El teatro, sitio de confirmación del talento de Silvia Pinal

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Fabián de la Cruz Polanco | ACAPULCO, Guerrero.-

Aunque ha recorrido gran parte de su carrera teatral interpretando los personajes que han llamado su atención y en proyectos producidos por ella, faceta que inició en 1973 con la llegada a México de la comedia musical “Mame”, personaje que le perteneció durante 19 años, Silvia Pinal inició su paso por los escenarios como cualquier otro colega, desde abajo.

Silvia Pinal, principal homenajeada del Festival Internacional de Cine Acapulco (FICA), estudió la carrera de arte dramático en el INBA, teniendo a los mejores maestros en su formación; y la primera vez que apareció en el legendario escenario del Palacio de Bellas Artes fue como extra en un montaje de “Sueño de una noche de verano”, de William Shakespeare.

“Nuestra Natacha” fue la primera obra que ensayó con un grupo de compañeros, en la cual el productor Jorge Laverne le ofreció su primer estelar en “Los caprichos de Goya”, compartiendo escena con José Luis Caro, en donde fue dirigida por Rafael Banquells, quien se convertiría en su primer esposo.

La primera obra por la cual cobró un salario, siendo su primer trabajo profesional, se llamó “El Gallinero”, representada en el Teatro Ideal dentro de la compañía de las hermanas Blanch (Ana María e Isabel).

Otro título dentro de su naciente etapa estelar fue “Fausto y Margarita”, junto con Miguel Manzano y Emperatriz Carvajal. También era de las actrices solicitadas para los montajes de “Don Juan Tenorio”, interpretando el papel de ‘Doña Inés’ alternando con actores famosos de la época como Jorge Mistral y Paco Sierra, entre otros.

El montaje de “El cuadrante de la soledad”, de José Revueltas, fue su primera obra en cooperativa; la puesta contó con decorados escenográficos de Diego Rivera, la música de Silvestre Revueltas y la participación de actores de renombre, como Prudencia Griffel.

Ya casada con Rafael Banquells, rentaron el teatro 5 de diciembre para llevar a cabo el montaje de obras clásicas como “Anna Christie”, de Eugene O’Neill, con Wolf Rubinskys. Cabe señalar que en esos momentos, Silvia Pinal alternaba sus temporadas teatrales con sus llamados en cine, pues buscaba la aprobación del público y la crítica.

De hecho, sus galanes en teatro eran los mismos con los que filmaba; como ocurrió con Ignacio López Tarso en “El vendedor de muñecas”. “La sed”, con Pedro López Lagar y Ernesto Alonso, fue su primer gran éxito teatral.

Después de haber participado en importantes montajes de cámara, Silvia Pinal se enfrentó al reto de incursionar en un género que lo mismo le requería actuar, bailar y cantar en vivo ante el público: la comedia musical, siendo su primer título “Ring, ring llama el amor”, producida por Emilio Azcárraga Milmo, Luis DeLlano Palmer y René Anselmo, en el Teatro del Bosque, haciendo mancuerna con Guillermo Rivas, Luis Gimeno, Manuel Loco Valdés y Armando Pascual.

La buena aceptación de esta puesta la encumbró como una de las artistas más completas del país, teniendo para una figura de su talla uno de los mejores teatros de la ciudad, el Insurgentes; en el que se escenificaron títulos como “Irma la dulce”, en 1962, con Julio Alemán; y después, en 1973, concretaron la llegada a México de la tía “Mame”, de Jerry Herman, misma que parecía haber sido creada para el talento de la Pinal, compartiendo escena con Evangelina Elizondo, Rogelio Guerra,

Guillermo Murray, Virma González y Fernando Allende.

Durante su paso en México, “Mame” ha realizado cuatro triunfales temporadas: la de estreno en el Insurgentes, en el extinto Televiteatro 1, en el Teatro Manolo Fábregas, y en el Silvia Pinal, realizando ahí su temporada inaugural. Algunos de los actores que han participado en sus temporadas han sido: Gustavo Rojo, Cristian Castro, Aída Pierce, María Rivas y Eduardo Palomo, entre otros.

Otros títulos importantes de Silvia Pinal en este género son: “Annie es un tiro”, con Manuel López Ochoa, Benny Ibarra y Eugenia Avendaño; “¡Qué tal, Dolly!”, debut en comedia musical de Ignacio López Tarso; y “Gypsy”, en esta última compartiendo créditos con su hija Alejandra Guzmán.

Cabe mencionar también su labor como productora, llevando a escena en 1993, también en su teatro homónimo, “La jaula de las locas”, un polémico y vistoso montaje, llevando como protagonistas a Gustavo Rojo y Javier Díaz Dueñas.

Una asociación importante que Silvia Pinal tuvo en el teatro fue la realizada con el Señor Teatro, Manolo Fábregas, con quien compartió escena como actor y productor en títulos como “Divorciémonos”, “Cualquier miércoles” y “El próximo año a la misma hora”, un tour de forcé para la actriz y su pareja escénica, Héctor Bonilla.

En todo momento, la relación entre ambos productores y amigos fue siempre de admiración y respeto.

Otro acierto escénico de Silvia Pinal fue su interpretación de “La señorita de Tacna”, de Mario Vargas Llosa, compartiendo escena con Margarita Gralia, con la cual cosechó todos los premios del teatro al interpretar a una anciana de ochenta años que se transforma, al trasladarse la acción de escena al pasado, en una jovencita de veinte años frente al público.

Su amor por el teatro es tan grande, que Silvia Pinal ha sido propietaria de dos inmuebles; el primero de ellos, el que llevaba su nombre, ubicado en la colonia Roma; hoy desparecido y convertido en templo cristiano. Y el segundo, el Diego Rivera, en la colonia Juárez, aún en funcionamiento.

Sus presencias más recientes fueron en las comedías “Adorables enemigas”, producida por Federico González Compeán, compartiendo escena con Adriana Roel, alternada por Norma Lazareno; además de “Amor, dolor ¡y lo que traía puesto!”, producida por Tina Galindo, Claudio Carrera y Federico González Compeán, actuando al lado de Diana Bracho y Susana Zabaleta, entre otras.

abril 12, 2016

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