Daniela Schmidt y “La tequilera”: El guión de una vida

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Jaime Rosales Domínguez.-

Primera escena. Recuerdos de infancia. Narrador.

Pocos actores pueden ufanarse de elegir sus personajes. En un medio tan competido como el mexicano, hacerlo resulta un lujo que solo algunos consagrados pueden permitirse. Daniela Schmidt protagoniza el caso contrario: el de una actriz que más bien parece haber sido elegida por su personaje.

Actual intérprete en la obra “La tequilera de nuestra trágica Lucha Reyes ‒la mujer que inventó la canción bravía en un país y una época, la de principios del XIX, dominada por machos‒ Schmidt tuvo el primer contacto con el personaje entre los siete y los ocho años.

Emocionada, escuchaba en las reuniones familiares cantar “La tequilera” a una amiga de su mamá, que lo hacía imitando el estilo de la Reyes.

A mí me fascinaba y siempre andaba persiguiéndola para que nos cantara ese tema”, recuerda hoy la protagonista de películas como “A la mala”, “Casi divas”, o de series como “Capadocia” (HBO).

Por esos años, en la primaria donde estudiaba Daniela se convocó a un concurso de talentos. Sin pensarlo le rogó a su mamá: “Yo quiero cantar la canción que canta Silvia; quiero cantar ‘La tequilera’”.

Se inscribió, aprendió la letra, concursó…pero no ganó nada. Y, sin embargo, revela: “había algo en esa voz y en Lucha Reyes que me hacía vibrar y sentir algo muy especial que en aquel momento me fascinó”.

Corte a sala de espera en aeropuerto. Años después.

La actriz en que ahora está convertida Daniela Schmidt lee “Me llaman La tequilera”, la biografía novelada escrita por Alma Velasco, en la que, tras 18 años de investigación, documenta la vida de María de la Luz Flores Aceves, a quien el mundo conoce como Lucha Reyes.

Aborda el avión y continúa la lectura. De nuevo la sensación y la emoción de aquellos años invade a Daniela. No sabe nada de la vida de Lucha Reyes. Sólo la conoce por el tema aquel de “La tequilera”. El libro le revela a una mujer musicalmente innovadora, a una feminista involuntaria que abrió las puertas para que otras mujeres tuvieran oportunidad de cantar y hacer suyo un estilo que estaba reservado a los hombres: la música ranchera.

Descubre a una mujer que instaura el canto bravío porque se apodera de un estilo que era exclusivamente masculino y le da otra vida y causa sensación y tumultos donde se presenta, y las mujeres la aman, y los hombres la aman y vuelve loco al público porque en esa época en este país sumamente machista, donde las mujeres no podían ni votar, que una mujer hiciera eso era un escándalo.

La lectura le revela un lado menos luminoso: el de la mujer marcada por el abandono, el de su madre, primeramente, el de sus maridos y hasta el de su tesoro más preciado: la voz, que amenaza con dejarla en dos ocasiones, a los nueve y a los 19 años cuando queda muda.

Daniela ve en aquellas líneas una biografía interesantísima. Mira a una mujer que sin querer vivía adelantada a su tiempo, aunque apenas si terminó segundo de primaria y apenas sabía leer y escribir.

Mi primer encuentro con Lucha Reyes fue a los siete años y desde ahí algo de ella se sembró en mi espíritu, y se despertó cuando me topé con este libro y ahorita con esta obra, ‘La Tequilera’, Lucha Reyes y yo estamos viviendo un romance increíble”.

Segunda escena. El proyecto

Así tocada por el personaje, Schmidt busca a la autora del libro, la escritora y cantante de ópera Alma Velasco, y a la dramaturga Ximena Escalante. Acuerdan preparar una serie para televisión. Trabajan durante dos años: escriben, añaden, suprimen, corrigen, promueven el proyecto.

Teatro UNAM ofrece una oportunidad. Con el abundante material trabajado sobre el personaje y la historia, Escalante delinea la obra de teatro. Antonio Serrano, previsto para dirigir la serie, acepta preparar la puesta en escena. Propone un esquema de dirección a partir de la fusión de cine y teatro.

Tercera escena. El montaje

Se graba la vida de Lucha Reyes. Sobre el escenario del Teatro Juan Ruiz de Alarcón siete actores y un ensamble representan las etapas en la vida de la cantante. Dos camarógrafos los siguen todo el tiempo. Graban las escenas que se reproducen simultáneamente en una pantalla colocada sobre el escenario. El público mira la representación, pero mira también la película que resulta de los emplazamientos de las cámaras

Corte a entrevista con Daniela Schmidt

Antonio propuso tres planos de realidad: uno es el presente donde está Lucha; otro es el presente de los actores que están grabando la película sobre su vida, y otro ocurre en la mente de los personajes.

