Espejo Retrovisor: Las jóvenes sublevadas de “Foxfire”

noviembre 6, 2014

Por: Redacción

Leopoldo Villarello Cervantes.-

“Foxfire” (2012) es la primera película en tierras  estadounidenses/canadienses  del francés Laurent Cantet,  realizador de “La clase” (2008), “Hacia el sur” (2005), “El empleo del tiempo” (2001) y “Recursos humanos” (1999).

Segunda versión de la novela “Foxfire: Confessions of a Girl Gang” (publicada en 1993) de la neoyorquina y candidata anual al premio nobel Joyce Carol Oates, es un retrato franco y rudo de un grupo de muchachas con conflictos familiares que se unen para formar una cofradía y desquitarse del machismo, de hombres abusadores, de la sociedad que les coarta y les corre de la escuela por las mismas acciones que hacen los muchachos.

La líder de la banda y protagonista es “Legs/Margaret” (impresionante presentación de Raven Adamson), pero el personaje central y narradora es “Maddy” (Katia Coseni, quien por esta actuación obtuvo la Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián 2012), especie de alter ego de la novelista, quien escribe a máquina una especie de diario de sus vivencias cuando anduvo con estas amigas,  consigna para el memoria los incidentes en que se implicó, hasta que debió abandonarlas.

El delito posterior y el más gravoso efectuado por el grupo, será complementado a partir de que “Maddy” lee la noticia en los periódicos, con un epílogo años después donde se esclarece lo que sucedió con “Legs”,  la manera en que prosiguió su proceso revolucionario, en parte inoculado por un anciano, de los precursores del socialismo en Estados Unidos en 1909.

“Foxfire” se ubica en la década del 1950 en un pueblo del norte del estado de Nueva York, donde es fehaciente el mal trato de adultos, profesores, papás y vecinos, hacia las adolescentes en general; la posición mandona, de violencia sexual y de control  que predominaba en esos años; los castigos que recibían las menores de edad por fechorías que para adultos que las cometían era reducido.

Cantet se aproxima a esas muchachas con afanes de liberación y desagravio, para entender sus razonamientos, la rabia que supura a “Legs” y que desea compartan sus allegadas; los efectos que le pega su entrada a prisión y las amistades que hace dentro, con una reclusa de raza negra, y con una muchacha de una fraternidad caritativa.

En pintura realista, el director francés observa los ritos iniciáticos, el avance de sus desquites, parte por hacerse de dinero, parte para demostrar la bajeza masculina. Para “Maddy” y alguna de sus amigas es experiencia formativa hasta cierto límite, en tanto que Legs sí tiene planes más belicosos por encima de la benevolencia de la familia de su amiga, de que les ayuden y las traten mejor.

Es adelantada la segunda mitad, con la decisión de “Legs” de un crimen de mayor empaque, que “Foxfire” adquiere un tono más sombrío. Un secuestro que se les escurre de las manos, que se complica a cada tranco.

Cantet la expone en su lado más temible, del que hay muestras por todo el metraje de la película (cuando  le pone el cuchillo al muchacho que amenazaba a “Maddy”, contra el juez que le dicta sentencia, al golpear a los hombres, por ejemplo) y en lo sentimental y humano que subsiste en ella, cuando llama por teléfono y escucha la voz de su amiga y debe permanecer en silencio (o cuando acepta que “Maddy” se vaya de la casa, sin reprocharle).

El realizador conduce con sobriedad a las muchachas, retoma un asunto que repercute de actualidad. El reparto es procedente, en cada una de la banda, en las más férreas y del lado de “Legs”, y en las más serenas.

Algo de lo plasmado con fuerza en “Foxfire” son las raíces de la agresividad en unas jóvenes, el cúmulo de furia que reservan y tiende a explotar; los caminos y desvíos a que se encauzan. Cantet lo resume en la última fotografía del periódico en que se adivinan los rasgos de “Legs” y en el recuerdo que atesora “Maddy”  de la noche que las unió.

Relacionados

ecofilm 2018