Las 10 mejores películas de Tom Cruise y sus memorables fracasos

noviembre 14, 2016

Por: Redacción

Juan Sanguino.-

Hay dos cosas de las que Tom Cruise no habla en sus entrevistas: su vida privada y sus anteriores películas. Él quiere mirar solo al futuro, con una obstinación que roza lo obsesivo. Ha superado crisis de imagen, matrimonios escalofriantes y peinados cuestionables. Hoy sigue aferrado a su trono, asentado por derecho propio en la memoria colectiva: la película de Tom Cruise que viste en la primera cita con tu novia; las gafas wayfarer que te comprase pero que no te quedaban igual que a él; el filme de Tom Cruise que tienen puesta tus padres cuando vas a visitarles el domingo por la tarde; el día que intentaste fliparte sirviendo copas y te pasaste horas barriendo cristales; la película que fuiste a ver en la última cita con tu ex novia, o la infinidad de veces (más de las que nadie reconocería), que has bailado por la casa en trusa (sí, como él en “Risky business”).

En esta ola de nostalgia que está a punto de ahogarnos, Tom Cruise parece resistirse a explotar su pasado. Y eso que si alguien puede presumir de currículum, ese es Cruise. Acumula 41 películas (la última se estrenó el 11 de noviembre, “Jack Reacher: Sin regreso”, la mitad de las cuales rompieron la barrera de los 100 millones de dólares recaudados en Estados Unidos.

Cruise puede presumir de estar en lo más alto durante cuatro décadas distintas, algo que pocos atesoran. Dos generaciones de espectadores han vitoreado las hazañas de un hombre que ha acabado renunciando a su vida privada para seguir siendo la mayor estrella del mundo. Y eso sin ningún Oscar: ha estado nominado por “Nacido el 4 de julio”, “Jerry Maguire” y “Magnolia”, pero sin suerte.

Y qué decir de su vida privada (cienciología incluida), siempre presente en la noticias de sociedad. Cruise ha estado casado tres veces, con Mimi Rogers el 80, Nicole Kidman en el 90 y Katie Holmes en el 2000. Tiene dos hijos adoptados con Kidman (Connor, de 21 años e Isabella, de 23) y una biológica con Holmes, Suri, de 10 años. También ha tenido relaciones con Cher, Penélope Cruz. ¿Su actual estado civil? Soltero desde hace cuatro años.

Hace unas semanas, Cruise recreó sus mayores triunfos junto al cómico James Corden, como queriendo recordarle al mundo que ha aportado su granito a la cultura popular. En esta larga trayectoria hay obras maestras, y varios tropezones importantes. Vamos con ellos.

LAS DIEZ MEJORES

10. “EL COLOR DEL DINERO” (1986)Hay estrellas que necesitan rodearse de actores de tercera para brillar. A Tom Cruise no le hace ninguna falta. Desde el principio de su carrera ha luchado vorazmente por compartir pantalla con los mejores. Lejos de achantarse, se crece ante el salto mortal que le exige enfrentarse a Paul Newman, Dustin Hoffman o Jack Nicholson. El entusiasmo de Cruise resulta contagioso, y aprender a jugar al billar del maestro Paul Newman (dirigidos por Martin Scorsese) representó una partida simbólica en la que Newman le concedía el título de “actor favorito del planeta” a Cruise. Desde entonces, Cruise no ha querido ser otra cosa, aunque a veces el título haya devorado al ser humano que lo ostenta.

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9. “TOP GUN” (1986)En aquella época (mediados del ochenta) los mitos eróticos masculinos todavía llevaban ropa. Eran héroes románticos, pero nunca abiertamente sexuales. Tom Cruise redefinió el consumo de los guaperas durante un partido de voleibol en el que sólo llevaba puestos unos vaqueros y unas gafas de aviador. Con las chapas del ejército colgadas en la espalda, la rebeldía chulesca adquirió un nuevo formato. “Top Gun” (dirigida por Tony Scott) es la película que forjó a Cruise como la mayor estrella de su generación, caballeroso y sensual para ellas, carismático y leal para ellos. Estados Unidos superó los traumas que arrastraba desde Vietnam, y gracias a este panfleto militar disfrazado de catálogo de moda joven el ejército volvió a molar. En 2018 tendremos secuela, que reunirá al reparto original (incluyendo a Val Kilmer), y todos nos sentiremos más viejos.

