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Espejo Retrovisor: Las frustraciones de una asfixiante Violette Léduc

junio 26, 2015

Por: Redacción

Leopoldo Villarello Cervantes.-

“Violette” (2013, dirigida por Martin Provost), se conforma como un biopic de la escritora francesa Violette Léduc (1907-1972), quien algo tardíamente alcanzó celebridad y se hizo conocida fuera de ámbitos literarios y culturales.

El filme abarca desde su granja en los albores de la segunda guerra mundial hasta la década del 60 del siglo pasado, cuando tras esfuerzos y agotamientos consiguió con su sexto libro, “La Bastarda” (1964), críticas y ventas favorables, y el premio Goncourt.

Emmanuelle Devos caracteriza a la atormentada escritora que tuvo una niñez y juventud trágica, dura, marcada por haber sido hija bastarda, y por una relación de odio-amor ferviente hacia su madre, culpándola de su llegada al mundo y de mucho de las pesadumbres que atravesó.

La estructura está compuesta por capítulos, varios con el nombre de la persona relevante en ese período para Violette: Maurice, Simone, Jean, Jacques; por su amante Maurice Sachs, quien le impulsó a escribir; Simone de Beauvoir, a la que admiraba y fue primordial para su trayectoria y que no se rindiera; Jean Genet, amigo e instigador en días cruciales.

“Violette” retoma a la futura novelista en sus días metida en el mercado negro, progresando, negociando; en la transformación de su existencia merced a la escritura, llevándole su libro a Simone de Beauvoir (destacada personificación de Sandrine Kiberlain), enamorándose de ella; introduciéndose en círculos culturales.

La película proporciona una visión realista de la situación en París y Francia durante el conflicto bélico y una vez concluido éste, donde Violette Léduc fue plantándose, intentando vencer sus traumas, sumiéndose en sus desventuras y conflictos pretéritos para consignarlos en letras.

Desde que leyó el borrador de lo que sería el primer libro de Violette, “La axfixia”, Simone de Beauvoir se convirtió en su principal valedora; consiguió que Albert Camus se lo editara en Gallimard, y siempre estuvo de su lado, le apoyó en lo literario y en lo económico.

Para Violette fue una decepción el casi nulo recibimiento de su libro a pesar de las palabras positivas de Sartre, Genet y Cocteau, entre otros. Una secuencia en una librería la enfrenta con la realidad de la mínima distribución y venta de “La asfixia”, y le empuja a otra crisis. Con uno de sus siguientes libros le vendrá otra depresión al ver cómo Simone gana el Goncourt cuando ella soñara ser la galardonada.

Su obsesión por De Beauvoir la lleva a celarla, reclamarle sus ausencias, un viaje a Estados Unidos, el tener un amante allá. Su amistad con Genet le haría conocer a Jacques Guerin, rico y diletante, en cuya mansión campestre el dramaturgo filmaría una comedia muda surrealista, con Violette de actriz, que ésta odiará, pero servirá para que Guerin le ayude monetariamente.

Lo central del guión de Marc Abdelnour para “Violette” es la lucha de la mujer por sobreponerse a las frustraciones por no triunfar, a profundizar en sus dolorosas vivencias, a que se entendiera la crudeza y honestidad de lo que escribía, de temas como la violación, aborto, incesto, lesbianismo, la sexualidad explícita, adelantadas a esos años y por tanto censuradas; y que siempre De Beauvoir le machacara que ese era el camino.

El filme pinta con sinceridad los momentos cruciales de Violette, el salario que supuestamente Gallimard le entregaba para que se dedicara a escribir; el viaje que hace por la provincia francesa, escribiendo en su soledad, en el campo, acompañada por su libreta; el descubrimiento de una vieja casona en un pueblo, de la cual se enamorará.

“Violette” hace justicia a la escritora, la trae a la palestra de nueva cuenta, hace que muchos la descubran, la conozcan, lean sus libros.

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