El Breve Espacio: Las estrellas indiscutibles de “Los cuatro grandes del rock”

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Mario de la Reguera.-

Fue tal el éxito del concierto “Los cuatro grandes del rock”, en el Auditorio Nacional, que pudieron haber realizado otra fecha más, pero Enrique Guzmán y Angélica María declinaron la invitación porque se les avecina varios conciertos que darán juntos, ya no de la mano de Omar Suárez, sino de los también productores Alejandro Gou y Sergio Gabriel, tanto en el Centro Cultural Teatro 1, como en varias partes del interior de la República, con la diferencia que no sólo darán una probadita de su primera época musical, sino que abarcarán otras etapas de su exitosa carrera discográfica…

“La Novia de México”, minutos antes de su actuación, le recordó al doctor Gerardo Estrada, que la visitó en su camerino, ante la mirada de fuchi de varios sus eternos admiradores, como Silvestre Moreno, José Herrera Rodríguez y Alejandro Bayardi, que su debut como intérprete había sido, precisamente, en dicho recinto, hace más de seis décadas, cuando aún era una niña… (Las bocas chuecas de los mencionados se debieron a que cuando fue director del Palacio de Bellas Artes no quiso prestárselo para el concierto con el que conmemoraría medio siglo de cantante)…

(Una afrenta que no olvidan, ¡ni olvidarán!, porque, en cambio, el hoy director del Auditorio Nacional en ese entonces no se lo negó a Guadalupe Pineda, cuya carrera en aquel entonces era más que incipiente, comparada con la trayectoria de la artista más querida de este país)…

Pero volviendo a la función, antes de que las estrellas de la noche aparecieran en el escenario, varios grupos de aquella época, como los Rebeldes del Rock, los Locos del Ritmo y los Teen Tops, calentaron los ánimos, para dar paso a un rejuvenecido Enrique Guzmán, cantando mejor que nunca algunos de sus muchos hits, sin olvidar el más esperado de todos: “Payasito”…

A leguas se nota que el padre del rock and roll en español se fue a dar una manita de gato (yo diría que una garra de tigre), con uno de los mejores cirujanos del mundo, porque lo dejó como si fuera el primogénito de su primera esposa)…

Qué importante fue que para la presentación de las estrellas de esa noche se contratara a un comediante del calibre de Luis de Alba, en su personaje del “Chico de la Ibero”, porque le dio el toque genial a tan prolongada velada musical… Luego vino la reina indiscutible de la noche: Angélica María, con algunos de sus novios, encabezados por “Eddy-Eddy”, “Johnny el enojón” y “El fortachón”, olvidándose, en esta ocasión, de “Vivaracho” y “Chariot”…

Posteriormente, cantó una rola que tenía más de medio siglo que no la había cantado en vivo y a todo color: “Un peso”, cuestión que sus admiradores se lo agradecimos… “Yo te quiero todavía”, “Toco a tu puerta”, “Paso a pasito”, “Yo que no vivo sin ti”, tampoco faltaron en su repertorio, para dar paso a la que posiblemente es su más grande éxito: “A dónde va nuestro amor”, cuya letra es de un compositor veracruzano (alvaradeño, para más señas) Mario Molina Montes

Aunque el público quería más, ya no fue posible porque venía otro de los grandes cantantes de los 60’S: César Costa, con su inseparable suéter, para gorgorear algunos de sus grandes éxitos musicales, encabezados por “Mi pueblo”, aunque le faltó incluir un popurrí con otros tan gustados como “Historia de mi amor”, “Negra paloma”, “Fiebre” y la que todo mundo se quedó esperando: “La historia de Tommy”… (¡Que bien canta en inglés el protagonista de “Papá soltero”!, mucho mejor que en español nos cuchicheó el productor televisivo Jorge Lozano Soriano)…

Posteriormente, vino Roberto Jordán, que se aventó dos de sus amores más conocidos: el de “Temporada” y el de “Verano”… La gente pedía más de él, pero, cual Cenicienta, se tuvo que marchar en punto de la media noche, para dar paso a un Alberto Vázquez, interpretando con tanque de oxígeno porque su corazón poco aguanta la altura del DF, amén de que fumó tanto que sus pulmones no dan para más… Sin embargo, continúa conservando ese vozarrón que siempre lo ha caracterizado…

El único pero que le hemos visto a Alberto es que poco incluye sus baladas rocanroleras y opta por las que cantaron otros de su época, como, por ejemplo, “Cosas” (de Óscar Madrigal) o “Fue en un café” (de Los Apson), además de que se desvía de la época en que gira la temática de este concierto… (¿Por qué no canta temas suyos tan inolvidables como: “Bambina, bambina”, “Cuando brilla la luna”, “Olvídalo”, “Perdóname mi vida”, “Significas todo para mí”, “Me conformo”, “La felicidad llegó”, etcétera?)…

Como es de suponer, tampoco faltó que le hiciera un pequeño homenaje a Joan Sebastian, que tenía una semana de fallecido, a través de una inspiración de éste que grabaron juntos: “Maracas”… Total que los rocanroleros volvieron a atiborrar el Auditorio Nacional y ¡vaya de que forma!

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