Columnista Invitado: “Marcelo”, un niño en un cuerpo de adulto

Sergio Raúl López.-

Si el héroe de la niñez, a través del escapista mundo de las historietas, se llama Platino-Kid, cualquier cosa puede esperarse de sus lectores irredentos. Más aún cuando el fanático de la lectura del cómic resulta un hombre demasiado inmaduro como para aceptar su homosexualidad o liberarse del opresor yugo materno. Y si en la vecindad, existe un sexoservidor ataviado como el vaquero de los húmedos sueños dibujados en el papel, el flechazo no sólo será instantáneo, sino que quebrará el nicho de certezas y seguridades que han impedido el paso a la adultez de Marcelo (México, 2012), el debut profesional en el largometraje de ficción del tijuanense Omar Yñigo.

Con un reparto particularmente brillante, encabezado por las estrellas televisivas Aarón Díaz (como el frágil y crédulo Marcelo y Laura Zapata (en los zapatos de la rígida y posesiva madre, la señora Martha), se completa con la participación como intérprete y productor de Héctor Jiménez (el vecino chichifo Julio), además de Joaquín Cosío (Nico), el difunto Carlos Cobos (licenciado Almada), Mario Zaragoza (Freddo), y Olga Segura (Lucy).

La cinta del bajacaliforniano que ha dirigido cortometrajes desde los 16 años  −tan autogestivos que llegaron a costarle 3 mil pesos− y que cursó estudios de guión en el Centro de Capacitación Cinematográfica y de cine en el Southwestern College de Chula Vista, California, con un presupuesto de alrededor de 8 millones de pesos, luego de formar parte de la selección oficial de los festivales de Morelia, Guadalajara, Mix de Diversidad Sexual y de San Diego, se estrena finalmente en la cartelera mexicana.

Esta es una charla con su director.

– ¿Cuánto tiempo te llevó realizar este proyecto y qué tanto te inspiraste en el mundo de las historietas para concebirlo?

Casi casi aprendí a leer leyendo cómics. Fue mi primer acercamiento, digamos, a la literatura, si se les puede llamar así. Por eso quise integrarlo al personaje de Marcelo, ese rasgo del personaje sí es autobiográfico. Empecé a escribir esta historia hace ya varios años, por ahí del 2003, cuando todavía era estudiante del Centro de Capacitación Cinematográfica, donde estudié el curso de guión cinematográfico. Esto fue en una clase con el maestro Flavio González Mello, quien nos dejó como ejercicio escribir tres escenas con un mismo personaje y quien nació de ese ejercicio fue Marcelo. Creo que no sabe que esta película nació en su clase”.

– La película tiene un elenco de figuras no sé si consagradas pero sí muy emblemáticas del cine mexicano.

A Héctor Jiménez lo conocía desde hacía bastantes años, ya habíamos aprendido a trabajar juntos en proyectos mucho menores, como cortometrajes y también habíamos hecho teatro. Héctor estuvo muy involucrado con Marcelo desde su misma concepción, tuvimos largas pláticas acerca de los personajes y de la historia que fue surgiendo. Escribí este guión de principio a fin, pero Héctor siempre estuvo aportando ideas, estuvo desde el inicio, de manera que este proyecto es de los dos. Años después, cuando buscábamos financiamiento, se habrían de incorporar los otros dos productores, Olga y Juan Carlos Segura. Me gustaría pensar que a los actores con trayectorias importantes como Joaquín Cosío, Laura Zapata o Carlos Cobos (q.e.p..d), los convenció el guión desde el principio, que encontraron un personaje que a ellos les parecía un buen reto para asumir. Para mí fue un gran privilegio contar con actores con sus grandes trayectorias, siento que tuvieron que confiar en un director que estaba por hacer su primer largometraje”.

– Héctor se está convirtiendo en un rostro muy conocido del cine mexicano. ¿Cómo fue el trabajo con él como productor y argumentista?

Siempre será un gusto, para mí, trabajar con él. De alguna manera se ha vuelto mi actor fetiche, porque ha trabajado en mis cuatro cortometrajes anteriores y también ha fungido como productor de dos cortometrajes anteriores y hemos hecho teatro juntos. Tenemos una gran comunicación, será que los dos somos de Tijuana, pues nos logramos entender muy bien, incluso tenemos más proyectos en mente y yo querré seguir con él en cuantos proyectos pueda hacerlo. Hasta ahora creo que es una relación que nos ha funcionado.

En el caso de Marcelo tuvimos largas pláticas, discusiones en las que íbamos visualizando a los personajes, que era una parte muy importante en la concepción de esta idea. Posteriormente habría de dedicarme a la escritura del guión y una vez que tuvimos un tratamiento terminado se lo mostré y le gustó bastante. Yo no me conformé con ese primer tratamiento, seguí trabajando en el guión durante algunos años hasta que encontramos el financiamiento que necesitábamos. Ya para entonces yo había llegado al décimo tratamiento, incluso lo trabajé en el Taller de Perfeccionamiento de Guión de Largometraje ‘Alejandro Galindo’, con el maestro Vicente Leñero. Ahí me dieron un premio por el guión”.

