Despertando la Montaña: Kumaré, ¿Y si todas las religiones son falsas?

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Cristóbal Torres.-

La humanidad es perfectamente maleable; no necesita pruebas para creer. Sobre esa base Vikram Gandhi realizó su documental: “Kumaré” (2012). Mientras realizaba un trabajo sobre los yoguis de la India se hizo la pregunta: ¿cómo es posible que haya tantas verdades verdaderas?

Todos los yoguis clamaban ser poseedores de una verdad universal que justificaba la existencia del ser humano y también todos denostaban a sus colegas tachándolos de charlatanes. Esto motivó al director a volverse él mismo un yogui y crear su propia doctrina, ¿cuántos creerían en su palabra y en su mensaje?

Aunque el documental plantea una situación seria, posee momentos muy hilarantes por lo absurdo, crédulo e ingenuo que es el ser humano. Vikram Gandhi logra mucho con este documental; me hizo plantear una pregunta: ¿y si la religión en la que todo el mundo cree (sea la que sea) empezó como una mentira? El experimento de Kumaré no nos permite negar tal posibilidad.

El cineasta demuestra que las personas no necesitan bases sólidas ni históricas para engendrar fe y creer en algo. "Me di cuenta que la gente rápidamente veía en mí lo que ellos querían ver en mí", dijo en una entrevista cuando presentó su documental en el DOC NYC.

Esto recuerda lo que una vez Aldous Huxley escribió en sus ensayos sobre la divinidad, al recomendar algunos textos sobre misticismo, menciona que un alma contemplativa no debe decir si éste es un buen libro, sino sobre todo si es útil y adecuado para él. Lo mismo pasaría con la religión.

Aprovechando sus raíces indias, Vikram Gandhi se hace pasar por un yogui y se inmiscuye en una comunidad de Arizona donde las clases de yoga están muy en boga. Rápidamente se vuelve popular entre las personas quienes aseguran ver en él a un ser iluminado.

El personaje creado por Vikram Gandhi encuentra su referencia más inmediata en los creados por Sacha Baron Cohen: ‘Borat’ y ‘Brüno’; sin embargo en esta ocasión Vikram prescindió de escenas actuadas para realizar su documental, ahí es donde el trabajo se eleva.

Aparte de su gran planteamiento, el documental brilla por su puesta en serie; paulatinamente la historia va absorbiendo al mismo director quien de repente se ve encerrado en el personaje, le cuesta trabajo revelar el secreto.

Es ahí cuando la historia ofrece fenómenos muy interesantes, sobre todo el que tiene que ver con el lenguaje. En un vano intento por decir la verdad a sus alumnos, Kumaré dice que él no es real, que se trata de una ilusión creada por ellos mismos.

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No obstante, a pesar de lo explícito del mensaje, ninguno de sus ‘discípulos’ fue capaz de darse cuenta de lo que Kumaré estaba diciendo, es decir, las palabras no fueron suficientes para expresar la verdad. Esto es un gran ejemplo de la incapacidad de las palabras para expresar algunas cosas y de la vulnerabilidad del hombre por depender únicamente de sus sentidos.

La profunda relación que Kumaré siembra con sus alumnos dificultó a Vikram Gandhi decir la verdad. Las personas comenzaron a contarle secretos que a nadie más confiaban llegando al punto de no saber cómo revelar su identidad sin ofender a los involucrados.

Su final brinda una gran moraleja: más allá de la veracidad de los hechos, lo que importa es la motivación que genera la enseñanza o práctica de una doctrina. Si una mentira permite estar en paz, equilibrio y armonía, es porque el individuo así la supo recibir.

“Kumaré” comprueba que el ser humano vive en la jaula de sus sentidos y que lo único importante es la percepción recibida (fenómenos) mas no las inalcanzables realidades objetivas que lo rodean (nómenos). El problema no es la mentira sino el individuo que la percibe.

CRISTÓBAL TORRES. Licenciado en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón de la UNAM. Apasionado del documental, ha participado en festivales como DocsDF (ahora DocsMx) y Ambulante. Obtuvo mención honorífica por su investigación sobre la formación de audiencias cinematográficas en la Ciudad de México.