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El musical, género olvidado en la industria del cine mexicano

Fabián de la Cruz Polanco.-

A lo largo de la historia del cine mexicano, el género musical ha sido poco recurrido por sus realizadores y productores; esto debido a que en nuestro país el gusto por él no está del todo arraigado. Además de que se trata de un tipo de películas costosas, que deben conjuntar en un solo proyecto recursos adicionales como el canto y baile.

Sin embargo, en sus intentos por realizar películas de este estilo, en nuestro cine se han insertado cuadros musicales en su mayoría alejados de la trama, los cuales lo ubican en una especie de revista musical que bien que mal son aceptados por los espectadores pues no los distrae, ni involucra con la trama principal.

Después de la canción, la historia sigue como si nada hubiera ocurrido, dando como resultado varios números musicales de remembranza, siendo los más recordados aquellos filmados durante la llamada Época de Oro.

Los primeros de ellos fueron “Santa”, primera película sonora en México, en la que Agustín Lara inmortalizó el tema homónimo; además de “Allá en el rancho grande”, en la que Tito Guízar interpretó ese tema que, años después le pondría voz Jorge Negrete en la segunda versión de esta historia.

Lo más cercano a películas musicales de esa época fueron aquellas protagonizadas por Jorge Negrete o Pedro Infante, teniendo la posibilidad de enamorar a sus novias con una romántica canción o realizar cuadros musicales que también nada tenían que ver con la trama original.

No obstante, cabe mencionar que en el inicio de “Nosotros los pobres”, la cinta abre con el tema “Ni hablar mujer”, que fue montado con un tratamiento similar al de una comedia musical.

Germán Valdés “Tin Tán” fue otro de los actores que tuvo en la música una buena herramienta para su desarrollo fílmico, ya fuera acompañado de Marcelo Chávez o en solitario, recordando títulos como “El rey del barrio”, “El Ceniciento” y “El hombre inquieto”, en esta también con un número montado como en teatro musical.

Quienes también hicieron uso de su talento musical en su paso por el cine fueron “Viruta” y “Capulina”, quienes actuaron en cintas como “La sombra del otro”, “Angelitos del trapecio” y “Limosneros con garrote”, entre otras.

En solitario, “Capulina” filmó “El Zángano”, una revista musical que se desarrollaba en un enorme almacén, en el que se realizaron números musicales montados muy al estilo del cine musical estadounidense.

Más adelante se realizaron varias cintas musicales dirigidas al público juvenil, entre ellas “Caras nuevas”, “Jóvenes y bellas” y “Soy ye-yé”, un éxito de la comedia musical cinematográfica coproducida por España y México. Protagonizada por Hilda Aguirre y Enrique Guzmán, fue una adaptación de la novela “La hermana San Sulpicio”.

Cabe mencionar que al cantar, la voz de Aguirre fue doblada por la en ese entonces debutante Estela Nuñez.

Angélica María fue otra de las actrices que hizo gala de su presencia en este tipo de cine con títulos como “Mi vida es una canción” y “Yo amo, tú amas, nosotros…”, esta una comedia musical haciendo pareja con Héctor Bonilla.

Más a delante y tras una marcada ausencia, fue en la década del ochenta cuando se retomó este estilo de cine, ahora protagonizado por las estrellas juveniles del momento, como

Pedro Fernández, Lucero y hasta Luis Miguel, quienes cantaban en la cinta temas que tampoco tenían que ver con la historia.

“Chespirito” quiso retomar el estilo de revista musical cinematográfica con “Don ratón y don ratero”, en la que Florinda Meza interpretó a una cantante de cabaret.

Mención aparte merece Luis DeLlano Macedo quien llevó al cine la versión para comedia musical teatral de “Cachún, Cachún Ra-Ra!”, llamada “Una loca, loca, preparatoria”, protagonizada por el elenco de esa serie de televisión.

Yuri, Gloria Trevi, Magneto, Alejandra Guzmán y el grupo Garibaldi hicieron lo propio, actuando en historias que fueron aderezadas con sus temas musicales.

Ya iniciado el nuevo milenio Joaquín Bissner realizó “Mosquita muerta”, comedia musical que obedece a todos los lineamientos del género. Pese a ello, la cinta no tuvo la aceptación que se esperaba pese a que su distribuidora escondió su género para que la gente fuera al cine a verla.

Otro título reciente que trató de rescatar este estilo fue “Los Fabulosos 7”, de Fernando Sariñana, en donde José Ángel Bichir, quien regresó al género musical tras incursionar en el musical teatral con “Hoy no me puedo levantar”.

Los últimos intentos por impulsar el género musical en el cine mexicano fueron “¿Qué le dijiste a Dios?”, dirigida por Teresa Suárez, quien recurrió al musical de rockola, con canciones de Juan Gabriel.

Para sorpresa de muchos el filme, que contó con la participación de talentos como Víctor González y Regina Orozco, además del mismo “Divo de Juárez”, que aparece en los créditos de salida, fue uno de los más taquilleros de 2014, ubicándose en el quinto lugar a nivel nacional.

Finalmente tenemos el caso de “Volando bajo”, de Beto Gómez, en el cual se rinde un tributo a la música grupera de las décadas del 70 y 80 del siglo pasado, narrando la historia de “Los Jilgueros de Rosarito”, dueto musical interpretado por Gerardo Taracena y Rodrigo Oviedo.

Desde hace algunos años se tiene planeada la realización de un remake de la película musical española “Al otro lado de la cama”, que será dirigida por Antonio Serrano. La historia aborda un triángulo amoroso, pero visto desde el punto de vista de comedia, bailes y canciones.

El musical mexicano, lo mismo hecho para cine o teatro, no es uno de los favoritos del público. Esto tal vez por la falta de educación artística y de propuestas que intenten acercarlos, lo cual es una lástima total.

Habrá que esperar que llegue ese proyecto que haga voltear la mirada del público al género musical y poderle dar una segunda oportunidad.

enero 10, 2015

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