“El jardín secreto”: Cuando el amor se marchita sin erotismo

0 Flares 0 Flares ×

Jaime Rosales Domínguez.-

La escenografía y el vestuario corresponden a los de un delicioso cuento de esos en que hay un rey y una reina, un castillo y un reino. Solo que aquí el reino está deshabitado, diríase que en decadencia, como en decadencia está la relación erótico-amorosa de los monarcas quienes se esconden uno del otro para mejor contárselo todo, incluidas sus calladas pasiones, al diario que cada uno escribe y que preservan de la mirada del otro con el más encendido celo.

Así está trazada la narrativa de “El jardín secreto”, una farsa cómica-erótica y no diré musical porque faltaría a la verdad, a la que dan vida Pilar Boliver, Mercedes Olea, Ulises Basurto y Ernesto Lecuona.

Testiga y narradora omnisciente de este entuerto es “Peonza”, llamada también “Peoncete”, peón, peoncilla,  y los derivativos que se ocurran, pues en ese cuerpo suyo se alojan varios personajes a los que Boliver interpreta con la precisión técnica, la gracia y la dramaturgia que le son consustanciales.

La obra tiene varios planos simbólicos: el del juego de inteligencias que es el ajedrez, para mostrar cómo se mueven los personajes reina-rey en este juego de vencidas emocionales que entablan, unas veces asistidos y otras criticados por el único peón del juego-reino, la única fuerza laboral de los alrededores: la ya mencionada “Peonza”, quien para subrayar que aun en los cuentos la realidad pesa, se queja de un trabajo mal pagado.

Otro plano está dado por el papel del erotismo en esa suerte de Edad Media de la época en que viven los monarcas amantes separados. La metáfora más a la mano es que el jardín (la vida, el amor) se marchita si no hay atracción ni erotismo, que es la energía numeica de la existencia de todo hombre y mujer (“El invierno, símil de la edad adulta, llega a ajar las pasiones”).

Lo que sigue es la conciencia de la propia edad madura de los protagonistas, la cual se presenta, como en nuestros días, como una amenaza por lo que implica: la pérdida de energía sexual y, lo peor, la presencia de un tercero más joven.

Rey negro, reina blanca, torres y Cavallieri se enfrascan así en un juego de vencidas mediado por un delicioso texto que parece extraído del Siglo de Oro, escrito por Verónica Maldonado y dirigido con un toque lúdico por Rocío Carrillo.

Un vestuario que recuerda los cuentos de hadas, una escenografía en la que la cama vacía es el principal elemento simbólico y una música medieval presente en apenas algunas transiciones entre escenas, es todo el entramado de que se vale la producción para darnos esta bien lograda representación.

Texto inteligente y actuaciones disfrutables como la de Boliver, hacen de esta puesta en escena un divertido y a la vez reflexivo ejercicio teatral sobre los diferentes planos de la condición humana en relación con uno de los cuatro gigantes del alma.

“El jardín secreto” se presentará los lunes a las 20:30 horas, del 10 de agosto al 14 de septiembre, en el Teatro La Capilla, en Coyoacán. Véanla.

Fotografía: Jaime Rosales Domínguez

Post relacionados