El tarot y la charlatanería

Jesús Arceo Levario.-

Queridos amigos, les dejo estas ideas y consejos para que no se dejen engañar cuando tengan una lectura de tarot, ya sea por propia iniciativa o en su defecto, que llegue dicha lectura sin ser pedida.

El ideal de un tarotista ante los ojos que pide ayuda, es que sea una persona que más que recordarnos cosas negativas o situaciones siniestras por devenir, nos guíe en forma positiva, inclusive hasta terapéutica, independientemente de las circunstancias; que nos dé respuesta a nuestras dudas y problemáticas con energía estancada que en ese momento nos rodea.

Primero hay que observar el grado de vulnerabilidad que presentamos nosotros como consultantes en el momento de confiar en la lectura de las cartas de tarot. Usualmente la persona que se va a leer el tarot va lleno de dudas y miedos que lo hacen ser presa fácil ante influencias sin escrúpulos, que pueden alterar el destino del consultante.

El poder del tarot reside en que a través de sus símbolos y arquetipos  es una verdadera llave del inconsciente, y que se puede manejar a las personas muy fácilmente. En la lectura del tarot es importante el grado de conocimiento que tiene el tarotista acerca de la naturaleza humana.

Se pueden olvidar muchas cosas durante la lectura de tarot; menos lo que me dijo la señora o el señor cuando me fui a leer las cartas; y sobre todo sí se hace mucho énfasis en detalles negativos…” dicen los consultantes.

Por lo tanto, el tarot es una herramienta  que merece un profundo respeto. Es la llave que nos abre el umbral de nuestro inconsciente, que nos permite el poder de auto conocernos y nos guía de  forma orientada en nuestra vida.

Es por esto la importancia que tiene quien nos lea el tarot, entendiendo que nosotros le estamos entregando parte de nuestra privacidad a la persona que lo lee.

Toma este consejo para seguir consultando: el ideal es que sea una persona que más que recordarnos cosas negativas, nos guíe en forma positiva brindándonos elementos  verdaderamente positivos para un futuro que, a la alarga, construimos nosotros mismos.

Además el tarotista siempre nos debe de brindar su ayuda después de la lectura sin que busque un reconocimiento, y mucho menos una remuneración económica extra.

Así que toma estos consejos:

– Cuidémonos de personas impositivas que nos hacen sentir miedo o que nos comentan detalles de muy mala vibra o negatividad que no están presentes en la vida del consultante. Todos pasamos por una serie de tribulaciones en la vida, pero simplemente son aprendizajes para evolucionar y no maldiciones divinas encomendadas por Dios, la vida o la energía del universo.

Querido amigo consultante, desconfiemos de los que quieren  hacernos creer que estamos presos por males o maleficios, cuando en el fondo son simplemente situaciones de actitud.

– Aléjate de ignorantes que pregonan la muerte de  seres queridos, ya que el tarot no determina la fecha y mucho menos quien va a morir. Entendamos también que el tarotista es un ser humano que puede  equivocarse y también está teñido por sus propias creencias que pueden influirnos sobre lo que él cree.

– Conocimiento del tarotista. Toma este otro consejo que puede llegar a ser importante. La empatía del tarotista hacia el consultante es fundamental y la debes de percibir en el momento de la lectura.

Idealmente que no sólo se limite a las tiradas y a las preguntas, es decir, que también logre que tú como consultante te sientas escuchado, ya que esa es una de las formas más sensibles que tiene el tarot para llegar al inconsciente y bajar las barreras para que el consultante finalmente pueda ser ayudado.

Un buen tarotista  no debe permitirse el lujo de que el consultante salga amargado de la consulta, sino todo lo contrario. Debe darle luces para superar lo que le está sucediendo en el momento, entendiendo que él es simplemente un puente entre lo externo e interno del ser humano.

En otras palabras es un humilde criptógrafo, o sea un lector de símbolos que puede ayudar a un ser humano que busca simplemente un consejo acertado para salir adelante.

¡Éxito y mucha suerte!

junio 12, 2015

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