Columnista invitado: Una mirada particular: Volver, sangre y tierra.

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Dulce tortilla compuesta de besos y mucho aire, con una pizca de surrealismo (algo muy característico de Almodóvar) y llena de líos”, así describe Volver en un artículo publicado en la revista española Vanidad Eduardo Reina, un actor adolescente, –sólo tiene quince años-, que interpreta a ‘Fidel’, el primer personaje de gay adolescente de la televisión en España en la teleserie Aída, emitida todos los domingos por la cadena de televisión Tele 5, con unos elevados índices de audiencia. El joven actor, por cierto, sufrió recientemente un intento de agresión en la calle, al haberse convertido en un icono gay para los más jóvenes y en general para todo el colectivo.

Volver es el regreso de Pedro Almodóvar a La Mancha, su tierra de nacimiento, tras una serie de sofisticadas películas en las que se había alejado de ella y de sus raíces más primigenias. Ha sido también un regreso a su madre manchega, fallecida hace algunos años, y sobre todo al mundo de la mujer (tan bien tratado en Todo sobre mi madre) algo abandonado tras sus dos últimas películas: La mala educación y Hable con ella, ambas definitivamente masculinas. Almodóvar se siente cómodo describiendo un universo de mujeres, de pasiones sencillas, puras y directas. De sentimientos sin doblez, en el que las féminas, por amor, son capaces de matar al sentirse traicionadas o en defensa propia, al ver vulnerado su derecho a la propia dignidad.

Volver es una comedia agridulce y algo fatalista en la que siempre parece que las protagonistas eligen el peor camino, aunque al final este pueda enderezarse y darles a todas ellas algo de felicidad. A ‘Raimunda’ el amor de un hombre que la quiera de verdad y a su madre una forma de expiar sus pasadas culpas, cuidando a su vecina y amiga ‘Agustina’, en sus últimos meses de vida.

Volver, como tantas otras cintas de Almodóvar, es un filme de emociones, de sentimientos a flor de piel, de humor y de amor. Y a diferencia de tantas películas españolas es una película bien rodada y mejor fotografiada, con un guión bien construido y un plantel de actrices inigualable, en el que destacan desde la veterana ‘anciana Almodóvar’ Chus Lampreabe, a Lola Dueñas, una deliciosa chica Amenábar o la magistral actriz Blanca Portillo, bregada durante muchos años en la exitosa serie de televisión Siete vidas, que también lanzó a la fama a famosas como Paz Vega o Javier Cámara. Pero si hay alguien que brilla con luz propia en Volver es el personaje de ‘Raimunda’ que interpreta Penélope Cruz, a quienes ya habíamos visto algunos infinitas posibilidades desde su personaje, casi adolescente, de Lolita en Jamón, jamón de Bigas Luna. Penélope, en estos momentos y en manos de Almodóvar, está exultante, madura, bellísima… se come todo el tiempo la cámara, la atrae como un imán con esos ojos que se salen de la pantalla, esos ojos tantas veces humedecidos por los avatares de una vida marcada por el deseo de su padre y por el odio hacia su madre, una genial Carmen Maura, en un personaje riquísimo de matices y de ternura, de humor e inocencia. Un auténtico bombón que ha supuesto su reencuentro con Almodóvar tras su distanciamiento tras los problemas de ‘coronas’ que surgieron entre ellos a raíz de Mujeres al borde de un ataque de nervios y la accidentada visita a los Oscar.

Almodóvar es muy grande. En España, en cuanto a su talla de cineasta y a su nivel internacional sólo puede ser comparado con Buñuel, quien ‘reinó’ sobre el cine español durante gran parte del siglo XX. Desde que en 1929 estrenase El perro andaluz, hasta 1977 con Ese oscuro objeto del deseo. Sólo tres años después Almodóvar presenta su primera película Pepi, Lucy, Bom y otras chicas del montón, tras más de dos años de rodaje. Con esta película comienza un dominio que sólo le discute en los últimos años –tras algún intento por parte de Fernando León o Icíar Bollaín- el genial Alejandro Amenábar, asentado como joven estrella internacional tras el éxito de Mar adentro, su mejor filme hasta la fecha.

Volver es una delicia hecha película, un homenaje a las mujeres, a su solidaridad, a su capacidad de entrega y amor, a su belleza, a su tantas veces menospreciada capacidad para hacer del mundo un lugar mejor, más humano y feliz. Felicidad que nos da a raudales Almodóvar mientras nos regala este filme que parece ser que marcará un antes y un después en su filmografía. Aunque esto todavía está por ver.

Por: Pablo Peinado