filme de Carné-Prévért, Jean Gabin le dice en un diálogo: “Sabes que tienes unos ojos hermosos ¿No?”‒ su carrera se estiraría en el cinematógrafo hasta la década del 1970, aunque tendría una breve aparición en “Todos están bien” (1990, Giusseppe Tornatore) y antes y poco después en películas y series televisivas.

Su papel de “Nelly” en “Muelle en Brumas” la identificaría para la posteridad con su boina. Repetiría al lado de Gabin en “Le recif de corail” (Sendas borrascosas, 1939, dirigida por Maurice Gleize) y después en “Remorques” (1941, Jean Grémillon), y se reunirían en 1952 en “El minuto de verdad”.

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Saltaría, en parte obligada como tantos europeos, a Hollywood, donde la suerte o malas elecciones le evitarían el éxito, cuando muchos la veían como una especie o casi sucesora de Greta Garbo.

Empezaría con “Juana de París” (1942), a lo que seguirían “Prisionera de noche” (Two tickets to London, 1943. “Un par de fracasos” recapitularía la Morgan), y “Pasaje para Marsella” (Passage to Marseille, 1944), una extensión de “Casablanca” (ambas de Michael Curtiz), donde según se cuenta le hicieron pruebas y había sido la elección previa antes que Ingrid Bergman para actuar con Humphrey Bogart. (Otro papel que se dice perdió y estaba destinado para ella fue el de “Senso/Livia”, de Visconti)

De vuelta a su patria sería la bella ciega  (rol por el cual obtendría el premio a MejorAactriz en el primer Festival de Cine de Cannes) de quien se enamora tanto un Ministro de la iglesia como su hijo, en la sensible  cuidada adaptación de la novela de André Gide, “La sinfonía pastoral” (1946).

Dos papeles esenciales le vendrían del extranjero: de Inglaterra con “El ídolo caído” (1948, de Carol Reed, historia y guión de Graham Greene); y más importante de Italia, con el protagónico de la célebre “Fabiola”, una de las grandes épicas de la antigüedad y del cristianismo, realizada por Alessandro Blasetti en 1949).

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Además de los mencionados, trabajó con cineastas relevantes: Jacques Feyder (“La ley del Norte”), Julien Duvivier, René Clair (“Las grandes maniobras”, donde es seducida por Gérard PhilipeClaude Autan-Lara), “Marguerite de la nuit” (una versión del “Fausto” de Goethe, donde por ella valdría la pena vender el alma), y René Clément (“Le chateau de verre”).

Con altibajos en la década del 1950, flotó de la elocuente “Los orgullosos” a las dispares “Napoleón” (1953, de Sacha Guitry, donde hace el papel de “Josefina”) y “María Antonieta” (con mayor edad que la reina malograda), o la resaltante “El espejo de dos caras” (1958, dirigida por André Cayette). Por su talla y tipo, habría poco lugar para ella con el advenimiento de la Nueva Ola, si bien Claude Chabrol la escogió en 1964 para una de las mujeres en “Landrú”.

La última producción donde tendría un papel principal, en que luciría su elegancia, su porte, su mirada, ya en la cincuentena, se la obsequiaría en 1975 Claude Lelouch en el thriller “El gato y el ratón”; y la anterior película a ésta fue en otro filme riguroso, de época, “Benjamín” (1968, de Michel Deville).

Los galardones honoríficos le llegarían ya retirada: en 1992 el César francés, y en 1996 el León de Oro de Venecia a toda su carrera.

Michèle Morgan fue una de esas actrices francesas representativas de una época bruñida de la cinematografía, para rememorar con Arletty, Simone Signoret, Danièlle Darrieux.

Falleció a los 96 años, había nacido en 1920.

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