– ¿Cómo concibes este carácter personal de alguien que va creciendo pero que no deja ciertas obsesiones infantiles y cuyo paso a la edad adulta implica una aceptación de su preferencia sexual?

Me pareció un rasgo de personaje muy interesante, que era ir un poco más allá de los clichés y estereotipos a los cuales nos tiene tan acostumbrada la televisión mexicana. Obviamente yo no quería retratar a un personaje homosexual como tantos que ya hemos visto en programas de comedia o en telenovelas, donde por lo regular el personaje gay está ahí nomás para ser el blanco de los chistes y de las bromas, como un patiño. En este caso lo tenemos como protagonista de la historia y busqué explorar su sicología lo más posible dentro de una película con tintes cómicos y me pareció interesante que mi personaje tuviera un rasgo un tanto infantil, atrapado en el pasado, en la infancia, justamente porque tiene una madre autoritaria, sobreprotectora, posesiva que le ha dificultado el proceso de crecimiento en plena edad adulta. Al grado que es un personaje de 25 años que todavía no se da la oportunidad de explorar su sexualidad ni asumirla o de aceptarla. Es por eso que sigue siendo un niño en un cuerpo de adulto”.

– Lo que tiene que ver con las fantasías mediáticas, no sólo de la televisión sino descubrir a su superhéroe las historietas también en las publicaciones porno. Es una metáfora de la farándula.

Su superhéroe favorito lleva por nombre ‘Platino-Kid’, el vaquero intergaláctico, y su sólo nombre ya nos sugiere que es un personaje que viene del país vecino. Yo mismo crecí entre cómics e historietas de superhéroes, viendo películas de fantasías, de superhéroes. Supermán marcó mi infancia y ya luego Batman marcó mi adolescencia, y eso es algo que quise incorporar al personaje. Esa pasión, ese amor a los superhéroes y esa fantasía de esperar que algún día llegue un superhéroe y lo salve de su patética existencia, al menos ese rasgo creo que puede ser autobiográfico, creo que somos muchos los lectores de cómic que de pronto hemos fantaseado con conocer a ese superhéroes de nuestros sueños”.

– Y en esta fantasía historietil, puede acabar confundiendo el enamoramiento del cómic con el enamoramiento del vecino.

Sí. Me interesaba mucho fusionar, de alguna manera, ese mundo de fantasía, esa riqueza interior en la imaginación de Marcelo con el mundo real de la vecindad donde vive, regido por su madre y con las problemáticas que enfrenta. Me parecía importante que lo que motiva a Marcelo a conocer a este personaje misterioso llamado Brandon que va a conocer en una publicidad en una revista porno, sea el hecho de que su vestimenta, su pelo vaquero y las botas que lleva puesta, le recuerda su superhéroe favorito. El mundo de fantasía lo atrae, pero es justamente en esta aventura donde la fantasía habría de volverse realidad, nada más que va a ser muy diferente a la fantasía original”.

– Tu pareja de madre e hijo está conformada por dos actores regulares de las telenovelas. ¿Cómo hiciste para elegirlos a ellos?

De alguna manera fueron las circunstancias que se fueron dando y nos llevaron a ellos. Lo de Aarón Díaz fue un caso curioso, no me lo había imaginado a él sino a otro actor no es tan conocido, pero los productores le hicieron llegar el guión, le gustó mucho y le encantó el personaje y luchó por él, terminó en un casting conmigo en el que me llevé una gran sorpresa porque llegó caracterizado como él visualizaba al personaje, que no tenía nada que ver con cómo yo lo imaginaba, pero vi que hizo un esfuerzo por hacerlo y llegar a él.

Cuando lo vi hacer el casting me llevé la sorpresa porque vi una dimensión de Aarón Díaz que ni yo ni nadie habíamos conocido hasta entonces, ni siquiera sus fans, descubrí en él una dimensión tierna, mucho más humana y emotiva, de lo que hasta entonces le había visto en televisión como el galán de telenovela que toda la gente conoce. Acá se van a encontrar con un personaje que es casi lo contrario al galán de las telenovelas.

Por otra parte, Laura Zapata es un nombre que yo había apuntado desde mucho tiempo atrás, antes de saber con certeza que sería ella la señora Martha. Estaba en el número dos de la lista y fue una cosa del destino que ella llegara al proyecto, estábamos a dos semanas de arrancar y no teníamos a la actriz. Y fue gracias a un actor, amigo del asistente de Laura Zapata que pudimos llegar a ella pero fue una cosa casi de último minuto, afortunadamente aceptó, leyó el guión muy rápido y de un día para otro aceptó trabajar en la película. Nos sentimos bendecidos y todos dimos un respiro de alivio en el momento que aceptó”.

Fuente: Cine Toma. Revista Mexicana de Cinematografía. Año 6. Numero 31.noviembre-diciembre 2013. Pp.102-104.

enero 24, 2015

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