Espejo Retrovisor: El cine social de Frank Capra

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Desde este pasado martes empezó a exhibirse un ciclo de Frank Capra en la Cineteca Nacional de la Ciudad de México, dentro del programa “Historia mundial del cine”, siguiendo a la retrospectiva de Preston Sturges de hace un mes.

Las seis películas que se proyectan del director italo americano, se reúnen bajo el lema “El cine social de Frank Capra”, y son de las más conocidas en su filmografía, que tuvo su auge entre las décadas del 1930 y 1940, cuando su nombre encima del título era su marca.

De “Sucedió una noche” (It happened one night, 1934) a “¡Qué bello es vivir” (It’s a wonderful life, 1946), las fábulas de Capra y su visión de pueblos estadounidenses, con finales salvadores y aleccionadores, dan muestra de un tipo de cine con el cual se identificaba la gente salida de los años de la Depresión económica de 1929.

Por estas películas Capra fue premiado una y otra vez con los Oscar. Obtuvo la estatuilla tres veces a Mejor Director por “Sucedió una noche”, “El secreto de vivir” (Mr. Deeds goes to town, 1937) y “Vive como quieras” (You Can’t Take it With You, 1938), y con la primera consiguió por primera vez en la historia los cinco premios principales, Actor (Clark Gable), Actriz (Claudette Colbert), Guión (a Robert Riskin), Director y Película.

En su cine, los inocentes y buenos conseguían salvarse, las mujeres se daban cuenta de sus errores y los villanos se redimían, con música que elevaba los espíritus.

La cinta con la que los estadounidenses lo recuerdan año tras año es “¡Qué bello es vivir!”, cántico navideño sucesor de Dickens, la cual se proyecta en esas fechas por la televisión, muy a propósito con la trama, en que el personaje de James Stewart revive literalmente gracias a un ángel que le hace ver su importancia para su pueblo, su familia, sus vecinos.

Stewart era también el joven inocente que se mete en la política con afanes idealistas en “Caballero sin espada” (Mr. Smith goes to Washington, 1939), y se avienta un largo discurso enaltecedor en el Congreso de los Estados Unidos, hasta quedar exhausto y ganarse a sus contrincantes, y ser digno discípulo de Abraham Lincoln.

Varias de las cintas de Capra concluían en días decembrinos, para sumarles relevancia y llegarle a los espectadores, como en “Juan Nadie” (Meet John Doe, 1941), donde el sonido de fondo de las campanas hacía más lacrimógeno el drama revertido del mentiroso John Doe personificado por Gary Cooper dispuesto a suicidarse para lavar sus culpas.

Es natural que Cooper y Stewart fueran los héroes en los filmes más aplaudidos de Capra, los individuos con quienes se sentían más cercanos los estadounidenses, los chicos buenos, los que usualmente se ganaban a la muchacha gracias a sus bondades, los que luchaban por sus congéneres, a favor de los pobres y contra los ricachones.

La sexta película del ciclo, “Vive como quieras”, adaptaba una obra de George Kaufman, en algo como notación de lucha de clases. La protagonista femenina es Jean Arthur, que repite en “Caballero sin espada” y antes en “El secreto de vivir”.

Paradójicamente, después de “¡Qué bello es vivir”, la estrella de Frank Capra empezaría a desvanecerse, sus filmes se irían espaciando, hasta su despedida de largometrajes, “Un gangster para un milagro” (Pocketful of Miracles, 1961).

Estas seis películas se proyectan entre el 22 y el 27 de julio, una sola vez cada cinta, como es usual en estos ciclos de la Cineteca Nacional.

Leopoldo Villarello Cervantes

octubre 3, 2014

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