Despertando la Montaña: Nobody Speak, Trials of the Free Press de Brian Knappenberger

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Nobody Speak: Trials of the Free Press es un documental de Brian Knappenberger que, según tenía entendido, se estrenó en Sundance; pero dicen que su debut fue en el Festival de Cannes. Independientemente de eso, actualmente se encuentra en Netflix.

Es el tercer documental de Brian Knappenberger, siendo a mí entender su tercer gran trabajo. El primero data del 2012, llamado: We Are Legion, que cuenta la historia de Anonymous. Luego vino The Internet’s Own Boy, del cual ya habíamos hablando en una anterior entrega.

Ahora el director cuenta una historia que paulatinamente se va bifurcando en un tema más amplio y que pone a pensar.

A diferencia de sus obras anteriores, en esta ocasión el director prende la cámara en tiempo real y documenta el caso entre Hulk Hogan y el sitio de internet Gawker. Todo gira alrededor de la línea que separa la libertad de prensa contra la vida privada de un personaje público.

Esto ya genera un interesante debate de por sí; sin embargo la historia se pone todavía más escabrosa cuando surge la pregunta: ¿De dónde sacó Hulk Hogan los recursos para un juicio tan caro? La respuesta estaba en Silicon Valley.

Una historia publicada hace diez años por Gawker le costó su cierre definitivo. La nota en la que revelaban las preferencias sexuales del creador de PayPal sembraron las semillas de la venganza.

Peter Thiel, así se llama el personaje en cuestión, esperó pacientemente casi una década anhelando la oportunidad de poner fin a un sitio que simplemente no era de su agrado. Lo siniestro es que ganó por el simple hecho de tener mucho dinero.

A partir de ahí el documental tiene un punto de quiebre, lo que divide a este largometraje en dos partes; pues se olvida completamente de este primer caso y se concentra en lo sucedido a Las Vegas Review cuando fue comprado por Sheldon Adelson.

Sheldon Adelson es un prominente empresario que hizo su fortuna invirtiendo en casinos lo que lo convirtió en una de las personas más poderosas de Nevada y en una de las 20 más ricas del mundo según Forbes.

Fue fácil para él comprar el diario de mayor repercusión de la zona a través de un falso intento de prestanombres. Acudió con uno de sus familiares y soltó el capital de manera escondida.

Cuando los reporteros preguntaron quién estaba comprando el periódico, la respuesta que recibieron fue: mejor concéntrense en hacer su trabajo, y precisamente eso hicieron; descubrieron la línea que unía al grupo comprador con el hombre más rico y poderoso de Las Vegas.

Publicaron la nota y vino la desbandada. Aquí Brian Knappenberger se olvida por completo de la primera historia y entrevista a los reporteros implicados en el caso generando un discurso sobre la ética periodística.

Aunque ambos casos son muy interesantes y llaman poderosamente la atención, el hecho de que el documental se divida en dos partes sin que se interactúen ambas narraciones le quita un poco brillo; lo que lo distancia enormemente de sus dos anteriores entregas.

Sin embargo ya quisieran muchos documentalistas tener aunque sea una de las dos historias y contarla de la manera tan amena y atrapante como Brian Knappenberger lo consigue en Nobody Speak: Trials of the Free Press.

La reflexión rescatada es clara y poco entusiasta: el dinero da poder y el poder crea las reglas. La enmienda que protege la libre expresión en Estados Unidos tiene sus bemoles y cuando se pone bajo el cristal de venturosos empresarios, la batalla está a un paso de ser perdida.

Por: Cristóbal Torres | @Lanzaddt

Licenciado en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón de la UNAM. Apasionado del documental, ha participado en festivales como DocsDF (ahora DocsMx) y Ambulante. Obtuvo mención honorífica por su investigación sobre la formación de audiencias cinematográficas en la Ciudad de México.

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