Espejo retrovisor: John Cameron Mitchell y su estrategia para enamorar a una chica punk

marzo 10, 2019

Escrito por: Leopoldo Villarello Cervantes

John Cameron Mitchell fue altamente aclamado por su obra de teatro musical Hedwig and the Angry Inch hacia finales del siglo XX, y la rubricó con la inusitada versión cinematográfica en 2001. Para el 2006 volvió a dar un seco golpe con Shortbus (Shortbus, Tu última parada), acogida desatinadamente por algunos como porno por el contenido sexual.

Tardaría casi un decenio su siguiente película, con temática de otra índole, un drama familiar protagonizado por Nicole Kidman y Aaron Eckhart, Al otro lado del corazón (Rabbit Hole, 2006), adaptación de la obra escrita por David Lindsay-Abaire.

Enfocado mayormente a su carrera actoral y a reponer y filmar representaciones de la exitosa Hedwig, Mitchell ha tardado un rato para su proyecto posterior, Cómo enamorar a una chica punk (How to Talk to Girls at Parties, filmada en 2015, lanzada dos años más tarde), basado en una historia corta del inglés Neil Gaiman, autor de ciencia ficción (de él son los libros de Coraline y la puerta secreta y Stardust el misterio de la estrella, el guion de Beowulf y reciente libro y guión para la serie American Gods).

Cómo enamorar a una chica punk es una alegoría de extraterrestres clarividente y festivamente combinada con la escena punk inglesa, de ahí el ajuste de título en español. Ubicada en 1977, en el Jubileo por el veinticinco aniversario de la ascensión al trono británico de Isabel II, en plena ebullición del punk, se alienta de posible pieza adolescente de un trío de amigos deseosos de armar su banda, a una reflexión con destilado apocalíptico en Croydon, suburbio de Londres; jornada de maduración, de desenvolvimiento (“evoluciona o muere” es un lema persistente).

Es un fin de semana incomparable para ‘Enn’ (Alex Sharp), ‘Víctor’ (A.J. Lewis), ‘John’ (Ethan Lawrence), quienes tienen su propio fanzine, andan imbuidos a tope con el punk, y ansían el viernes para correr a la tocada de los ‘Dyschords’, grupo ficticio integrado para la película, pero en absoluta representatividad de varios como ellos, tras las huellas de Sex Pistols y la cabalgata detrás.

El guion se ramifica cuando los amigos se extravían camino a la post fiesta, y caen a una casona atraídos por una música reminiscente del progresivo alemán (entre Krautrock, Neu y Amon Duul, concluirá el DJ a quien le preguntan), donde se toparán con una colección de extraños, unos sí con tipo salidos de la portada de un disco de Kraftwerk, con vestimentas que después se captará el sentido de los colores, que van del amarillo a naranja con negro, azul, blanco, rojo.

Cameron Mitchell expande las posibilidades que sea una secta extravagante estadounidense, fanáticos disfrazados, rezagos del pop londinense; y entraremos a su universo de la mano de los tres amigos, a quienes la suerte les irá por plurales cruces.

Poco a poco se agitan extravagancias, represiones, controles de esa camarilla de raros, aislados y encerrados, que dan pie a diálogos socarrones a gente y empresas de Estados Unidos por los muchachos británicos, y abaten sobre ellos sospechas, inseguridades.

Pasará a ser el descubrimiento de un mundo novedoso para ‘Zan’ (Elle Fanning, compatible para el papel), donde se hundirá en pleno satisfactor, subiendo al estrado para clamar una épica canción a dúo con Alex; con video y efectos especiales para adentrar la interrelación.

Reproducción textual y visual de la época, una banda sonora propia y con temas a punto (Velvet Undergorund) una figuración bronca de lo que pasaba en clubes y escenarios alrededor de la capital inglesa, Cómo enamorar a una chica punk conecta las dos especies, las sensaciones de la juventud y las consternaciones de esos cada vez más evidente “aliens” al rescate de Zan.

El personaje complementario es ‘Boadicea’ (Nicole Kidman, en su segunda colaboración con Mitchell) una ex cercana a ‘Malcolm McLaren’ y ‘Vivien Westwood’, apropiada de gurú de una parvada salida de la adolescencia, descubridora de bandas en el extrarradio, líder por edad.

John Cameron Mitchell desdobla los avatares de los forasteros, sus penurias, la toma de decisiones, y el azaroso enamoramiento de Zan y Alex. Los conceptos en los anillos, la acepción en cada grupo y color, visualizaciones superpuestos del ADN.

Inapreciable final, fusión de razas, idealización futura para apagar percepciones del sacrificio de Zan; más el inmejorable ajuste a la canción de los Beatles: “…y en el final, el amor que recibes es igual al amor que…”

Cómo enamorar a una chica punk certifica expresividad y órbita de John Cameron Mitchell, en onda tendida por Hedwig.

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