El escándalo que cimbró la carrera de María Callas

A cuatro décadas de la muerte de la soprano María Callas, también conocida como “La Divina”, Roma le rendirá un homenaje con una exposición que se desarrollará del 12 de diciembre al 21 de enero en el Spazio Eventi Tirso, en la capital italiana.

Bajo el título Callas y Roma – Una voz en exposición, pretende recordar aquellos diez años turbulentos, entre 1948 y 1958, en que la soprano estuvo vinculada a dicha ciudad.

La muestra contará con muchos documentos inéditos con los que se recorrerá aquella historia a través de la voz inconfundible de “La Divina”, fallecida en París el 16 de septiembre de 1977.

El proyecto nació en realidad del encuentro entre musicaPERformare, que cura la exposición; y Giovanna Lomazzi, amiga íntima de la artista nacida el 3 de diciembre de 1923, además de su asistente personal y memoria histórica.

La voz de la gran artista tiene previsto acompañar a los visitantes en un viaje musical único a través de su vida profesional y personal. Todo gracias a una selección de registros históricos, algunos de los cuales salieron a la luz recientemente.

Entre documentos, imágenes de archivos, bocetos, trajes de escena y testimonios, la muestra comienza con la Roma que le dio la bienvenida a la Callas, en el período inmediatamente posterior a la guerra.

Es la Roma de las primeras elecciones y de la entrada en vigor de la Constitución, pasando por la temporada del filme La dolce vita hasta el escándalo de la Callas en el Teatro de la Ópera en 1958, cuando se negó a terminar Norma “justificando” un resfriado o por las rechiflas que recibió durante el primer acto.

En la platea la esperaban estrellas del cine como Anna Magnani y Gina Lollobrigida, pero también los más altos cargos del Estado como Giovanni Gronchi, entonces Presidente de la República.

Con documentos originales la exposición da cuenta de este hecho, donde se pasó de la escena a una pregunta parlamentaria que derivó en juicio para pedir que la soprano se alejara de todos los teatros italianos, incluida la Scala de Milán, hasta que finalmente el Tribunal de Casación le dio la razón a Callas. La soprano acepta regresar a Roma pero sólo en 1969.

Incluso la muestra dedica una sección completa a la relación que la cantante tuvo con el cine, comenzando con la ópera Medea, que desde el palco escénico llegó a los sets de filmación y luego a los teatros de todo el mundo; un largometraje con el que la Callas selló una gran amistad con el cineasta Pierpaolo Pasolini.

Fue su única vez frente a la cámara. Pero el uso de su voz en el cine y sus interpretaciones operísticas en las bandas sonoras de numerosas películas, siguen inspirando hoy en día. Igual como hacen aún soñar las joyas que portó y los vestuarios diseñados por Piero Tosi y la sastrería de Tirelli.

Por: Diana Ruiz | Con información de agencias

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