El rostro violento e impune de la realidad mexicana en “Tempestad”

0 Flares 0 Flares ×

Diana Ruiz.-

Miriam y Adela han sufrido el daño colateral de la corrupción mexicana por cuentas separadas. La primera, encarcelada injustamente en una prisión regida por el narcotráfico; la segunda, separada de la hija que perdió por un secuestro, sin noticia alguna de su paradero desde hace 10 años.

Ambas mujeres viven en lugares distintos del país y no se conocen, pero representan una sola dolencia nacional. Sus historias fueron plasmadas en el multipremiado documental “Tempestad”, que dirigido por la salvadoreña Tatiana Huezo, se exhibe actualmente como parte de la 61 Muestra Internacional de la Cineteca Nacional.

Con la intención de traer la humanidad de vuelta a los casos de violencia e impunidad que se multiplican en México, la documentalista recurre a la oralidad para expresarse.

La narración del filme recae principalmente en las voces de las entrevistadas, voces completamente disociadas de la imagen en pantalla: mientras las mujeres relatan las atrocidades que han sufrido en manos del gobierno y el crimen organizado.

La fotografía muestra aspectos de una travesía de dos mil kilómetros en camión desde Matamoros hasta Tulum, donde contrasta la presencia del clima tormentoso y de elementos militares y policiacos en las carreteras.

tempestad-2

El viaje con el que se ilustra la película imita el regreso a casa que vivió Miriam, residente de Quintana Roo, luego de cumplir su condena. Lo que a ella le exigió recorrer en tres días, al rodaje le tomó 10 semanas.

Los procesos de preproducción y postproducción fueron aún más largos, con un año de investigación previa y más de siete meses en el cuarto de edición.

De acuerdo con Huezo, el proyecto inició de manera muy personal luego de reencontrarse con una amiga que vivió la extorsión y el encarcelamiento que se describe en la película. Sin embargo, la obra adoptó una pertinencia más amplia mientras avanzaba el rodaje.

La historia de Adela, una mujer que trabaja como payaso en un circo rural y cuya hija de 20 años fue secuestrada saliendo de la escuela, se incorpora a la narración de “Tempestad” de manera secundaria como contrapeso y complemento del relato de Miriam.

Post relacionados