Ensueños: El encuentro onírico y amoroso que se hace realidad

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Hay muchas formas para que una mujer y un hombre se conozcan e inicien una relación sentimental: un encuentro casual en una fiesta, sean presentados por un amigo(a) en común, una cita de las llamadas “a ciegas” o, con más frecuencia en la actualidad, vía internet, entre otras.

Sin embargo, ¿será posible que el contacto se dé a través del mundo de los sueños? Esto es, ¿que alguien mientras duerme vea y conviva con una persona a quien no conoce en el mundo real, se enamore de ella y el sueño se vuelva real?

Así lo imaginó Ricardo Zárraga, no se limitó a soñar, encontró en el teatro la forma de concretizar su fantasía dramática, la cual lleva por título Ensueños. El responsable del montaje es Carlos Corona.

Su propuesta está basada en la sencillez, el ambiente es creado en medio de la naturalidad, hace que el espectador pase, sin percatarse en forma consciente, del mundo onírico al físico, sin exabruptos, con rompimientos sutiles, elegantes, casi imperceptibles.

Una dirección de actores, sus desplazamientos y emociones tienen en buena medida el movimiento corporal, coreografías no precisamente para bailar sino para deslizarse en el escenario y comportarse con "normalidad" cuando ese hombre y esa mujer están despiertos.

La escenografía se limita a una banca y una silla (secretarial) diseñadas en una mezcla de dibujo y el “bulto” del objeto. Alán Uribe y Meraqui Pradis concibieron una coreografía que se traduce en un tránsito entre los dos mundos ya citados, acompañados -en vivo- en algunas escenas por el saxofón y la guitarra interpretados por el mismo Zárraga. Hay música en off, destacando el blues.

Ahora bien, no hay teatro sin actores. Nalleli Montero y Ricardo Zárraga -participa en muchos de las áreas de la puesta en escena- hacen posible el encuentro onírico. Lo contrario al sueño es el insomnio, ambos actores logran establecer un hilo conductor entre los dos estados, empresa nada fácil, sólo sus capacidades histriónicas lo hacen posible, en verdad son creíbles, convincentes; logran cambios de estado de ánimo en forma instantánea, casi imperceptibles, captan la intención de Corona.

Cabe resaltar las múltiples transformaciones de imagen que llevan a cabo, en principio es quitarse o ponerse algo, valerse de un sombrerito... sin embargo, lo hacen tan bien que evitan caer en el vulgar lugar común como sucede frecuentemente.

El teatro es mágico por antonomasia, con creatividad y talento cualquier imaginario es posible, así acontece en la producción de ALAMAR, se aparta de la parafernalia, todos los que participan se conjugan a la perfección, reiterando, para alcanzar y trastocar ese universo del que gozamos quienes soñamos y no envidiamos a quienes sufren pesadillas.

Ensueños se representa en una nueva temporada en La Teatrería (Tabasco 152, Col. Roma, Ciudad de México), los miércoles a las 20:00 horas, hasta el 20 de diciembre.

Por: Alejandro Laborie Elías