“El exorcismo de Anna Waters”: Un suicidio, muchos demonios acechando

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Fernando Díaz Juárez.-

Es un director internacionalmente reconocido al que no le ha sido fácil abrirse paso por sí solo, pero lo logró, y al igual que en otras de sus películas, en las que aborda el drama, la comedia o el horror, el cineasta singapurense Kelvin Tong intenta mostrar universos que sean atractivos para el público.

En esta ocasión lo hace en su nueva cinta “El exorcismo de Anna Waters” (The Offering), considerada la primera película que un realizador originario de Singapur filma en Hollywood, con un reparto cien por ciento estadounidense y un presupuesto millonario.

El filme, que se estrenará en México el próximo 1 de julio, muestra a la reportera “Jamie Waters (Elizabeth Rice), cuya hermana muere misteriosamente en Singapur, así que viaja de Chicago a Asia para investigar lo que fue catalogado por las autoridades como un suicidio.

Al llegar a casa de “Anna” (Rayann Condy), la periodista comienza a vivir eventos sobrenaturales, y el extraño comportamiento de su sobrina “Katie” (Adina Herz) la conduce a una extraña cadena de suicidios que involucran correos electrónicos, videos en internet y alusiones bíblicas de la Torre de Babel.

Las fuerzas diabólicas se intensifican cuando “Jamie” descubre el oscuro pasado de la casa de “Anna”, no sin antes atacar a la pequeña “Katie”.

Exorcismo anna 2

El director de películas como “The Maid” (2005), “Bang fei” (2010) y de un segmento para el drama “7 cartas” (2015), que hace unos días se proyectó en México como parte de la Semana de Cine de Singapur, califica a “El exorcismo de Anna Waters” como un cine experimental.

Nunca había hecho una película en inglés, salvo por un ejercicio de escritura en guiones que escribí en ese idioma, pero nada más”.

De acuerdo con Kelvin Tong, de las tres películas que ha dirigido y abordan el tema de los fenómenos paranormales, “El exorcismo de Anna Waters” es la que más lo ha sacudido mental y espiritualmente.

La influencia budista en la sociedad asiática fue un gran detonante para hacer mis películas anteriores, así como la idea del karma y la retribución.

Nunca he asesinado a nadie, así que no me siento afectado, pero el tema de la posesión demoníaca es totalmente diferente, porque en el budismo, al igual que en otras religiones, el demonio puede elegir a alguien que es buena persona”, señala el realizador.

Incluso durante el rodaje de la cinta, Kelvin tomó ciertas precauciones, pues como buen budista, para no ofender a nadie del mundo espiritual, tanto él como su equipo de producción se encargaron de rezar y colocar ofrendas antes de iniciar diariamente el rodaje.

También encendimos varitas de incienso en el lugar como una señal de respeto, y para explicar a cualquier espíritu que sólo estábamos haciendo un espectáculo, que todo era falso”, explica.