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8. “COLATERAL”(2004)Sus canas decían “estoy demasiado mayor para esta porquería“, pero su lenguaje corporal seguía en plena forma. Aunque Jamie Foxx se llevó todos los halagos (una constante en la carrera de Cruise, que le confirma como un actor más generoso de lo que parece), la película respira por la boca de Tom. Si “Daño colateral” (dirigida por Michael Mann) es elegante, perturbadora e impredecible es gracias a que Tom Cruise hace de asesino. Se pasea por Los Ángeles como un animal, pero inevitablemente ha de ser el rey de la jungla, porque sabe que hasta cuando mata sin inmutarse el público le observará y le seguirá incondicionalmente. La película, una mezcla entre “Arma mortal” y “Drive”, retrata los bandazos que dio la masculinidad en el cine hasta reencarnarse en Michael Fassbender. Fueron años difíciles para todos.

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7. “NACIDO EL 4 DE JULIO” (1989)El director más prestigioso de la época, Oliver Stone, fichó al actor de moda para corromper su imagen, y millones de fans salieron traumatizados del cine. El bigote y las greñas no le favorecían (la campaña de promoción se aseguró de ocultar esas pintas), como tampoco resultaba fácil ver a Cruise alcoholizado, rabioso y recluido en una silla de ruedas. Sus radiantes facciones se pusieron al servicio de una generación perdida, que Estados Unidos retrataba con culpabilidad. ‘Ron Kovic’ (el personaje que le dio su primera nominación al Oscar) encontraba expiación a los horrores de la guerra haciendo algo que, paradójicamente, Tom Cruise no ha hecho en toda su vida: reconocer su vulnerabilidad y contar su historia.

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6. “AL FILO DEL MAÑANA” (2014)Parece fácil, pero nada más lejos: hacer una película que sea un trepidante entretenimiento sin más pretensión que la de impresionar, con respeto, al público. Así es “Al filo del mañana”, dirigida por Doug Limanes. Hace años eran habituales este tipo de películas; hoy casi parece que tenemos que dar las gracias. Otra cosa importante que pone de relieve esta película: Tom Cruise ha tenido mucho que ver en el nuevo rol de la mujer en Hollywood. Sus compañeras (en este caso Emily Blunt) no son damiselas en apuros. Son seres humanos, y Hollywood sólo ha tardado 120 años en darse cuenta. Cruise no presume de ello. Sabe que las heroínas de sus últimas películas (“Misión imposible: nación fantasma” o “Jack Reacher”) enriquecen la aventura, y que no les está haciendo ningún favor dejándolas aparecer en ellas. Al contrario.

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5. “CUESTIÓN DE HONOR” (1992). Tom Cruise despliega en “Cuestión de honor” (dirigida por Rod Reiner) todas sus herramientas fetiche: arrogancia, honor, inteligencia y carisma. Sobre todo carisma. La existencia del teniente Kaffee (Tom Cruise) está tan supeditada a la integridad que ni siquiera pierde el tiempo en ligarse a Demi Moore. En cualquier otra película habría habido besito al final, pero Kaffee sólo quiere averiguar si el coronel Jessup ordenó el maldito código rojo. Y sabes que lo va a conseguir porque es Tom Cruise. Cada conversación, dinamitada por la cocaína que el guionista Aaron Sorkin confesó esnifar por kilos mientras la escribía, es una batalla dialéctica, y Cruise siempre gana, porque cuando se trata de pasearse con nervio e ímpetu, hay pocos como él. Hasta Jack Nicholson se acojona.

