De las risas al drama: Las trabajadoras domésticas en el cine mexicano

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Fernando Díaz Juárez.-

La imagen de la trabajadora doméstica, con su multiplicidad de problemas y vivencias personales, es hoy día una de las más dignas para ser representada en diversos medios como el cine, el teatro y la televisión. Es ella quien, generalmente nacida en provincia, llega a la capital en busca de nuevas oportunidades de trabajo.

Limpia, cocina, lava, plancha, hace las compras y en muchos casos representa un integrante más de la familia. Lamentablemente también se ve sometida a la explotación laboral, a los malos tratos, humillaciones y desprecios por ser de origen humilde.

Nuestro caso aquí es dar cuenta de las trabajadoras domésticas en el cine mexicano, que han sido retratadas de diversas formas y en medio de circunstancias tan dramáticas como cómicas.

En la comedia romántica “Nosotras las sirvientas” (1951) por ejemplo, Zacarías Gómez Urquiza dirige la historia de “Claudia” (Alma Rosa Aguirre), campesina que llega a la capital pero es atropellada por “Felipe” (Rubén Rojo), un joven de acomodada posición económica y social que para reparar el daño la emplea como sirvienta. Obviamente ella termina enamorándose de él.

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Entre las películas emblemáticas y lacrimógenas destaca “María Isabel” (1968), en la que Silvia Pinal interpreta a una joven pueblerina que, con todo y una hija “adoptada”, llega a la gran ciudad, donde es empleada como trabajadora doméstica por el millonario “Ricardo Robles” (José Suárez), quien finalmente la convierte en dama de sociedad una vez casado con ella.

El cine nacional también ha mostrado el lado cómico y desenfadado de las trabajadoras domésticas. Tal es el caso de la actriz Dolores Camarillo en “Ahí está el detalle” (1940), en donde interpretó a “Paz”, quien trabaja en una mansión y le pide a su novio “Cantinflas” que mate “Bobby”, el perro de la familia, pues tiene rabia; una situación que desencadena enredos y confusiones de mucha risa.

En ese mismo género María Victoria protagonizó “La criada bien criada” (1970), adaptación de la serie televisiva homónima que dio continuidad a las aventuras de “Inocencia”, quien llega a la capital y comienza a laborar como trabajadora doméstica. Le espera el niño barrigón “Chabelo”, el apuesto pero inalcanzable “Ricardo” (Jorge Lavat), y el vendedor de aves “Polo” (Guillermo Rivas “El Borras”), con quien se casa.

También del lado cómico pero con un toque de picardía, René Cardona III dirigió “El día de las sirvientas” (1989), cuya historia se centra en la temerosa “Lorenza” (Meche Carreño), recién llegada a la Ciudad de México en busca de su madrina, que hace de trabajadora doméstica en una colonia de gente rica.

Sirvientas 2

Así, la protagonista también termina trabajando para la familia Corcuera, en la que el marido es un maniático sexual y el hijo un junior sin límites. Sin embargo, es culpada de un robo que no cometió. Actúan Lucila Mariscal, Jorge ReynosoLeticia Perdigón y Elsa Cárdenas.

Por su parte, Jacqueline Andere también interpretó a una trabajadora doméstica en la cinta “La gatita” (1971), dramedy a cargo de Raúl de Anda Jr. En esta producción la actriz dio vida a “Licha”, quien es sumamente eficiente en lo que hace y labora en casa de un matrimonio adinerado: el arquitecto “Daniel” (Jorge Lavat) y la comerciante de pieles “Genoveva” (Nadia Milton).

En secreto, la protagonista está enamorada de su patrón y decide renunciar cuando éste descubre su fotografía en el cuarto de ella. Sorpresivamente la esposa le pide que le coquetee para que no se vaya y siga haciendo las labores domésticas, pero termina enamorándose.

Del lado completamente dramático pero con toques de humor negro, “Hilda” (2014), de Andrés Clariond, retrató la historia de “Susana” (Verónica Langer), ama de casa atrapada en una jaula de oro, dominada por un marido clasista que la ignora, la humilla y se burla de su pasado como activista de izquierda.

En busca de una sirvienta y nana y que cuide de su nieto, contrata a “Hilda” (Adriana Paz), la esposa de su jardinero, por quien empieza a desarrollar una obsesión malsana.