Es una propuesta original en la que el público mira cómo se filma, cómo se edita y musicaliza una película dentro del teatro”.

Narrador

Y sí, el escenario del Teatro Juan Ruiz de Alarcón es un ir y venir de actores que la hacen de técnicos que mueven escenografía o se convierten en personajes incidentales –los sucesivos maridos de Lucha Reyes, empresarios, amantes o malquerientes de la cantante, figuras como Agustín Lara, Jorge Negrete, Frida Khalo‒ según los vaya requiriendo el vertiginoso ritmo de la trama.

En ese incesante movimiento escenográfico de colocación y recolocación de bastidores que dan lugar a puertas que dan lugar a estancias, que dan lugar a pasillos que escapan a la vista del espectador y que sólo pueden seguirse a través de los camarógrafos que todo lo graban, allí van transcurriendo paralelamente la función de teatro y la película.

Corte a entrevista. Habla Daniela Schmidt

“La obra tiene un tono muy mexicano. Y el tono de los mexicanos es la tragicomedia. Es un melodrama con tintes trágicos y cómicos: vas a reír, a llorar y a sentir muchas cosas.

‒ La pérdida es una constante en la vida de Lucha Reyes ¿Cómo proyectas esta condición del alma de tu personaje?

Yo creo que hay una parte del alma mía que se puede identificar mucho con la pérdida. Todos hemos perdido algo en esta vida y todos vamos a perder la vida eventualmente. La sensación de la pérdida es algo que compartimos todos los seres humanos. Y con Lucha lo que ha sido un reto para mí como actriz ha sido entender cómo cantas esta música tan celebratoria y todo el tiempo como retando a la vida, al mundo y toda la gente te adora y te ama por eso, pero cuando llegas a tu casa no hay absolutamente nada que colme este vacío con el que viniste al mundo, este vacío que te ha generado tanta pérdida a tu alrededor.

En el caso de Lucha Reyes había una pérdida importante, pues no tenía padre y su madre la abandonó muy temprano en la vida, y aunque luego regresa y se vuelve a ir, abandona a una Lucha niña que necesita mucho a su mamá. Y a pesar de este abandono la ama profundamente y la necesita.

Para mí el reto más importante, lo que más me resultó un desafío de este personaje, es de qué manera ella en el afuera está celebrando feliz, echándose sus tequilas, en la fiesta, conociendo personajes fascinantes, viajando por el mundo y cantando cosas súper alegres, pero su espíritu por dentro está hecho pedazos. Ninguna fama, ningún dinero, ningún aplauso, nada, nada, nada. Es una reflexión muy interesante que plantearse como ser humano: a un espíritu vacío no lo van a llenar las cosas”.

Como actriz ¿alcanzas estos registros de un alma como la que describes de Lucha Reyes?

Espero que sí. Esa es de las cosas más ricas del teatro, que llegas a cada función a una especie de maratón por alcanzar todos esos lugares que entiendes con tu espíritu y que técnicamente como actor aspiras a llegar y tocar. Esos lugares sublimes donde hagas sentir al público y sientas tú lo que es llegar al límite de la experiencia humana, a los límites de cada personaje, esos límites a donde llegaron y que nos conmueven, que nos hacen vibrar, que nos hacen deshacernos, derretirnos. Como actores aspiramos en cada función a llegar más cerca y más cerca de esos puntos para lograr conmovernos con el público”.

‒ La obra tiene algunos números musicales. Tú no habías cantado antes en alguna serie o telenovela…

No, nunca. Bueno, hice una telenovela hace años en Miami en la que el personaje quería ser cantante y al final terminé grabando una canción, pero fue catastrófico porque no tuve tiempo de prepararme bien. Pero yo siempre he querido cantar.

Es de las cosas que más me gustan en la vida. De adolescente estuve en varias bandas de rock y de música alternativa y pensaba que mi camino se iba ir hacia la música y pues no, aquí estoy haciendo teatro y cine y siendo actriz, pero la música siempre ha estado muy presente en mi vida. Y es increíble cómo la voz te conecta con lo divino. Ha sido una experiencia única”.

¡Corte y queda!

Créditos

“La tequilera”, de Ximena Escalante y dirección de Antonio Serrano ‒a partir de la novela de Alma Velasco “Me llaman La tequilera”‒ se presenta de jueves a domingo en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario (UNAM), del 25 de mayo al 2 de julio.

Elenco:

Daniela Schmidt (Lucha Reyes), Carolina Politi (Victoria y suegra); Mauricio Isaac/Néstor Rodulfo, Paulette Hernández, David Medel, Arantza Ruiz y Arturo Barba.

Fotografías: José Jorge Carreón y Miguel Díaz