Espejo Retrovisor: Los criminales aristócratas de “Lucan”

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Leopoldo Villarello Cervantes.-

Un género o temática propio de los ingleses son los referentes a la política y a la aristocracia. Vistazos a los pecados y flaquezas de las clases altas, potentadas, de vieja cepa, quienes piensan que por pertenecer a ese círculo están por encima del resto.

Lucan” (2013, dirigida por Adrian Shergold) está basada en “The Gamblers” (Los jugadores), libro de John Pearson acerca de un caso de nota roja en 1973-74, aún no plenamente resuelto: el asesinato de la niñera de los hijos de Lord Lucan (apodado ‘Lucky’), a quien se atribuye el crimen y que desapareció desde entonces.

La película retoma la investigación del escritor “Pearson” (personificado por Paul Freeman), sus entrevistas efectuadas a inicios de los años dos mil, con varios de los amigos de “Lucan” (Roy Kinnear) y miembros de una selecta cofradía que se reunía en el Club Clermont, un local de juegos ‒cartas, ruleta‒ y apuestas, propiedad de “John Aspinall” (caracterizado con furor por Christopher Ecclestone).

Así el título retome el nombre del culpabilizado en ausencia “Lucan”, el pérfido intrigante detrás de sus actos era “Aspinall”, un tipo que tras caer recuperó sus riquezas y las acrecentó con el Clermont, que estableció un zoológico en sus terrenos, que tenía aires racistas, de supremacía de clase y castas, machista y de menosprecio a las mujeres sobre todo si su genealogía era mínima.

Las pesquisas de “John Pearson” se visualizan para dar cuenta de los problemas financieros y maritales de “Lucan”, cuyo apodo de ‘Lucky’ le venía de una sola noche en que ganó y desde entonces siempre perdía; la gestación del odio contra su esposa “Verónica” (Catherine McCormack) porque le reclamaba se pasaba todo el tiempo en el Clermont; los consejos de “Aspinall” amparados en sus pensamientos de la preponderancia del hombre sobre la mujer.

Las declaraciones viran a los incidentes previos al asesinato, los juicios; lo que fue de “Lucky Lucan”, presumiblemente de la mano de “Aspinall”. Se pasa al terror, la obcecación de “Lucan” por amedrentar a la esposa, el desdén de sus amigos, su condicionamiento por “Aspinall”.

“Lucan” descalifica con rigor a esa clase indolente inglesa acostumbrada a no trabajar, a vivir de sus rentas y herencias, a sus veleidades y convicciones que por ser de noble cuna tienen la razón y los jueces deben darles prioridad; o que expulsan a quienes incumplen sus reglas.

Espejo retrovisor 2

Treinta años después y con un pie en la tumba, se desvelan lealtades incondicionales a sus pares por encima de sus desatinos y de la verdad; a la distancia aún se pondera que la esposa de ‘Lucky’ debió ceder, que ella fue la causante, o que el inconveniente fue haberse casado con alguien de menor estatus.

De lo sustancial del guión de Jeff Pope y la realización de Adrian Shegold es la ambientación en ambas épocas y el exilio de “Lucan”; no plantarse en el amarillismo ni mitigar dramas; arrojar luces en lo que hubo detrás de un asesinato donde la víctima fue la equivocada; escrutar en la insalvable inocencia y desapacibles secuelas para “Lucky Lucan”, en la rechinido de su figura en décadas posteriores.

LEOPOLDO VILLARELLO. Estudió en el Centro de Capacitación Cinematográfica la carrera de guión y realización cinematográfica. Ha colaborado en distintos medios impresos y electrónicos como el suplemento cultural Arena, del periódico Excélsior. También ha participado en Radio UNAM con textos y recomendaciones para cine y televisión. Imparte el curso de apreciación cinematográfica en el Museo Universitario del Chopo, y uno con el mismo nombre en la FES Acatlán.

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