“Cuna de lobos”: Clásico de telenovela que no pasará de moda

Óscar Gutiérrez Meza.-

No me dejas otra alternativa, Carlos. ¡Eres tú, o yo!”. Esta es una de las tantas frases que María Rubio mencionó dentro de su interpretación de “Catalina Creel” en la exitosa telenovela “Cuna de lobos” (1986), que integra desde el pasado lunes la programación de un canal de televisión de paga, en el que se retransmiten producciones de antaño de Televisa.

Producida y dirigida por Carlos Téllez, el melodrama fue un suceso en el género, que mantiene el impacto en el público mexicano a casi 28 años de su emisión original.

El elenco estuvo conformado, además de María Rubio, por Diana Bracho, Rebecca Jones, Alejandro Camacho, Gonzalo Vega, Lilia Aragón, Carmen Montejo, Humberto Elizondo, Rosa María Bianchi y Carlos Cámara, por mencionar algunos.

Con una duración de 85 capítulos de una hora, la teleserie narró la historia de la familia “Larios Creel”, cuya matriarca, “Catalina”, es una malvada y ambiciosa mujer, quien mata a su esposo, “Carlos” (Raúl Meraz), envenenándolo con un jugo de naranja, y todo por saber su gran secreto.

Más tarde, el testamento de “Carlos” estipuló que las empresas de la familia sólo pasarían a sus hijos, “Alejandro” (Camacho) y “José Carlos” (Vega), si éstos a su vez engendraban hijos. De esta forma, se buscaba la perpetuidad de la “casta”.

Sin embargo, el problema para “Alejandro” es que su esposa “Vilma” (Jones) es estéril, así que comienza a seducir malintencionadamente a la trabajadora “Leonora” (Bracho), para que ella le dé ese hijo; incluso escenifica un falso matrimonio.

Al saber del malévolo plan y al saber de la esterilidad de “Vilma”, “Catalina” toma las riendas del asunto, con una frialdad y cálculo mucho mayor que la que su hijo posee. Al nacer el hijo de “Leonora”, se lo quitan y es entregado de inmediato a “Vilma”. Por su parte, “Leonora”, quien al descubrir que fue engañada, comenzará a cobrar venganza.

ASESINA INOLVIDABLE
Los asesinatos de “Catalina Creel” causaron revuelo, al grado de que eran mencionados en espacios informativos escritos y televisivos, como el noticiero de Jacobo Zabludovsky.

Secuencias con originalidad como la del envenenamiento con jugo de naranja hacia “Carlos”, la sustancia venenosa con la que “Creel” mata a “Reynaldo Gutiérrez” (Cámara), aquel “spray americano para combatir maleantes”, o la muerte de “Lucero” (Magda Karina), con “Papa don’t preach”, de Madonna, como canción de fondo.

La telenovela, cuya música original corrió a cargo del extinto compositor Pedro Plascencia Salinas, acaparó cifras altas de audiencia en ese año, que estaban cerca de superar los 50 puntos de rating.

Su final es de los más memorables en el recuerdo colectivo, pues llamó la atención el hecho de que, por ejemplo, la Ciudad de México se convirtiera en ciudad fantasma mientras se emitía el capítulo final.

Una historia escrita por el fallecido dramaturgo chiapaneco Carlos Olmos, que combinó acción, drama, comedia y suspenso, en el que a pesar de que el personaje de “Leonora Navarro” es la protagonista, la figura de “Catalina Creel” cobró mucha más fuerza, al grado de que, en pintas, la gente pedían una “postulación” de ese personaje a la presidencia de México.

octubre 2, 2014

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