Espejo retrovisor: Cassandro el exótico y Camorra presentes en la Gira de Documentales Ambulante

abril 28, 2019

Escrito por: Leopoldo Villarelo Cervantes

Este 30 de abril se inaugura en la Ciudad de México la edición 14 de Ambulante Gira de Documentales, después de su recorrido por varios estados de la República que empezaron el 21 de febrero, en una idea que les ha funcionado de terminar la gira en la capital, cuando usualmente en festivales y muestras se acostumbra lo contrario.

Las secciones de Ambulante continúan creciendo y se han alistado unas nuevas, como Retrovisor, que asomara el año anterior y ahora se inscribe en definitiva. Sin contar el brazo productor y de enseñanza que es Ambulante más allá, ni las denominadas Coordenadas que se reproducen en los estados participantes, se ha extendido a ocho, de las más reconocidas Injerto y Sonidero, sin dejar atrás Intersecciones, Pulsos, Resistencias, Ambulantito y la novedad este año, Salón Transmedia.

Por ahora comentaremos de un par de los filmes en exhibición, Cassandro el exótico y Camorra. El primero, acerca de un luchador nada común, el segundo, un retrato histórico de la ciudad de Nápoles.

Cassandro… revela a un individuo fuera de serie, para quien la lucha libre es su debilidad, su refugio; donde ha podido explayarse en el vestuario, más de vedette, con lentejuelas, colorido, mejor diseñado a su estilo, con largas capas, cual su musa la princesa Diana.

EL documental flota de sus palabras a escenas sobre el ring, donde obtuvo un campeonato mundial, en que al principio era visto como “raro” y al tiempo se ha convertido en un ídolo para su gente en El Paso, Texas y Ciudad Juárez, y hasta Japón y países europeos.

La realizadora francesa Marie Losier lo mira con aprecio, escucha sus palabras, lo acompaña a su modesto hogar, en que cuelga sus ropajes lavados, o a ensayar sus coreografías, al gimnasio a enseñar trucos, saltos, llaves, volcadas. A la solemnidad previa a una pelea, el arreglo del cabello, del rostro, su sincera religión.

Escuchar su historia familiar, la reconciliación con su padre, el sereno lamento por su madre, constata su buen corazón; lo sensato de vislumbrar la retirada tras docenas de lesiones, operaciones, estragos en su cuerpo, visibles ante la cámara. El agotamiento por viajes y vapuleadas.

Cassandro el exótico capta lo que ha sido el éxito y dolor del deportista entrado en la cincuentena; sus especializaciones en abalanzarse fuera del ring contra el oponente; la ecuanimidad, en la lucha y el diario rodar. Nada que ver con una cinta corriente de luchadores y argumentos iterativos; el drama se pasea fuera del encordado, la recompostura, luego de una operación retrasada e inevitable, es fruto de los azotones, las caídas de espalda.

La aceptación de su sexualidad desde niño es un factor palpable en su desenrollamiento, en el aprecio para cada logro, en su mirada promisoria, su bravura e irreverencia casi pueril, gozosa, al frotar su trasero con su contrincante, al subir al ring jalando su cola, en sus sapientes procederes.

Camorra es un documental pulido en la investigación, en la búsqueda del material para armar esta historia de una ciudad, Nápoles, y una de sus manchas, el sucedáneo de la mafia siciliana, o la reconfiguración de bandas delictivas, de la violencia, la corrupción, la venta regular de lo robado, de lo sacado ilegalmente de barcos; del negocio de la droga.

Es una maravilla visual, por la recuperación del material de archivo y el montaje hilado sin necesidad de narrador incorpóreo. Unos reportajes conseguidos conllevan breves entrevistas o pláticas, con niños dedicados a la prevaricación desde que supieron hablar, donde se observa la ausencia de conflictos, la normalidad de los deberes cumplidos.

Impresiona ver un asesinato en directo, tomado por una cámara en la calle, y los crímenes que son pasto cotidiano; la manera en que la gente ha aprendido y aceptado. Las panorámicas de la ciudad y el puerto hacen la vez de apertura de filmes negros, de thrillers agobiantes, donde se cometen infinidad de crímenes, de interrogante sobre lo que esconde ese lugar turístico, celebrado por su equipo de futbol, la religión mayúscula, y por las bellezas alrededor.

Camorra pone ante nosotros el deterioro que se ha apoderado de ese lugar, lo que ronronea en sus calles, en los muelles; es una pintura pegada con imágenes agraciadas, de lo que era hace unas décadas, del crecimiento usual de una urbe con raíces históricas de dos milenios, pero distanciada de las guías turísticas; es el lado oscuro de románticas películas; un dechado de realidad que bien puede ser el de una ciudad mexicana, brasileña o de aires vecinos.

Uno de los logros del director Francesco Patierno es sacarle jugo al material grabado y resguardado por la RAI, al cabo una de las productoras del filme; dejar que las imágenes den la pauta; ponernos de frente ante transacciones y transgresiones que sabemos imperan, pero no tan propagados: es sencillo equipararlo con la cuestión del narcotráfico en nuestro país, en los homicidios que a diario son portada y alimento noticioso.

La belleza fotográfica, con sus tiras en sepia, contrastan lúcidas con la maldad circundante, la fatalidad de unos, el negocio sucio de otros muchos.

Camorra es un documento ejemplar, una de las numerosas cintas con cuestionamientos sobre la actualidad que se proyectan en la edición 14 de Ambulante Gira de Documentales.

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