Espejo Retrovisor: Las ideologías nocivas de “Un francés”

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Leopoldo Villarello Cervantes.-

El capítulo de largometrajes del 6º MyFrenchFilmfestival, “Un francés” (Un français, 2015, escrita y dirigida por Diastème) es un largo recorrido desde entrada la década del 1980 y los períodos presidenciales de François Mitérrand, hasta épocas recientes en el siglo XXI, acerca de la violencia contra los inmigrantes, la xenofobia, el nacionalismo de Le Pen y familia.

La historia sigue durante esos años a “Marco”, un joven de filiación próxima al neonazismo, y sus amigos del barrio, con cabeza rapada y chamarras negras, y su evolución, los cambios que irá resintiendo, a la vez que se dan las transiciones en el poder en la presidencia francesa, de la etapa de Giscard D’Estaing y Chirac hasta los años de Sarkozy, tocando los actuales del socialismo.

El argumento muestra las cuestiones que tocan la mente de “Marco” y lo que sucede con sus camaradas, “Grand Guy”, “Marvin”, “Braguette”. Es un drama fuerte del tipo amigos adolescentes y lo que les acontece con el tiempo, así como un repaso a la manera en que ha ido creciendo y asentándose la problemática ultranacionalista entre muchos franceses, en sintonía con el crecimiento de la población llegada de África y otros lugares a tierras galas.

Se observa con atenta exposición que en sus albores los muchachos atacaban árabes y gente de piel oscura, como cuestión natural, en lucha contra bandas opuestas, y aún creyendo que era algo normal, no prohibido. Y lo que resultaba más o menos inocente, travesuras de adolescentes, se traspasa a delitos más graves, a atacar a mansalva y con malevolencia.

El avance en la forma de pensar de “Marco” tiene su razón cuando es atacado, y cuando un hombre es envenenado por diversión, tal vez al mirar cerca la muerte, al darse cuenta que lo mismo que hacía le puede golpear duramente, que ninguna minoría está exenta de que otros los menosprecien, los repelan.

Es una descripción realista, con sustancia, de dónde van quedando los amigos: el que no consigue librarse de las drogas, la novia de éste que le acompaña hasta lo posible; el que se incorpora a la política, que se trasvasa en líder, crece con su discurso xenófobo. La muchacha que conoce “Marco”, futura novia, esposa, madre de su hijo, quien le acompaña mientras está con los ultras y es anti inmigrantes. Lo reprobará y abandona en pleno Mundial de Futbol francés cuando en tierras de ultramar él y tantos galos aplauden y se felicitan por el triunfo de su selección, liderada por un árabe, Zidane, y con un grupo de africanos en la alineación.

“Marco” pasa como muchos por escalones, a aceptarse de trabajador, asalariado, a vivir con sus sueldo, a proseguir en el departamento de sus padres, para cuidarlos y porque ese es su lugar en el mundo. A dejar atrás su juventud guerrera y entrar en una lógica adultez, en la vivencia casi tragedia cotidiana. A luchar por recuperar a su hija, infaustamente adoctrinada en el pernicioso nacionalismo excesivo. A que el ex amigo en puestos políticos lo veja, lo injurie.

“Un francés” toca las heridas que aturden y están detrás de algo de lo que sucede en la actualidad en Francia. Las raíces de las ideologías nocivas. Gravita en este hombre que aprende, que se supera, que sufre en soledad la muerte del padre, que está atento a la anciana madre, que debe sobrevivir con los golpes que le han sentenciado, con las marcas que le han lacerado.

febrero 19, 2016

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