Espejo Retrovisor: El archiconservador regreso a Peyton Place

octubre 31, 2016

Por: Redacción

Leopoldo Villarello Cervantes.-

La novela de Grace Metalious, “Peyton Place”, fue trasladada al cine con acierto y un atinado reparto en 1957, en un drama fuerte para su época, donde se tocaban temas como la violación de una joven, y asesinatos, en un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra.

El asunto focal era que una muchacha, Allison McKenzie, escribía y sacaba a la luz los pecados y secretos de esa comunidad conservadora.

Cuatro años más tarde, el productor Jerry Wald realizó una especie de continuación que guarda el trasfondo, si bien las edades de los personajes y la época hacen que pueda verse  por separado.

“Regreso a Peyton Place” (Return to Peyton Place, 1961, dirigida por José Ferrer), ubica la trama cuando “Allison McKenzie” (Carol Linley, en cuyo papel original era Diane Varsi), recibe un telefonema de Nueva York y le avisan que el escrito que envió ha sido aceptado para publicarse.

El mismo día, “Ted Carter” (Brett Hasley) regresa al pueblo con una sorpresa para su ultraconservadora y posesiva madre: viene casado con “Rafaella” (Luciana Paluzzi), una italiana; cuestión ligada a la trama secundaria con “Selena” (Tuesday Weld, actuando en el rol que antes hizo Hope Lange), la muchacha violada por su padre a quien asesinó, por lo cual fue juzgada y absuelta del crimen.

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La parte de “Allison” en Nueva York y su relación con el editor “Lewis Jackman” (Jeff Chandler), retiene interés a medio siglo de distancia, tanto por las alusiones literarias y la efigie de Maxwell Perkins, como por la manera en que se confeccionan best sellers, o cómo “Jackman” induce a “Allison” a que amplíe historias; le extrae más material pensando en los lectores, y en las ventas.

Hábilmente, “Jackman” promueve el lanzamiento del libro: escolta a “Allison” a fiestas donde la conozcan, a entrevistas de radio y televisión; lanza una frase publicitaria, agita el ambiente.

Las consecuencias del libro se verán en Peyton Place, pues la señora “Carter” (Mary Astor) junto con otras personas del pueblo, se enfurecerán ante las verdades que arroja el texto, al grado de reprender a “Mike Rossi” (Robert Sterling), el padrastro de “Allison”, a la vez director de la preparatoria, por aceptar la novela e introducirla en la biblioteca de la escuela.

Esto provoca a una reunión ciudadana en la que él se defenderá para conservar su puesto y sus derechos. Es la secuencia más esclarecedora y prioritaria de la película, con la señora “Carter” aferrada, quien expone sus valores en un discurso, lo que para ella tiene sentido. Frente a ella, Selena acusará a sus conciudadanos por la manera en que la denigraron y la hicieron a un lado.

“Regreso a Peyton Place” muestra esa cara archiconservadora de muchos pueblos estadounidenses, su parte represora y censora con el pretexto de proteger a sus niños y jóvenes; el temor de que se aireen intimidades y culpas, que se sepa lo que ocultan, los traumas y temores.

Además de la actuación de Mary Astor, en un papel prodigioso de villana, de malvada suegra, odiando a su nuera y dispuesta a todo por defender su mundo, es palpable el melodrama en el pasado de la mamá de “Allison”, y su miedo a que lo repita su hija, el enamorarse de un hombre casado y quedar embarazada.

Sin embargo, no se alcanzan los niveles grandilocuentes del original. Aquí son como dos películas: “Allison” en la metrópoli mundana, abriéndose a la vida, sorbiendo de sus vicios y sus placeres; y la de su pueblo, con sus conflictos naturales, peleas entre esposos, los chismes y lo que oye la operadora de teléfono que los intercomunica. Y un detalle congruente envuelto en chiste, sobre lo que es la democracia, en ese señor votando en contra para que no haya unanimidad.

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