“Escorial”: El rey que quiso ser bufón

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Alejandro Laborie Elías.-

Escrita en 1928, aun cuando pudo ser ayer, “Bufón” es una obra que nos adentra en el manejo del poder por parte de un rey absolutista y su relación con el pueblo.

Considerado un baluarte de la dramaturgia universal, Michel de Ghelderode (Bélgica), nos brinda una comedia grotesca con tonos de tragedia. Un rey quien representa el poder; un bufón quien simboliza a los súbditos.

El primero, ante la agonía de su odiada esposa, saca a relucir todas sus frustraciones, sobre todo la impotencia cuando se percata no todo se mueve a su voluntad. “Folial”, su bufón, es obligado a representar una farsa, ésta tiene la peculiaridad de que ambos cambian sus roles, esto es, el rey quiso ser bufón. Éste no cree en su rey y por su alteza no cree en la fidelidad del otro.

La idea del autor, supongo, es convertir a los dos ‒cuando intercambian los roles‒ hacerlos más humanos. Un texto empapado en la poesía, de una gran teatralidad y contundencia escénica, nada le falta nada le sobra. En concreto, la eterna lucha por el poder y sus consecuencias en la relación gobernante-gobernado.

Luly Rede montó esta obra hace 17 años, y hoy la retoma con el mismo vigor e ímpetu bajo el título de “Escorial”. Una propuesta artística que crea la atmósfera para el encuentro personajes-espectadores. Un trazo de gran manufactura.

Parece que el primer estreno fue ayer, la farsa no ha perdido frescura, si se permite la expresión, profundiza escénicamente en lo fundamental y permite la catarsis con los toques de humor ahí infiltrados…

Por escenografía, sólo el trono; el vestuario sugiere una época pasada, ¿cuál?, no es importante y una iluminación con la que refleja el interior de los personajes. Una gran propuesta de dirección. Considero a Luly no se le ha dado el reconocimiento y lugar que merece en el ámbito teatral.

Patricio Castillo y Roberto Sosa, dos portentos de la actuación. Se conjuntan en forma perfecta. El primero tiene la habilidad histriónica de transmitir la decadencia del soberano, como otros sentimientos: culpa, soledad, dependencia, angustia…

El segundo encarna el dolor, no sólo propio sino el de toda una sociedad; admirables e inolvidables escenas cuando caracteriza a un can, sus expresiones faciales y corporales indescriptible como impresionantes, da gusto encontrarse con dos histriones en el mismo escenario, transforman el teatro en toda una expresión de ARTE.

También aparecen en escena Roberto Ríos “Raki” y Tania Arredondo, papeles circunstanciales -un monje y la reina- a tal grado que la actriz no pronuncia una sola palabra.

Puesta en escena apoteótica, de esas que la gente ‒los verdaderos teatrófilos‒ no debe perdérsela, una experiencia inolvidable. “Escorial” se representa en el Foro Shakespeare, en la Ciudad de México, los sábados de julio a las 13:00 horas.

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