Despertando la montaña: The Inventor, Out for Blood in Silicon Valley

abril 28, 2019

Escrito por: Cristóbal Torres | @Lanzaddt

Elizabeth Holmes fue vista como la siguiente Steve Jobs; con 19 años de edad abandonó sus estudios en la Universidad Stanford y creó su propia compañía: Theranos, que rápidamente logró superar la barrera de los 500 millones de dólares gracias al apoyo de varios inversores.

¿Qué prometía Theranos? La capacidad de obtener más de 200 estudios sanguíneos con una sola gota de sangre e incluso anticipar enfermedades, todo a través de una máquina llamada Edison. En poco tiempo Elizabeth Holmes se volvió una estrella mediática dueña de su propio imperio.

Paulatinamente se alió con gente muy cercana al poder, se le veía al lado de Bill Clinton, Henry Kissinger, Rupert Murdoch y George Shultz, por mencionar algunos, ninguno de los cuales pudo darse cuenta que todo era una mentira.

The Inventor: Out for Blood in Silicon Valley es el más reciente documental dirigido por Alex Gibney, la idea nació de Graydon Carter (exeditor de la revista Vanity Fair) y Richard Plepler (director ejecutivo de HBO que recién anunció su partida del canal).

Este documental abona al fraude como una constante en la filmografía de Gibney, así lo sugieren sus documentales sobre la Cienciología (Going Clear: Scientology and the Prison of Belief, 2015), los secretos de Wikileaks (We Steal Secrets: The Story of WikiLeaks, 2013) y la historia de Lance Armstrong (The Armstrong Lie, 2013).

Aunque Elizabeth Holmes ha sido mediáticamente tratada como una mentirosa, Alex Gibney presenta una vía diferente sin caer en la apología; traza el perfil de una persona que tenía una visión pero que al final no funcionó.

Para esto utiliza la analogía con Thomas Alva Edison, quien se la pasó convenciendo a los inversores de que su bombilla eléctrica funcionaba cuando en realidad no era así y no paró de mentir (y recaudar dinero) hasta que finalmente consiguió su cometido.

Un rasgo fundamental en el perfil de Elizabeth Holmes es cómo está plenamente convencida de que su idea funciona; pareciera ser que este rasgo casi paradójico (porque alimenta una mentira para dar con una verdad) es fundamental en la mayoría de las personas exitosas y visionarias.

Alex Gibney llama a esto “la prisión de la creencia” (prison of belief): la incapacidad de reconocer una verdad por temor a quedar exhibido. No sólo Elizabeth Holmes, también todos los que creyeron en ella mostraron una gran resistencia para darse cuenta que todo era una mentira.

En este sentido el testimonio de Roger Parloff es muy curioso. El periodista fue el primero en escribir sobre Elizabeth Holmes poniéndola en la portada de la revista Fortune, lo que le dio un fuerte impulso mediático a Theranos; sin embargo, es consciente de su error y gran parte de la entrevista que da en el documental le sirve para reconocer que se equivocó.

La producción intentó en reiteradas ocasiones obtener el testimonio de Elizabeth Holmes, pero nunca aceptó hablar ante la cámara. Su respuesta siempre fue que hablaría cuando todos fueran testigos del éxito de Theranos, cosa que nunca ocurrió.

Para Alex Gibney fue muy difícil conseguir testimonios de trabajadores de Theranos debido al miedo de una demanda; el cuerpo legal de la empresa estaba comandado por David Boies, un consumado abogado que en su momento defendió al mismo Michael Moore cuando el Departamento del Tesoro investigó su viaje a Cuba cuando realizó el documental Sicko; también defendió a Harvey Weinstein en medio del movimiento #MeToo.

A pesar de ser una empresa más ligada con la medicina, Theranos tuvo su sede Silicon Valley. Su caída evidenció un modus operandi que la mayoría de las compañías niegan pero que es constante: fingir que funciona hasta que en realidad funcione (fake it until you make it).

The Inventor: Out for Blood in Silicon Valley se estrenó en la recién edición del Festival de Sundance y tuvo una presentación especial el mes pasado en el canal HBO. Aunque la historia es una crónica de la caída de Theranos y Elizabeth Homes, también ilustra cómo funcionan muchas empresas que dan sus primeros pasos en Silicon Valley.

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