Espejo Retrovisor: Anthony Quinn en Cineteca Nacional

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Leopoldo Villarello Cervantes.-

En la Cineteca Nacional de la Ciudad de México se programó, del 23 de abril al 3 de mayo, en colaboración con la Embajada de Estados Unidos de Norteamérica, una retrospectiva para recordar el centenario del natalicio de Anthony Quinn, quien vio la luz el 21 de abril de 1915 en Chihuahua, de padre irlandés y madre oaxaqueña.

Su carrera como actor se remonta a 1936 con breves apariciones y concluiría casi con su fallecimiento en el 2001. Los últimos filmes en que participó fueron “Mi viejo” (Oriundi, 2000, dirigida por Ricardo Bravo), y “El protector” (Avenging Angelo, 2001, de Martyn Burke).

Quinn atravesó casi ocho decenios en el celuloide, entre actuaciones secundarias imprescindibles y los papeles que le harían famoso y conocido en todo el mundo, varios de los cuales son recuperados en esta retrospectiva: “¡Viva Zapata!” (1952), “Zorba el griego” (1964), “La calle” (1954), “Sed de vivir” (1956) o “Réquiem por un luchador” (1958).

Aquí están los dos filmes por los cuales obtuvo el Oscar de actor de reparto. Una por su impecable representación de Eufemio Zapata, el hermano mayor del héroe morelense, y la segunda por su personificación de Paul Gauguin, al lado del “loco del cabello rojo”, Vincent Van Gogh.

La actuación que le dio por fin la estatuilla y en un rol principal, fue la de Alexis Zorba, una de las más recordadas en su trayectoria que supera las ciento cincuenta películas —incluyendo unas para televisión o miniseries— (la otra nominación al Oscar que logró como protagonista fue en “Wild is the Wind”, de 1957, dirigida por George Cukor, donde también su coestelar la italiana Anna Magnani fue nominada).

Además de estas cintas, en la retrospectiva se suman pequeñas joyas en que actuó como “Salvajes inocentes/Los dientes del diablo” (The Savage innocents, 1960, de Nicholas Ray)  y “Vendaval en Jamaica” (High wind in Jamaica, 1965, de Alexander MacKendrick), basada en la novela de Richard Hughes, donde comparte protagónicos con James Coburn.

También se proyecta una gran cinta de aventuras en el mar, del indomable Raoul Walsh, “El mundo en sus manos” (The World in His Arms, 1952), en un relevante papel detrás de los estelares Gregory Peck y Anne Blyth; “Los hijos de Sánchez”, (1978, de Hal Bartlett), en que es el patriarca de la familia sobre la cual investigó e hizo su libro Oscar Lewis. Y una menos conocida de tiempos de la segunda guerra mundial, “Diario de Guadalcanal” (Guadalcanal diary, 1943, dirigida por Lewis Seiler).

Este ciclo abarca mayormente la etapa madura de Quinn, entre las décadas del 1950 y 1960, y es un álbum escogido de algo de lo que mejor plasmó en la pantalla.

Ciertamente una retrospectiva con todas las películas en que dejó la marca de su señorío y reciedumbre sería difícil congregarlo en nuestro país o hasta en Estados Unidos, pero vale la pena recordar algunas en que su capacidad y su arquetipo fortalecen las obras y entran en la historia de la cinematografía, como el torero Manolo en “Sangre y arena” (1942), o el acusado falazmente de asesinato en “The Ox-Bow Incident” (1943), o su Quasimodo en la versión de 1956 dirigida por Jean Delannoy de “El jorobado de Notre Dame”, su caracterización de “Barrabas” (1961), y sin duda el jeque Auda Abu Tayi en la épica de David Lean, “Lawrence de Arabia” (1962); el del Obispo en “Las sandalias del pescador” (1968), hasta recalar en su creación de otro griego, un retrato de un millonario en “El magnate griego” (1978) —años más tarde, representaría el papel de Sócrates Onassis en “Onassis, el hombre más rico del mundo”.

En la lista sobrarían películas a destacar en que cuerpo y voz hace creaciones simpar, sea en sus primeros días con Cecil B. De Mille, o su papel del mafioso en “El Don ha muerto” y en “Gotti”, o el de “El León del desierto”. Sin dejar en el olvido sus papeles en el cine italiano, aparte de “La calle”, en “Ulises” y en “Atila”, y docenas más.

El ciclo exhibido en la Cineteca Nacional da cuenta de una parte sustantiva de la fructífera carrera de Anthony Quinn.