Festival de Cine para Niños

Despertando la Montaña: One of Us, el arte de no tomar partido

enero 14, 2018

Por: Redacción

A inicios del mes pasado, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas publicó su corte de 15 documentales que aspiran a ganar el Óscar a Mejor Documental.

Hay trabajos de autores destacados del género como Ex libris: New York Public Library del mismísimo Frederick Wiseman, uno de los documentalistas más longevos aún en activo.

En ese tenor también destaca: Visages, villages, del artista urbano JR y la histórica documentalista Agnès Varda, quien posee más de seis décadas de actividad a cuestas.

También se encuentra el trascendental largometraje: Icarus, del cual les hablamos en la pasada entrega de esta columna, con todo y su impacto mediático en el mundo del deporte ruso.

Podría seguir enunciando las cualidades de los demás documentales; pero no he visto todos y deseo centrarme en uno especialmente: One of Us de Heidi Ewing y Rachel Grady.

Éste es su segundo documental, después de debutar con el inquietante Jesus Camp (2006), donde unos niños son bombardeados con propaganda religiosa en un campamento de verano.

En palabras llanas: les hacen creer que tienen poderes proféticos y les dicen que su deber es que Estados Unidos vuelva a manos de Jesucristo (de verdad).

En One of Us hacen un acercamiento a la comunidad jasídica (judíos ultra ortodoxos) asentada en Brooklyn, Nueva York, revisando algunos estudios de caso.

Una cualidad de Heidi Ewing y Rachel Grady es que jamás juzgan ni dirigen su discurso hacia algún bando; dejan que las imágenes recogidas se expresen por sí mismas.

No obstante, aunque en Jesus Camp el auditorio todavía puede tomar su propia decisión de qué creer o pensar, en One of Us es más difícil permanecer imparcial.

De todos los casos que narran, sobresale el de Etty, una mujer ex jasídica que cometió uno de los más grandes atrevimientos en esa comunidad: salir de la opresora sombra de su marido.

Obligada a un matrimonio arreglado al final de su adolescencia, tuvo que vivir los estragos de la violencia familiar hasta que decidió divorciarse y huir.

Etty no sólo se enfrentó a su marido en los juzgados; atrás de él había toda una comunidad sumamente solidaria que no divagó en hacer la vaquita para contratar a poderosos abogados expertos en materia familiar.

Para balancear este relato, las directoras cuentan las historias de Luzer Twersky  y Ari Hershkowitz, dos varones que lidian con el mundo moderno después de una infancia totalmente hermética.

Lo interesante es que, pese a lo contundente de la historias, el documental jamás hace un señalamiento negativo a la comunidad jasídica; todo lo contrario.

Por ejemplo, en el caso de Ari Hershkowitz, destaca mucho el diálogo que tiene con un rabino que sorprende por su increíble capacidad de comprender a los que piensan diferente.

Más que una historia que condene a la comunidad jasídica, One of Us es un gran ejemplo de cómo es posible abordar un tema tan delicado sin caer en maniqueísmos.

Por: Cristóbal Torres | @lanzaddt

Licenciado en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón de la UNAM. Apasionado del documental, ha participado en festivales como DocsDF (ahora DocsMx) y Ambulante. Obtuvo mención honorífica por su investigación sobre la formación de audiencias cinematográficas en la Ciudad de México.

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