El cine musical fuera de Hollywood

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Diana Ruiz.-

Parece un poco enigmático, pero ¿qué es esto del cine musical que se hace fuera de Hollywood?”. Con esta pregunta Lauro Zavala, doctor en Literatura Hispánica, inició la charla “El cine musical fuera de Hollywood”, en la que habló sobre los más de 20 géneros que existen dentro de esta corriente cinematográfica, querida por muchos y no tan agradable para otros.

En la plática, organizada por el Centro de Documentación de la Cineteca Nacional y la Asociación de Análisis y Teoría Cinematográfica (SEPANCINE), el especialista expuso las diferencias entre las dos decenas de subgéneros del cine musical que ha definido a lo largo de su carrera.

El primer género que abordó puntualmente fue el cine musical político, caracterizado por películas como “Billy Elliot”, dirigida por Stephen Daldry; y “Bugsy Malone”, de Alan Parker, en donde los números con música y coreografías ocultan (o reflejan) un contexto político específico.

De acuerdo con Lauro Zavala, este subgénero estuvo fuertemente influenciado por la teoría dramática del dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht, uno de los más influyentes del siglo XX y creador del teatro épico. Explicó:

La idea de Brecht es muy propicia para el cine porque propone que sea espectacular y que como tal sea lo que permita que los espectadores tomen conciencia, siempre y cuando la obra permita ese espacio para que reflexionen. Esto que es tan espectacular no es la realidad”.

Para comprender la expansión de este género primordialmente norteamericano, el investigador dividió la historia del musical hollywoodense en tres etapas.

La primera, refirió, estuvo comprendida de 1930 a 1933, y confinaba sus canciones y coreografías a los escenarios. A partir del filme “42nd Street”, dirigido por el cineasta Lloyd Bacon en 1933, las películas comenzaron a mover sus bailables a la calle. La última etapa, a partir de 1939, no encontró límites para situar las secuencias musicales.

El director de SEPANCINE afirmó que el componente sonoro de una película es de suma importancia, tanto para el cinéfilo como para el investigador, pues se trata del único elemento que verdaderamente trasciende la pantalla grande y que entra en contacto directo con los espectadores.

Cada uno de los géneros fue ejemplificado con uno o más fragmentos de películas como “Zoot Suit” (Luis Valdez, 1981) para ilustrar el musical político; “The Singing Detective” (Keith Gordon, 2003), para el musical noir; “Renaissance Man” (Penny Marshall, 1994) para el musical shakespeareano; y el video musical de “Let Forever Be”, de The Chemical Brothers y dirigido por Michel Gondry, para ejemplificar lo que el ponente denominó “videoclip de autor”.

Imagen: Still de la cinta Bugsy Malone, dirigida en 1976 por Alan Parker

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