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4. “JERRY MAGUIRE” (1996). Pocos actores habrían sacado adelante a un antihéroe tan antipático como este. Conocemos a Maguire a través del resto de personajes: su secretaria y novia en funciones, el irreverente hijo de esta, y la estrella de rugby en potencia. Aunque la película, dirigida por Cameron Crowe, se ancla en recursos clásicos del cine del 90 (la obsesión por el dinero, la amistad masculina interracial), da todos los tumbos que definirían después la comedia intelectual del siglo XXI (“Entre copas” o “Up in the air”). Cruise se agarra a las ruinas de su estatus de estrella de las de toda la vida, de las que ya no quedan, pero a la vez ha sabido siempre prestar su cuerpo a películas vanguardistas (“Eyes wide shut” y “Magnolia”). En la escena en la que grita “¡Enséñame el dinero!”, sin miedo al ridículo que sufre cualquier hombre blanco cuando intenta imitar a un negro, Cruise entró en la etapa más revolucionaria de su carrera. Y todo sin dejar de caerle bien a todo el mundo.

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3. “OJOS BIEN CERRADOS” (1999). Nicole Kidman discute con su ex marido en ciernes. No van a llegar a ningún acuerdo. Están disparando en direcciones opuestas. Se baja las bragas, se pone a mear, pero sigue discutiendo. No es la vida real, es el testamento del director más despiadado de la historia del cine, Stanley Kubrick. El público observa esta intimidad como si la pantalla de cine fuese un agujero en una pared de la habitación del matrimonio. La incapacidad sexual de su personaje, su paranoia y su obsesión por aferrarse a su encanto de clase alta parecen una disección de la personalidad de Cruise. Es posible que la estrella, reconvertida por fin en actor, no tuviese muy claro el sádico psicoanálisis al que Kubrick le estaba sometiendo. Pero se dejó maniatar porque, por encima de todo, Tom Cruise es un profesional. Tanto para dejarse abrir en canal emocionalmente como para subirse al ala de un avión despegando. Aunque le vaya la vida en ello.

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2. “LA GUERRA DE LOS MUNDOS” (2005). Cuatro años después de los atentados del 11 de septiembre, Estados Unidos se atrevió a volverse a mirar en el espejo. Lo que se encontró fue a Tom Cruise con el mismo aspecto de siempre, pero convertido en un héroe prejubilado que ya no disfrutaba salvando el mundo. Ya no tenía gracia. El resultado es la película comercial más pesimista de nuestra generación. Y dirigida por Steven Spielberg. No hay discursos patrióticos, no hay “esta es nuestra tierra y vamos a defenderla“. Tampoco queda un estilo de vida suburbial que salvaguardar. “La guerra de los mundos” es un ensayo sobre el miedo, en el que la única defensa posible es correr y rezar (o ni eso) para que no te toque a ti. Y nadie corre mejor que Tom Cruise.

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Y la mejor: “MAGNOLIA” (1999). La mejor película de Tom Cruise. Nadie estaba preparado para ver a Tom Cruise, más guapo que nunca, pero peinado como un ‘yuppie’ trasnochado, gritándole a una masa enfervorecida: “¡Respetad la polla y domad el coño!”. Anticipando la ola de cuñados líderes de opinión que hoy sufrimos, ‘Frank Mackey’ (interpretado por Cruise) es el más desgraciado de todos los infelices que pueblan el caleidoscopio sobre la soledad que es “Magnolia”. Era la tercera película de Paul Thomas Anderson, pero ya supo admitir que nunca haría nada mejor. ‘Mackey’ representa la tenebrosa melancolía de los triunfadores, lo angustioso de tener un foco permanentemente apuntándote a la cara, la necesidad de repetir muchas veces lo que quieres ser en voz alta para así convencerte de ello. ‘Frank Mackey’ es un espejo monstruoso de Tom Cruise. Él no se dio cuenta, por supuesto, pero se limitó a presentarse en el rodaje y meterse en el fango hasta el cuello. Y todo para que el público siguiese aplaudiendo. Espectacular.

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SUS FRACASOS

“LEYENDA” (1985). Nadie tenía muy claro lo que estaba haciendo Tom Cruise en “Legend”, de Ridley Scott. Y el resultado fue el anuncio de champú más largo de la historia. La fantasía de espada y brujería estaba de moda, pero “Leyenda” se ve lastrada por una princesa irritante y caprichosa que provoca desgracias ajenas (pero que no hace nada en toda la película: interpretada por Mia Sara), un héroe (Cruise) que parece más preocupado por lo guapo que está saliendo y un estilo visual difuminado que hace que sintamos que nos acabamos de despertar. Ni siquiera el actor Tim Curry, pasándoselo en grande como el demoniaco villano, logra salvar la función. Al menos es corta, pero sus 85 minutos parecen un mal viaje de setas alucinógenas.

