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Espejo Retrovisor: El corte final de “Leyenda urbana”

noviembre 22, 2014

Por: Redacción

Leopoldo Villarello Cervantes.-

El título en inglés de “Leyenda Urbana 2” (Urban Legends: Final Cut, 2000), aporta más idea sobre de qué va el argumento y no una simple continuación de la “Leyenda urbana” (1998) original.

Lo del corte final va en dos sentidos: el de los asesinatos y el de la edición final de la película, que es cine dentro del cine (y edición dentro de la edición), desde la ubicación entre estudiantes de cine en un campus universitario, hasta las numerosas citas y referencias cinematográficas, con preponderancia de Alfred Hitchcock.

Filme dentro del subgénero de terror slash y asesinos seriales, que resulta menos predecible y simple de lo que se supusiera, a partir de la secuencia inicial donde la acción se traspasa al rodaje de una película —con relación al segmento de “Dimensión desconocida, la película” (1982)—; recurso que se repetirá en la conclusión y el rollo de créditos, acompañado por el tema musical de Gounod que utilizaba Hitchocok en la presentación de sus programas de televisión.

“Leyenda Urbana 2” se orienta en una parte a la auto parodia de esa clase de películas, con el personaje de la agente de seguridad “Reese” (Loretta Devine) o con la pareja de personajes secundarios torpes/graciosos, “Dirk” (Michael Bacall) y “Stan” (Anthony Anderson); y a una observación extrema de lo que se juegan los alumnos con la realización de su ejercicio de tesis.

El director John Ottman, a su vez, editor y músico (de los muy pocos que tienen esa tripleta de funciones), mueve clichés: del asesino con careta a los posibles sospechosos, de pesadillas con crimen a cadáveres desaparecidos; en paralelo con la filmación de la película de Amy y su guión basado en una leyenda urbana de asesinatos un minuto después de la medianoche.

La temática provee puntos irónicos, acerca de las (malas) actrices que saben gritar (“no es precisamente Jamie Lee Curtis”); o de quienes una y otra vez son rechazados de escuelas de cine y continúan en los alrededores; o los profesores, “los que no la hacen, se dedican a enseñar” y los ancianos cineastas célebres que terminan en universidades más como insignias; las disertaciones teóricas perennes sin sentido, o el alumno cuyo padre tiene un puesto alto en Hollywood.

Entre sarcasmo y elipsis posmodernas caben en la facilidad con que el profesor avala el guión de Amy, o que de un día al otro ya están en rodaje; y la táctica de introducir un hermano gemelo.

Ottman y los guionistas, Scott Derrickson y Paul Harris Boardman, apuntan a manejar suspenso y misterio en la senda hitchockiana, a dar pistas y guardarse datos y la película de Trevor (Matthew Davis) hasta cerca del final para el giro de la venganza almacenada por años.

La curiosidad de “Leyenda Urbana  2” estriba en el cúmulo de acotaciones, la visión entre biográfica y referencial de una escuela de cine, barajando el género con instantes existencialistas (en el personaje de Trevor) y de círculo dentro del círculo en espejo refractario.

Una cuestión más en este tipo de películas herederas de la factoría Corman y sucesores, es la aparición de actores y actrices que posteriormente se harán famosos, en sus primeros pasos por la pantalla (Eva Mendes, Jennifer Morison, entre ellos).

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