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En teatro, Manolo Caro crea polémica con Straight

junio 3, 2018

Por: Redacción

Desde hace unas semanas el cineasta y dramaturgo Manolo Caro estrenó en el Teatro Milán la puesta en escena Straight, bajo la producción de La Rama de Teatro, BH5 y Oscar Uriel, llevando a escena un tema que ha provocado cierta polémica entre los espectadores que han acudido a verla debido a su argumento, escrito por Scott Elmegreen y Drew Fornarola, que aborda la permanencia en el clóset de muchas personas, ocultando sus preferencias sexuales.

Siendo esta la primera vez que lleva a escena un texto que no es de su autoría, Manolo Caro involucró a Zuria Vega, Erick Elías y Alejandro Speitzer para protagonizar la historia de ‘Dan’, un banquero que tiene a su novia ‘Elsa’, con quien aparenta tener la relación perfecta, hasta que conoce al joven y seductor ‘Andrés’, con quien empieza a tener una relación a espaldas de su novia, viéndose envuelto en una encrucijada moral que lo lleva a no saber por cuál de los dos decidirse.

Aunque con el montaje de Straight no quiso realizar un juicio, sino más bien exponer una situación, Manolo Caro ha logrado crear polémica y discusión entre el público que ha acudido a ver el montaje, gran parte de él perteneciente a la comunidad LGBTTTIQ quienes no ‘conciben’ lo que Scott Elmegreen y Drew Fornarola presentan en su historia, escenificada originalmente en el circuito Off Broadway en Nueva York, cuando es lo más común que ha sucedido dentro de la misma desde hace mucho tiempo, le pese a quien le pese.

Y es que, aunque la historia se desarrolla en Boston, ciudad donde el matrimonio igualitario lleva ya tiempo ejerciéndose, eso no basta para que varios hombres no acepten que se sienten más cómodos relacionándose como pareja sentimental con otros hombres y que encuentran más satisfactorio tener sexo con ellos que con mujeres, evitando con ello ser vistos y verse como gays debido a cerrazones mentales familiares, religiosa o de personas cercanas a ellos.

Quien diga que nunca lo ha vivido o que no conoce a alguien que lo haya experimentado miente, más aún en nuestro país, donde el tema de las preferencias sexuales continúa siendo mal visto, censurado y juzgado por gran parte de la población.

Tal vez la ‘molestia’ entre los asistentes que han conocido la historia que narra Straight se centra en que, aunque se presenta al personaje de ‘Elsa’ como candidata a un doctorado en genética y bioinformática en la Universidad de Harvard, en ningún momento sospecha de una posible bisexualidad en su novio, a quien incluso llega a encontrar bebiendo cerveza con su nuevo amigo, más joven que él, ambos en ropa interior.

Pero eso no es culpa del director, más bien de los dramaturgos. Lo que sí es de mencionarse del trabajo de Manolo Caro es que, por lo menos el día que vimos la puesta, en su función para prensa, sentimos a Elías un tanto incómodo con su personaje, generando con ello distancia con el de Speitzer, quien tal vez por su juventud logra hacer a un lado su heterosexualidad, también presente en el primero, para convertirse en un deseable joven gay, lleno de ironía y deseo.

Y es que, aunque ‘Dan’ es un hombre que vive en el closet, es obvio que cuando sale y está con su amante en la intimidad, debería desbordar todo su deseo y satisfacción al estar a solas con él, lo cual en esa ocasión quedó aún en el intento, dejando en claro por nuestra que no pedimos la escenificación de una relación cuatro ‘X’, pero si un poco más de credibilidad más aún cuando algunos de los asistentes han vivido situaciones similares.

Por otro lado, cabe mencionar la buena interpretación de Zuria Vega, quien demuestra sus dotes naturales como actriz y los heredados por su padre, el primer actor Gonzalo Vega, creando empatía con los asistentes casi de inmediato, además de permitirnos observar su belleza física en todo momento.

Straight permanecerá en el Teatro Milán hasta el 15 de julio, con funciones los viernes a las 21:00 horas, sábados a las 18:00 y 20:00 horas, y domingos a las 17:00 y 19:00 horas. Vayan a verla para que, después de hacerlo, comenten sobre los convencionalismos sociales con los cuales aún nos conducimos y conduciremos durante mucho tiempo más, olvidándonos que lo esencial son los sentimientos y deseos, le pese a quien le pese.

Por: Fabián de la Cruz Polanco | @fabiancpolanco

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