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“MISIÓN IMPOSIBLE 2” (2000). Si algo caracteriza la saga de “Misión imposible” es que su falta de personalidad y continuidad ha acabado funcionado a su favor. ‘Ethan Hunt’ es un personaje vacío, sin carácter o conflicto, es una excusa para que Tom Cruise haga cosas. Así que su universo puede resetearse sin problemas en cada entrega. En esta, dirigida por John Woo, se vio atrapado en una extravagancia hortera que ya estaba pasada de moda cuando se estrenó. “Matrix” era el futuro y “Misión imposible” intentó hacerse la moderna con (muchísima) cámara lenta, hipertrofia digital, desafíos a la gravedad y palomas en un sótano. Lo bueno del abuso de la cámara lenta es que podemos ver que Tom Cruise hace siempre sus escenas de acción, sin dobles, para darle al público la autenticidad que por otra parte nadie le pide ya al cine de acción. Un gesto loable, aunque la mezcla de fallas y Semana Santa de Sevilla nos dejó bien claro qué lugar ocupa España en la lista de prioridades de Hollywood. Anthony Hopkins ni se debe de acordar de que salía.

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“ENCUENTRO EXPLOSIVO” (2010). Es una apuesta por un tipo de cine caducado. La comedia de acción, mera excusa para que las estrellas se comporten como estrellas. Una de esas películas que acaban costando un dineral, pero no se ve en pantalla porque se lo han llevado sus protagonistas. Dirigida por James Mangold, no es mala, es intrascendente, y los espectadores la olvidaron en cuanto salieron de la sala. Cameron Diaz hace de Cameron Diaz, y Tom Cruise demuestra que es… él. Seguro que ellos se lo pasaron fenomenal, pero eso no justifica la existencia de la película. Cruise volvió a España para corretear por los San Fermines de ¡¿Sevilla?!, dejando claro que durante los dos años en los que fue novio de Penélope Cruz hablaron de muchas cosas, pero las festividades locales españolas no estuvieron entre ellas. Quizá podría rodar una comedia de acción ambientada en la feria de Alcobendas.

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“LA ERA DEL ROCK” (2012). La única razón que explica que Cruise aceptase interpretar al mayor bufón del peor circo de la década es que su agente es su hermana. Quizá de pequeños escuchaban a Def Leppard y otros grupos del ‘hair metal’ de los 80, y sintieron nostalgia hacia los tatuajes de serpientes y los chalecos de cuero sin nada debajo. El problema es que Tom Cruise no tiene sentido del humor. No sabe reírse con naturalidad, ni es suficientemente autoconsciente de su imagen como para ridiculizarla. Venía de triunfar con “Misión imposible: protocolo fantasma” y “Tropic Thunder” (donde sí logró parodiarse, porque el chiste no iba sobre él, sino sobre el productor Scott Rudin), pero “La era del rock” (dirigida por Adam Shankman) le devolvió de una patada a la vitrina de broma sin gracia de la que mucha gente no quiere que salga.

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“VANILLA SKY” (2001). Entre los múltiples talentos de Tom Cruise, cabe añadir el de conseguir que echásemos de menos a Eduardo Noriega. El ‘remake’ de “Abre los ojos” (dirigido por Cameron Crowe) funciona como tutorial de “cómo Hollywood tritura películas-puré para que los americanos no se atraganten“, porque básicamente te la explican entera al final. Allí no hay lugar para el misterio, los cabos sueltos o la confusión. En definitiva, Hollywood trata a sus espectadores como si no supieran caminar y mascar chicle a la vez. La película en sí no es tan mala como se dijo en su momento, pero empezó a propagarse cierta tendencia a divertirse derribando a Cruise. Parecía que él, junto a su estirpe de estrellas, habían idiotizado el cine americano. Una percepción contra lo que a día de hoy sigue luchando, aunque tenga que colgarse del edificio más alto del mundo para ello.

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Fuente: El País

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