Documental retrata las andanzas de un carismático charro con VIH

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Fernando Díaz Juárez | GUANAJUATO, enviado.-

Durante cuatro años, de los 28 a los 32, el mariachi Jaime García, conocido en los alrededores de Guadalajara por andar a caballo en plena vía asfáltica, y cantar en uno de los bares más conocidos de la capital jalisciense, tuvo una vida desenfrenada que le llevó a ser portador del VIH. “Los hombres somos coquetos y enamoradizos por naturaleza”, afirma.

Esta historia es mostrada por el cineasta mexicano José Villalobos Romero en el largometraje documental “El Charro de Toluquilla”, un retrato más que personal sobre Jaime y quien, con ganas de vivir, ve con humor su condición de persona seropositiva.

La cinta indaga en aspectos tan personales del cantante como el amor por su yegua Paloma, el carisma latente para llamar la atención de mujeres atractivas, los problemas en su relación sentimental con una joven que le exige demasiado sin dar nada a cambio, y el lazo inquebrantable con su pequeña hija Analía.

Conocí a Jaime en enero de 2011; la segunda vez que lo vi empecé a grabarlo sin saber qué iba a pasar. Me pareció un hombre al que sin duda había qué conocer y lo hice tras la cámara. De poco a poco me fui enterando de cosas íntimas de su vida, y fue cuando me di cuenta que podía hacer un documental”,

Seguir su condición como persona con VIH y su contexto familiar me atrajo durante más de tres años, tiempo durante el cual me fui a vivir a Toluquilla para espiarlo y perseguirlo, porque es alguien libre y salvaje”, señaló José Villalobos.

A través de Jaime García, el filme también aborda lo que significa ser macho en una sociedad como la mexicana, aún permeada de prejuicios en torno a quienes viven con VIH. Asimismo lo muestra día a día, tomando sus medicamentos antiretrovirales y enfrentando uno de los episodios más duros: la muerte de su padre.

Cuando conozco a una persona es muy difícil que pueda ganarse mi confianza, pero con José pasó todo lo contrario. La primera vez que lo vi pensé, ‘este ha de ser mariguano’, pero no; es una gran persona y un amigo que llevó mi vida a la pantalla grande”, dijo con gran sentido del humor, el que también destila a lo largo del documental.

No me importa regalarle mi diagnóstico al mundo entero porque estoy vivo y nunca me imaginé que a la gente le gustara tanto al cinta”, agregó el llamado “Charro de Toluquilla”, quien ha tenido oportunidad de presentar el filme en ciudades como Londres y Nueva York.El documental, rodado durante cuatro años y que apenas en enero pasado pudo ser editado de principio a fin, compite en la sección de Documental Mexicano en la edición del 19 Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF, por sus siglas en inglés).

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