Espejo Retrovisor: Los vaivenes del suicidio en “Nómadas”

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Leopoldo Villarello Cervantes.-

Un tema itinerante en “Nómadas” (2011), dirigida por Ricardo Benet (“Noticias lejanas”), es el suicidio y lo frecuente que este tipo de actos se consuman en el Metro de la ciudad de México, lo cual analiza un documental en el que está ocupada la protagonista, “Susan”  (Lucy Liu).

La muerte de su padre por ese conducto pesa en las espaldas de ella, y es un estigma del cual intenta liberarse; a la distancia deplora no haber hecho las paces con su progenitor, a quien descubrió con su amante cuando niña.

El que sus antecesores hayan sido inmigrantes en los Estados Unidos es algo que la une con “Roberto” (Tenoch Huerta, adecuado a su papel de indocumentado), un mexicano limpia vidrios exteriores en las alturas del edificio donde trabaja ella y tiene su oficina; y en menor medida con “Phil” (John Cothran, Jr.), el compañero de éste, de raza negra, quien de cualquier modo se considera absolutamente neoyorquino y nunca ha salido de esa urbe.

Emplazada en Nueva York, con saltos y escenas en los lugares por donde ha andado “Susan” durante sus estadías en el Distrito Federal (plaza de santo Domingo, el Zócalo, calles céntricas), en “Nómadas” se incorporan entrevistas, la sustantiva con un chofer del Metro y las secuelas que le han pegado los accidentes que ha visto, la gente que se ha tirado frente al vagón; la necesidad de un psicólogo para ayudar a quienes como él han experimentado esa tragedia.

Con el personaje del mexicano en un país que no es el suyo, se asume una persona curtida a la lejanía de su patria y su familia, a los cuales llama por teléfono de vez en vez; aislado por más de un motivo, cultivando un pasatiempo que habla de su minuciosidad. Un habitante entre millones de una gran metrópoli que desde su parapeto observa a la gente y concurre con una mujer atañida a él, parte por su nacionalidad; o quien desde lo alto reserva lo elemental de sus raíces.

“Nómadas” descansa y se aprieta en las oscilaciones de Lucy, en las breves trifulcas con su hermana (Tamlyn Tomita); los quiebres en su infancia y unas remembranzas felices al lado de su padre; y en el natural encuentro con el callado/apocado Tenoch, que poco a poco se la va ganando, encandilados por los paseos por Central Park cuidando a una niña, en un extracto de las familias de que carecen, los sosiegos que les postran.

En “Nómadas” confluye el personaje de “Roberto”, retraído, con síntoma de extenuación y aspiración de retornar de dónde vino, y temeroso de bajar al metro, y Susan, una mujer que desea recuperar la figura paterna, los días previos a la infausta desaparición y que se guarda hablar de una enfermedad grave. Y con “Roberto”, el amigo bonachón (Dagoberto Gama) que le ofrece empleo y le invita a que salga de su aislamiento; o Phil sin comprender la nostalgia de irse a su pueblo.

En una instancia, las interrogantes de “Susan” eclipsan sus respuestas, y por momentos el director instaura que pensemos que ella repitió la trágica consumación del padre (en el Metro Coyoacán, a punto de cruzar la línea amarilla) o, al desaparecer sin avisar, que pudo haberlo hecho silenciosa y alejada.

Es indicativo que el realizador Benet no caiga en los reencuentros amorosos, o el benigno despropósito, y que por su “Nómadas” transite un halo de aflicción viable de superarse.

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