El mal toma muchas formas en “La bruja”

mayo 19, 2016

Fernando Díaz Juárez.-

Los antiguos conceptos de brujería, magia negra y posesión demoniaca, se combinan para contar la aterradora historia de una familia que vive en Nueva Inglaterra, alrededor de 1630, en la cinta “La bruja”, ópera prima escrita y dirigida por el cineasta estadounidense Robert Eggers, y que se ha estrenado en salas comerciales de México.

La historia gira en torno a un granjero inglés que deja su plantación colonial, y se muda con su esposa y cinco hijos a un terreno remoto en el extremo de un bosque, dentro del cual merodea un mal desconocido.

De inmediato comienzan a suceder cosas extrañas: los animales se vuelven malévolos, los cultivos se malogran y un niño desaparece mientras otro se vuelve aparentemente poseído por un espíritu maligno.

Con las sospechas y paranoia en ascenso, los miembros de la familia acusan de brujería a la hija adolescente “Thomasin”, algo que ella niega categóricamente. A medida que las circunstancias se tornan más peligrosas, la fe, la lealtad y el amor de cada miembro de la familia se ponen a prueba.

Se trata de mi primera película y en ella quería mostrar la persecución y puritanismo de una época en la que las mujeres con frecuencia eran vistas como símbolos de oscuridad y maldad, como siguen siendo vistas en la actualidad en determinadas sociedades restrictivas”, refiere Eggers.

Fascinado por lo que denomina “femenino oscuro”, buscó explorar el mito de la brujería a través de hechos verídicos ocurridos en el pasado, pero que siguen vivos en la mente de la sociedad actual, como el caso de las llamadas brujas de Salem.

La bruja

De acuerdo con el cineasta, quien creció viendo películas de terror, “La bruja” comenzó a tomar forma hace más de cinco años, durante un meticuloso período de investigación y escritura que consistió en recopilar historias populares, panfletos de brujería, documentos judiciales  y diarios puritanos del siglo XVIII, de los cuales tomó diálogos textuales para crear a los personajes.

En la película también quería explorar las tradiciones de aquellas historias de brujas, tanto las versiones reales como las de cuentos de hadas, y en esa época la línea entre ambas era borrosa.

Vivir en una sociedad así, en donde existían creencias como estar poseído o ser víctima de un supuesto hechizo, se vuelve algo tan poderoso que logra dominar a toda una comunidad. Esto se convirtió en un gran germen para contar la historia”, precisa.

Así, la encargada de dar vida a “Thomasin”, la joven acusada por su propia familia de sembrar el terror en el lugar donde viven, es la actriz Anya Taylor-Joy, quien quedó cautivada por las dificultades a las que su personaje debe hacer frente.

Ella es una chica de alma exaltada escondida bajo tantas capas, y no estoy hablando del vestuario. No entiende la vida puritana, cada vez que trata de seguir sus instintos, o hacer algo bien, es sofocada o le dicen que está equivocada”, comenta Anya.

Cabe destacar que “La bruja” se adentra en el idioma y las imágenes de los cuentos hadas de clásicos que provienen del folklore y el encanto de los bosques que forjaron el trabajo de los Hermanos Grimm, así como otros narradores durante la denominada Época Dorada de los Cuentos de Hadas, que se extiende desde fines del siglo XIX hasta el final de la Primera Guerra Mundial.

La cinta, rodada durante 26 días en el norte de Ontario en un área boscosa, también cuenta con las actuaciones de Ralph Ineson, Kate Dickie, Harvey Scrimshaw, Ellie Grainger y Lucas Dawson.

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