Despertando la montaña: Leon Vitali recordando sus días con Stanley Kubrick

febrero 22, 2019

Se cumplen 20 años del fallecimiento de Stanley Kubrick, quien murió un 7 de marzo de 1999 a la edad de 70 años, poco después de darle los últimos toques a Ojos bien cerrados (1999).

Aunado a su filmografía, existen muchos documentales que giran alrededor de su obra y su persona o que de alguna manera parten de ahí; uno de estos últimos es: Filmworker (2017) de Tony Zierra.

Originalmente Zierra trabajaba para un documental sobre Kubrick llamado: SK 13; durante su investigación (que le ha tomado aproximadamente 10 años) dio con Leon Vitali, pues todas sus referencias lo ponían a él como el más cercano a Kubrick.

Sorprendido del bajo perfil de Leon Vitali, quien vivía prácticamente en el olvido en Los Ángeles, California, Zierra decidió hacer un documental sobre él; aunque al principio se mostró renuente, finalmente aceptó.

Filmworker retrata la vida de Alfred Leon, mejor conocido como Leon Vitali; actor conocido por interpretar el papel de Lord Bullingdon en Barry Lyndon (1975, en aquel entonces tenía 26 años de edad).

Fue después de esa película que Vitali decidió unirse al equipo de trabajo de Stanley Kubrick hasta finalmente volverse su mano derecha, su eterno y leal asistente con quien aprendió múltiples labores propias de la industria.

Tony Zierra lo entrevista en innumerables ocasiones narrando una historia cronológica que va desde sus inicios como actor y sus primeras apariciones en televisión, pasando por su papel en Barry Lyndon, hasta su rol como asistente de Kubrick.

También se apoya en entrevistas a otros actores que participaron con él como el mismo Ryan O’Neal y utiliza material de archivo muy interesante sobre aquellos días de filmación.

Aunque Leon Vitali es el eje cardinal del documental, cada que éste habla o se expresa es para recordar cómo trabajaba Kubrick; su proceso para producir alguna película, sus charlas previas al rodaje y su perfeccionismo técnico.

Es como si Kubrick todavía pudiera expresarse a través de Vitali, quien literalmente abandonó una prominente carrera de actor para volverse el asistente personal y principal del cineasta.

Explica sus motivos y lo que dejó atrás con tal de trabajar al lado de un director icónico. Nunca muestra arrepentimiento, muy a pesar de los enormes costos y dudables beneficios que le ha significado vivir bajo la sombra de un gigante.

Por ejemplo, durante la exhibición que se realizó de Stanley Kubrick, nadie lo invitó a formar parte de ésta y tuvo que ir en calidad de auditorio, un mortal más, a formarse para comprar los boletos y ver una exhibición en gran parte suya pero de la que nadie le reconoce.

Se narran interesantes pasajes del rol que tuvo tras bambalinas en la realización de algunas películas como El Resplandor (1980), donde fue crucial la relación que consiguió con el entonces niño Danny Lloyd; Full Metal Jacket (1897), Naranja Mecánica (1971) y su breve aparición en Ojos bien cerrados.

A pesar de que Kubrick murió hace 10 años, la labor de Leon Vitali no cesó; comenzó el proceso de restauración de la obra de Stanley Kubrick y hasta la fecha sigue entregado al trabajo de un hombre que le dio una oportunidad 50 años atrás.

En una entrevista para Pure Movies, Tony Zierra cuenta que fue el estilo de vida tan ajetreado (mucha carga de trabajo y pocas horas de sueño) lo que casi termina con la vida de Leon Vitali.

El director estuvo muy apurado por terminar el documental pues llegó a sus oídos que a Vitali le quedaban meses de vida (hace dos años); así que, tan pronto obtuvo un primer corte, lo mandó a Cannes donde finalmente se estrenó.

De acuerdo con Zierra, para la noche de estreno, Leon Vitali no tenía un esmoquin y tuvo que usar el mismo que utilizó Tom Cruise en Ojos bien cerrados que guardaba en su armario.

El estreno de Filmworker significó un renacer para Leon Vitali, quien no dejó de ser abordado después de la proyección consiguiendo una notoriedad exponencialmente mayor a la que tenía semanas atrás.

Filmworker no sólo es un documental que se relaciona de alguna manera con Stanley Kubrick, también es un homenaje a todas esas personas que desde las galeras del semi-anonimato trabajaban muy duro por conseguir que una película se cristalice.

Por: Cristóbal Torres | @Lanzaddt

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