Emma Stone podría volver a ganar el Premio Oscar en 2018

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Saoirse Ronan, Zendaya, Ana de Armas… Esos eran algunos de los nombres que en el pasado mes de marzo se proponían como posibles sustitutas de Emma Stone como “Chica del momento” en la llamada “Meca del Cine”. Pasaban sólo unos días desde que culminara en el Dolby Theatre un dominio casi dictatorial de la temporada de premios, cosechando el Bafta, el Globo de Oro y el Oscar, y la de La La Land parecía una apuesta ya amortizada de cara al curso 2017-2018. Pero nos equivocamos.

Con la carrera recién lanzada, la intérprete se ha colocado de nuevo como inesperada favorita en las quinielas para llevarse premios. La culpa la tiene su interpretación de la tenista Billie Jean King en La batalla de los sexos (Battle of the Sexes), que recrea el partido-espectáculo que disputó en los setenta contra el tenista retirado, y machista de libro, Bobby Riggs (Steve Carell). En la ciudad de las estrellas, Stone continúa brillando por encima del resto.

Brillante”, “Lo mejor de su carrera”, “Extraordinaria”, son algunos de los adjetivos con los que la prensa ha recibido el trabajo de Emma Stone en el estreno mundial del filme en el festival de Telluride. Su actuación en La batalla de los sexos, dirigida por Valerie Faris y Jonathan Dayton (Pequeña Miss Sunshine), “es un motivo para celebrar en un año muy duro para las mujeres”, según The Wrap.

Billie Jean King, número uno del mundo por aquel entonces, tuvo que responder sobre la pista a los desprecios machistas de Riggs, que aseguraba que las mujeres deberían restringir su actividad “a la cama y a la cocina”.

El encuentro traspasó el ámbito deportivo para convertirse en un acontecimiento social que reuniría a más de 90 millones de telespectadores. La crítica valora el cambio físico de Stone y la autenticidad de la relación sentimental con su peluquera por aquel entonces, Marylin Bennett, a la que da vida en la película Andrea Riseborough (Birdman).

Es un año casi imposible en la carrera hacia el Óscar a la mejor actriz, y acaba de ganar uno, pero no puedes dejar fuera a Emma Stone. Está perfecta y provoca emociones genuinas”, escribió para Deadline Peter Hammond.

La apreciación del crítico sobre la ferocidad de la categoría femenina de interpretación principal no es baladí. Al contrario de lo sucedido en la pasada edición, cuando Stone se distanció muy pronto de rivales como Natalie Portman e Isabelle Huppert, la carrera de 2018 promete ser la más disputada de los últimos tiempos.

En la Mostra de Venecia, histórico punto de partida para este tipo de predicciones, han sido los trabajos de tres mujeres los que más aplausos han levantado hasta el momento. Las ganadoras del Óscar Jennifer Lawrence y Frances McDormand, por el filme de terror Madre! y por el drama Tres carteles a las afueras de Ebbing, Missouri, respectivamente.

También Sally Hawkins, gracias a la última fantasía de Guillermo del Toro, La forma del agua, resuena como una presencia garantizada en las próximas alfombras rojas. Otro aspecto en contra puede ser la propia ambición del filme, cuyo estreno estadounidense tendrá lugar este mismo septiembre, por lo general una fecha demasiado prematura para perdurar en la memoria de los académicos.

De superar hándicaps competitivos y amnésicos, la de Arizona se uniría al selecto club de actores protagonistas que han conseguido dos estatuillas en años consecutivos. Louise Rainer y Spencer Tracy lo lograron en la década de los 30.

Katharine Hepburn en el 67 y el 68, por Adivina quién viene a cenar esta noche y El león en invierno. El último en hacerlo fue Tom Hanks, que a principios de los 90 forjó su estatus de hombre más querido de América con los Óscar de Philadelphia y Forrest Gump. Su relevo en el título, con cambio de género incluido, puede estar más cerca que nunca.

Fuente: ANSA

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