Espejo retrovisor: El joven Carlos Marx

agosto 20, 2018

Por: Redacción

Una de las películas de contenido histórico dentro de la 17 Semana de Cine Alemán en México es El joven Karl Marx (2017), de Raoul Peck, especie de plural biopic tanto de Marx como de Friedrich Engels, cubriendo el periodo de la década del 1840 que llevaría a la escritura y publicación del Manifiesto del partido comunista en 1848.

El guion de Pascal Bonitzer, Peck y Pierre Hodgson toma a Marx en problemas monetarios, con apuros para cobrar sus artículos periodísticos, perseguidos por las autoridades prusianas, debiendo exiliarse y viendo dónde publicar. Con secuencias alternas, se verá la situación y posición económica de Engels, hijo de empresario inglés, dueño de varias fábricas de textiles, con un puesto administrativo el cual le permitió efectuar sus escrutinios de la situación de los trabajadores en ese ramo en las ciudades de Manchester y Leeds.

Los polos de interés del filme van de observar las fases de aprendizaje de ambos, el papel sustancial de las esposas y novias, de Jenny Marx, burguesa, hija de ricos, que abandonó por irse con él, y Mary Burns, la obrera irlandesa de quien se enamoró Engels y le acompañó el resto de sus días. En ese apartado, ambas tuvieron repercusión en lo que concebirían sus esposos, aguijoneándolos, a su lado perennemente; y Jenny resignada a la pobreza, a la falta de dinero, a la visita pertinaz de acreedores.

Las vicisitudes les conducirán por París, a conocer a Pierre-Joseph Proudhon, primero aplaudiéndole y aduciendo su proximidad (“somos como uña y carne”, señala Marx), como aval; y más tarde desaprobando sus textos, en confrontación teórica política, rotulando su célebre Crítica de la crítica de la crítica contra su Filosofía de la Miseria, donde Marx mostró superioridad intelectual y solidez en sus planteamientos.

En Bélgica e Inglaterra, juntos y separados, Engel y Marx se retroalimentarán; Fiedrich impulsará a que Karl lea a los padres de la Economía, a David Ricardo y Adam Smith, y éste aprenderá el idioma inglés para ponerse al corriente y sustentar sus futuros libros.

El joven Karl Marx tiene bastante de proclama y rescate de la importancia histórica de ambos pensadores, de que su camino distó de ser un paseo de rosas, lo comprometido de su orientación en plena revolución industrial; lo estudiosos y analíticos que fueron; con alocuciones de Marx que anticipan lo que argumentaría en El Capital.

Basten las escenas al interior de la fábrica para condensar la opresión sobre las trabajadoras; y para sumarle las del prestigiado club británico, donde Engels saluda a un amigo de su padre, debaten acerca de los beneficios y ganancias para los dueños, y la casi esclavitud de los obreros; la simpleza con que el empresario les dice la cantidad de niños laborando en sus fábricas, las utilidades que ello le factura. Y la querella con los rectores de La liga de los justos, quienes se niegan a admitirlos, con razones fútiles; vendrá la racha contraria, en que tronarán a sus rivales (Weitling, Bakunin, Grün, los de la Liga).

El director Raoul Peck controla el silencio y precaución con que reman políticamente; la tarde en que se apropian de la asamblea de la Liga, tomando la palabra Engels, liando un sector a su favor, y en un jaque maestro eliminar logotipo y frase, y regar lo que será el Partido Comunista y su archiconocida máxima, “Trabajadores del mundo, uníos”.

El grado concluyente de El joven Karl Marx será acuciado por la obligatoriedad de coronar su obra seminal, invariablemente incomodado por las estrecheces financieras frecuentes Unidos las dos parejas tacharán o añadirán palabras, bautizarán la imperecedera Un fantasma recorre Europa… La edición agiliza lo que fue el texto definitivo, el envío a la imprenta, el lanzamiento en Londres irradiada para toda Europa y América.

Lo que se concreta de epílogo persiste de reivindicatorio, de recopilación y lección histórica visual de lo que ha sido el mundo después de Marx y Engels, con un montaje por el cual circulan figuras emblemáticas desde el siglo XIX a estos albores del XXI, los que siguieron las enseñanzas marxistas y las pusieron en boga, y en la saliente quienes las derrotaron, al compás de la voz de Bob Dylan y la infalible Like a rolling stone.

Por: Leopoldo Villarelo Cervantes

Estudió en el Centro de Capacitación Cinematográfica la carrera de guión y realización cinematográfica. Ha colaborado en distintos medios impresos y electrónicos como el suplemento cultural Arena, del periódico Excélsior. También ha participado en Radio UNAM con textos y recomendaciones para cine y televisión. Imparte el curso de apreciación cinematográfica en el Museo Universitario del Chopo, y uno con el mismo nombre en la FES Acatlán.

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