Espejo Retrovisor: El aficionado al fútbol que está “Fuera de juego”

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Leopoldo Villarello Cervantes.-

En “Fuera de juego” (Fever Pitch, 1997, dirigida por David Evans), el escritor inglés Nick Hornby adapta con precisión y humor su propia novela del mismo título, que tiene factura autobiográfica, acerca de un fanático acérrimo del club de futbol inglés Arsenal.

Comedia romántica con algo de humor británico, sobre al amor a un equipo, la esperanza de verlo ganar un campeonato después de casi dos décadas, los sinsabores e ilusiones que ha soportado, su vida girando en lo que sucede cada sábado temporada tras temporada.

Colin Firth caracteriza idealmente a “Paul Ashworth”, el profesor de literatura en una escuela secundaria, admirado por sus alumnos, tanto por la manera de enseñarles su materia, como por su forma de ser; a la vez es el entrenador del equipo de futbol de la institución, dirige a los muchachos con la misma vehemencia que siente al ver un partido a nivel profesional; y en las reuniones con los padres de familia, es con quien más desean platicar éstos.

La película marcha en dos épocas, la de 1989 en que sucede la acción principal, y la pretérita cuando, tras haber acompañado a su padre, divorciado de su madre, a ver un juego del Arsenal, se le inocula el gusanillo del futbol, que se le insertará en la piel y en su cuerpo completo.

Las escenas paralelas en que se ve a “Paul” adulto y a “Paul” niño en el estadio, gritando, eufórico, festejando las lances, goles, atajadas, son fehaciente ejemplo de su entusiasmo al paso de los años. Más humor lo hay cuando encargó le compraran su boleto y queda en la tribuna del equipo contrario, su bufanda como una mancha en un lugar equivocado.

Su fanatismo no es de “Hooligan”, sino de quien no se pierde un juego en el estadio y por televisión los de fuera; utiliza la bufanda de su equipo y hasta viste calzoncillos con el logo de los “Gunners”, mote del Arsenal; y a la menor provocación discute de los partidos, del entrenador, los fichajes, las posibilidades de triunfos y de obtener un campeonato que se les ha negado por dieciocho años.

La película coloca esto al tiempo del arribo de una afable y bonita profesora a la escuela, “Sarah” (Ruth Gemmell), la relación que brota entre ellos, y las complicaciones por su afición futbolera, al grado de que cuando buscan casa para irse a vivir juntos, lo normal para él es una muy cercana al estadio del Arsenal.

“Fuera de juego” alude a la inmadurez de “Paul” o su dificultad para tener novia, esposa, amistades, o hacer otras cosas fuera de su ámbito y del equipo que es parte vital de su existencia, afición que ha propagado a su madre, a un amigo, y que tiene eco al ver a un alumno que sigue sus pasos, que le pide lo lleve a un partido, que le pida permiso a su mamá (donde se desvía que la relación por venir pueda ser con ella).

El guión, como la novela, y como el autor Nick Hornby, hace que estemos del lado de “Paul”, comprendamos su fiebre, su locura, sus desencuentros cuando ha de aceptar un ascenso para solventar lo que viene en camino, y que todavía había en ese tiempo censura o represión en las escuelas cuando dos profesores entablaban relaciones amorosas y había embarazo, porque era un mal ejemplo para los niños.

Hornby hace partícipe al lector, al espectador, de la lucha interna de “Paul” la tarde en que su equipo está por hacer la hombrada de vencer en campo contrario y alzarse con el campeonato.

El montaje de esos instantes es conciso y cuotas usuales, al ir a ver las reacciones frente a la televisión, del alumno y su madre, de la mamá de “Paul”, de éste regresando a su casa en el instante definitivo. Las escenas de los partidos se integran con tino en la narración.

La celebración guarda cintas sensibles, la gente festejando en las afueras y alrededor del estadio, bebés, ancianos que han esperado media vida, niños o señores que ya habían perdido cualquier esperanza. Le da un toque especial el que sea filmado en el lugar real, con aficionados verdaderos, como los que gastan semana a semana sus 5 o 10 Libras esterlinas y brinca o se levantan de sus asientos.

Película afectiva, más allá del futbol, colmada con la actuación de Colin Firth, y suplementada en el lado femenino por Ruth Gemmell, más puntos a favor para Luke Aikman, el “Paul” jovenzuelo.

“Fuera de juego” está próxima a ser de culto, como otras obras de Nick Hornby llevadas a la pantalla (“Alta fidelidad”, “About a Boy”, “Una educación”).