Cuna de lobos: Un clásico de telenovela que no pasará de moda

septiembre 12, 2018

Por: Redacción

No me dejas otra alternativa, Carlos. ¡Eres tú, o yo!”. Esta es una de las tantas frases que María Rubio mencionó dentro de su interpretación de Catalina Creel en la exitosa telenovela Cuna de lobos (1986), melodrama de antaño de Televisa producido y dirigido por Carlos Téllez, el melodrama fue un suceso en el género, que mantiene el impacto en el público mexicano a casi 32 años de su emisión original.

El elenco estuvo conformado, además de María Rubio, por Diana Bracho, Rebecca Jones, Alejandro Camacho, Gonzalo Vega, Lilia Aragón, Carmen Montejo, Humberto Elizondo, Rosa María Bianchi y Carlos Cámara, por mencionar algunos.

Con una duración de 85 capítulos de una hora, la teleserie narró la historia de la familia Larios Creel, cuya matriarca, Catalina, es una malvada y ambiciosa mujer, quien mata a su esposo, Carlos (Raúl Meraz), envenenándolo con un jugo de naranja, y todo por saber su gran secreto.

Más tarde, el testamento de Carlos estipuló que las empresas de la familia sólo pasarían a sus hijos, Alejandro (Camacho) y José Carlos (Vega), si éstos a su vez engendraban hijos. De esta forma, se buscaba la perpetuidad de la ‘casta’.

Sin embargo, el problema para Alejandro es que su esposa Vilma (Jones) es estéril, así que comienza a seducir malintencionadamente a la trabajadora Leonora (Bracho), para que ella le dé ese hijo; incluso escenifica un falso matrimonio.

Al saber del malévolo plan y al saber de la esterilidad de Vilma, Catalina toma las riendas del asunto, con una frialdad y cálculo mucho mayor que la que su hijo posee. Al nacer el hijo de Leonora, se lo quitan y es entregado de inmediato a Vilma. Por su parte, Leonora, quien al descubrir que fue engañada, comenzará a cobrar venganza.

ASESINA INOLVIDABLE

Los asesinatos de Catalina Creel causaron revuelo, al grado de que eran mencionados en espacios informativos escritos y televisivos, como el noticiero de Jacobo Zabludovsky.

Secuencias con originalidad como la del envenenamiento con jugo de naranja hacia Carlos, la sustancia venenosa con la que Creel mata a Reynaldo Gutiérrez (Cámara), aquel “spray americano para combatir maleantes”, o la muerte de Lucero (Magda Karina), con Papa Don’t Preach, de Madonna, como canción de fondo.

La telenovela, cuya música original corrió a cargo del extinto compositor Pedro Plascencia Salinas, acaparó cifras altas de audiencia en ese año, que estaban cerca de superar los 50 puntos de rating.

Su final es de los más memorables en el recuerdo colectivo, pues llamó la atención el hecho de que, por ejemplo, la Ciudad de México se convirtiera en ciudad fantasma mientras se emitía el capítulo final.

Una historia escrita por el fallecido dramaturgo chiapaneco Carlos Olmos, que combinó acción, drama, comedia y suspenso, en el que a pesar de que el personaje de Leonora Navarro es la protagonista, la figura de Catalina Creel cobró mucha más fuerza, al grado de que, en pintas, la gente pedían una postulación de ese personaje a la presidencia de México.

Por: Óscar Gutiérrez Meza

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