Espejo Retrovisor: El camino de la existencia retratado en “Ser”

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Leopoldo Villarello Cervantes.-

“Être” (Ser, 2014, producción franco-belga), tiene estructura circular y de varios personajes que de alguna forma se entrelazan. Una persecución inicial queda en suspenso, a punto de dispararse dos hombres, para retornar a los incidentes que condujeron a ese momento, pero esa emboscada no será el desenlace, guarda más de una impresión significante y anuda hilos de diverso cariz.

Ese comienzo es el detonador para arreglar las crisis, para que cada personaje aprehenda lo que debe hacer, la solución a sus angustias, el esclarecimiento de sus represiones y aprensiones.

Las denotaciones de la palabra “Ser”, como verbo o referido al ser humano, dan el cauce que pauta el filme. Son los cuestionamientos de los personajes acerca de su yo interior, de hacia dónde va su existencia, si estancarse o darle un giro radical.

El guionista director francés Fara Sene captura en su primer largometraje los sentimientos de hombres y mujeres, encerrados o sin salida, sus motivaciones, con un agente externo que los jala, entroncados en un día.

Los recodos del guión moderan lo que asocia a los protagonistas hasta avanzada la trama, y les reconcilia con sus respectivos frutos de drama, recuperación familiar, reencuentros. Un denominador es que excepto uno de ellos, los demás son emigrantes, y todos se interrelacionan.

Se fundamenta visualmente que hasta después del regresar al punto de partida, se comprenda la razón por la cual la muchacha africana esté enemistada con su madre adoptiva; antes entra la duda del color de la piel de ella y su hermano, y si su papá será de raza negra. O por qué se siente disminuida.

Tan oportuno como lo es conservar para el escape del robo, averiguar casualmente la relación de uno con la hermana del otro; y captar la razón del segmento en que la hemos seguido a ésta.

Otra historia pone el chaval de pueblo ante la encrucijada, huir de su sencilla vida, de ser panadero como su padre y su abuelo, y permanecer ahí; o la ilusión de que en París lo aguarde su destino, materializado en esa muchacha, a quien conoció por Internet y hasta su viaje encontrar cara a cara.

Y está el policía, agobiado por las depresiones emocionales de su esposa, cuidando a su hijo, y cuyo desenlace es el más trágico o compensatorio, ante la asumida culpa por creer haber asesinado a la muchacha accidentalmente.

Lo capitular de “Être” es la estructura, el flujo concitado, los accidentes y estertores; el extravío del pueblerino al no encontrar una calle en la metrópoli parisina; o el del policía, en confusión mental, deambulando junto al Sena, acribillado por error.

Y las secuelas de esa noche, los despertares: el de la esposa del policía, y más entrañable cuando la madre reconoce a la hija y la familia se aglutina a su alrededor; y la verdad acerca de la adopción, o el provinciano tras su experiencia de una jornada en París, con la afectuosa despedida del encargado del hotel y el cierre del círculo en su origen.

agosto 7, 2015

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